Murray elige ganar

El escocés planteó un partido muy completo ante Djokovic donde resolvió sus dudas a tiempo para coronarse en Montreal. Cuarta derrota del serbio este año.

El día que parecía nunca llegaría apareció en el cielo de Canadá para transformar lo imposible en real. Novak Djokovic perdió una final de Masters 1000 tres años después (llevaba una racha de 12-0) en favor de Andy Murray, quien sumó en Montreal su undécimo trofeo en la categoría (6-4, 4-6, 6-3). El encuentro puso fin a una racha de ocho victorias consecutivas del serbio sobre el británico entre otros muchos datos, pero lo más importante, fue recuperar esa sensación que ya probaron Karlovic, Federer o Wawrinka esta temporada, la de confirmar que el número uno del mundo también es vulnerable.

Uno llegaba lanzado y el otro llegaba a trompicones. Ya avisó Djokovic en rueda de prensa: “Para ganar a Andy tendré que subir uno o dos niveles de tenis respecto a lo que he mostrado durante la semana”. El serbio conocía la teoría pero no supo desarrollar la práctica. Murray saltó a la pista con ganas de comerse el mundo y sentenciar a su enemigo público número uno, ese que no ha parado de aparte de la gloria en los últimos dos cursos. Con una estrategia más ofensivo de lo normal y metiendo mucha presión en los segundos servicio, el escocés colocó un 4-1 contundente pero no definitivo. Es lo que tiene jugar contra el mejor, nunca lo puedes dar por muerto.

Djokovic comenzó a meditar y puso un poco de orden en la pista, estabilizando el resultado hasta el 4-4 y minando la moral de su rival una vez más. Aquello hizo saltar las alarmas dentro de la pequeña fortaleza psicológica del tenista de Dunblane, ideal para reactivar sus pilas y dar un puñetazo sobre la mesa. “Yo también sé dominar, yo también sé ganar. Yo también quiero ganar”. Servicio protegido y superbreak que te crió. Primera manga para el número tres del mundo -dos a partir de mañana- y miles de bocas abiertas en la grada. Quien pensara que aquello iba a ser un encuentro disputado, estaba en lo cierto.

Pero tampoco iba a ser tan fácil. El chacal no dormirá tranquilo hasta haber dado su último mordisco. Es por ello que ‘Nole’ volvió del descanso con más rabia que calma, preparado para dar un latigazo crucial en los primeros compases del segundo parcial. Una ruptura en el primer juego para avisar quién manda aquí ponía al de Belgrado más cerquita de las tablas, pero Murray se resistía y recuperó ese juego extraviado. Todo era muy extraño y nadie parecía querer llevarse el gato al agua, así que ante la duda, la moneda siempre irá a parar al que mejor controle la situación. Y ese tiene nombre y apellidos. Nuevo break para Djokovic que ya no volvería a ceder juegos en el set. El tercer parcial ya era una realidad, la hora de la verdad había llegado.

Que el último asalto iba a tener más drama que tenis lo sabían hasta en los barrios más fríos de Ponferrada. Por si acaso, Murray quiso acelerar un poco la película y poner en apuros al dictador del circuito. Un arranque bárbaro del escocés le dejaba a tres juegos del título (3-0) pero iba a ser un juego después, con 3-1, cuando llegaría el momento clave para el escocés. Nada más y nada menos que seis pelotas de break tuvo que salvar el pobre Andy para asegurar su servicio y avanzar hasta un 4-1 que parecía ya insalvable. Aquel pozo ya había ganado demasiado profundidad, ni siqueira el dueño de la clasificación podría escapar. Necesitó cinco match balls, pero al final, y ya con las tres horas de partido cumplidas, lo hizo.

Y de repente, cuando todas las cifras apuntaban lo contrario, Andy Murray levantaba su tercer entorchado en Montreal (empatando con Agassi, Nadal y el propio Djokovic en lo más alto). Sumando su 11º Masters 1000, el segundo de la temporada tras su triunfo en Madrid. Cortando una racha de 30 victorias del serbio en esta modalidad e impidiendo que sumara su séptima corona del curso. Implantándole su cuarta derrota del calendario, la primera propia desde la final de Wimbledon 2013. ¿Qué mejor manera de estrenar ese Nº2 del mundo que mañana será oficial? Ninguna como abrazando el cartel de campeón e inclinando al mejor tenista del mundo. Hoy Andy, por fin, eligió ganar.

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