Rafael Nadal lo gritó, se arrodilló y estiró los brazos tras volver a sentir el triunfo en un ATP 500 un año y medio después del último (Rio de Janeiro 2014). El mallorquín derrotó 7-5, 7-5 a Fabio Fognini en un partido durísimo que llegó a las 2 horas y 34 minutos de juego. Nadal no mostró su mejor versión pero aún así fue capaz de imponerse a un Fognini que estuvo muy firme de principio a fin.
Rafa se enfrentaba al único jugador (junto a Novak Djokovic) que le había ganado las dos veces que se enfrentaron este año: en Río de Janeiro y en el Godó, siendo Fognini, también, el único jugador fuera del 'Top 10' que le había vencido dos veces consecutivas. Unos datos no menores que presagiaban la dura batalla que tendría por delante el mallorquín si quería quedarse con el título de Hamburgo.
Nadal, sabedor del peligro de su rival, empezó al revés de lo que lo había hecho a lo largo de toda la semana. Siempre había arrancado con break arriba en cada partido pero hoy le tocó la cruz. El primer juego duró 12 minutos y era tan solo un entrante de lo que sería una guerra ardua sobre el polvo de ladrillo alemán.

Fognini estaba fino, con buen timing, metido dentro de la pista y pegándole fuerte a la pelota cuando subía. Proponía un tenis directo, agresivo, contundente. Sabía que el camino para vencer a Nadal era tomando la iniciativa, moviéndolo y arriesgando para intentar encontrar algo de hueco. Así lo planteaba Fabio que con su estilo de juego ambicioso conectaba una de cal y otra de arena.
Nadal, que combinaba momentos muy buenos con otros malos, no tenía la misma frescura que ayer. Hoy, Fognini, era un rival de mucha mayor entidad que no la tibia versión de Seppi de semifinales. Los primeros cuatro juegos fueron cuatro roturas de saque de forma consecutiva. Ninguno podía cerrar su game de servicio y el partido empezaba enroscado y con una mezcla curiosa de aciertos y errores.
Una vez pasado el 2-2 estabilizaron los servicios, cada uno mantuvo el suyo hasta el momento decisivo del set, donde Nadal pegó más fuerte, le quebró el saque a Fognini con 6-5 en el marcador y se quedó con la primera manga por 7-5 en 1 hora y 17 minutos de juego. Los números reflejaban lo tormentoso y disputado que había sido la primera parte del encuentro con Nadal haciendo apenas 6 tiros ganadores por 19 de Fognini y 15 errores no forzados para el español por 34 del italiano.

Nadal estaba set arriba de la final sin poder encontrar tiros definitorios. No pasaba la mano hacia delante como sí lo había hecho en la semifinal ante Seppi y se obsesionaba con tirar con mucha rosca y peso pero no podía encontrar la manera de dejar sentado a Fognini que lo corría todo.
El segundo set empezó con Nadal firme con su servicio y a la que pudo le rompió el saque al italiano. Se puso 3-1 arriba pero no pudo finiquitar su juego al servicio y el partido se giró en cuestión de unos puntos. Cuando todo iba viento en popa para el manacorense, Fognini resucitó de debajo de las piedras y dio vuelta el marcador. Se adelantó hasta que llegó a sacar 5-4 arriba para quedarse con el segundo set.
Sin embargo, había otro vuelco por ver. El momento de tensión del partido llegó previo al décimo juego cuando Fabio Fognini le reclamó al árbitro para que cesara las palabras de Toni Nadal desde la tribuna hacia su sobrino. Rafael se percató y en el intercambio fue a echárselo en cara al italiano que le dijo: “¿Qué quieres? (Toni) siempre hace lo mismo. ¡No me rompas los huevos! Hace siempre lo mismo”, insistió el italiano.

La tensión estaba servida y quien mejor la gestionó fue Rafael Nadal que dejó con el casillero en 5 a Fognini para ganar 3 juegos consecutivos y quedarse con la final por un doble 7-5 en el marcador.
Rafael termina la semana volviendo a disfrutar del sabor de la victoria, fue de menos a más a lo largo del torneo y se va con el objetivo cumplido: rodaje, partidos y título bajo el brazo. El verdadero examen le llega en las próximas semanas y en suelo norteamericano. Allí el español tendrá que medirse a los mejores del mundo y en una superficie en la que ya no se mueve con tanta soltura como en la tierra batida.
Por Hamburgo parece que se va a Londres y Nadal sumó 500 puntos más para meterse de lleno en la lucha por disputar la Copa de Maestros de noviembre. Rafael es ya el sexto mejor jugador del año y en territorio teutón sumó kilos de confianza para su tenis.

