Federer vuelve a tropezar en Shanghái

El suizo cayó en tres sets en los octavos de final del penúltimo Masters 1000 del año ante Gael Monfils

Mirada cabizbaja la de Roger sobre el cemento de Shanghái. Ha remado durante todo el partido con más corazón que tenis. Al otro lado de la red, Gael Monfils agujerea a servicios directos al suizo para dejarle fuera de los cuartos de final del penúltimo Masters 1000 del año. Federer, que no pudo ejecutar plan B alguno, se limitó a ser agresivo hasta la extenuación y acortar los puntos, evitando así entrar en ese juego de trincheras en el que el galo se mueve a la perfección. Le salió mal. Y el billete hacia Londres se sigue complicando.

Roger Federer está muy lejos de sus mejores prestaciones. No hablamos ya de ese excelso tenista que gobernó el circuito con mano de hierro desde 2004 hasta 2007, sino también del gran jugador que hasta hace poco competía de tú a tú con los Djokovic, Nadal y Murray. En esta temporada, no solo es inferior a tenistas de la talla de Tomas Berdych o Juan Martín Del Potro, también pierde ante nombres con los que solía perder antaño. Si en el US Open le batió Tommy Robredo, hoy lo hizo Gael Monfils.

Monfils, tenista que ha aparecido intermitentemente durante esta temporada debido a una serie de lesiones que continúan lastrando su irregular carrera, jugó con una marcha más en el día de hoy. Anuló a Federer desde el fondo de pista, ganándole cualquier intercambio medianamente intenso. Inundó de dudas el juego en la red de su rival, que acabó por morir en media pista en un mar de errores no forzados. El desatino que experimentó al intentar cerrar el partido en el segundo parcial no le pesó al parisino, que acabó por imponerse al de Basilea en tres sets tras poco más de dos horas.

Durante todo el encuentro Federer intentó encontrar el antídoto para contrarrestar el juego de Monfils. Sin embargo, desde el primer momento se vio que un jugador estaba mejor que otro. El francés alargaba los puntos y acababa teniendo más gasolina en el depósito, llevándose la mayoría de los intercambios intensos. Roger, por su parte, sin el saque de su lado, sobrevivía en el encuentro a base de chispazos de genialidad que pillaban desprevenido a su oponente. Cuando el envite parecía abocado a morir, la concentración de Gael se electrocutó provocando un tercer set.

Con el público a su favor, Federer habría podido dar un zarpazo al inicio del tercer set, pero hoy, como en la mayoría de 2013, no era el día del genio de Basilea. Ni siquiera se le ve mentalmente fresco, y eso sus rivales lo notan y lo aprovechan. Monfils inició esa especie de juego, en el que tras romper el servicio de su oponente después de un juego bastante largo, parece muerto. Tarda exactamente 47 segundos en ganar su saque, con tres puntos de servicio ganados, dos aces incluidos. Roger amarra su servicio antes de darle a Gael la oportunidad de cerrar el encuentro.

A Monfils no le tiembla el pulso. Superando la decena de servicios directos, en ningún momento Federer llegó a leer el primer saque del francés. En un porcentaje superior al 80% cimentó su victoria el número 42 del mundo, que solo había ganado a Roger en un envite de los siete anteriores que habían disputado. Hoy, sin embargo, la historia fue muy diferente. Más potencia, más consistencia, más aces. Federer fue inferior en cada aspecto del juego. Algo que parecía increíble hace unos años. Tan solo en la red se puede encontrar algún atisbo de excelencia, insuficiente en esta época como para hacer la diferencia estando en un circuito en el que predomina el juego desde el fondo de la pista.

A sus 32 años, Federer se encuentra en un momento clave en su carrera. Es una sombra del que un día fue. Luchando aún por un puesto en la Copa Masters, una victoria en el día de hoy de su compatriota Wawrinka le relegaría a la octava plaza de la Carrera de Campeones. Tras la baja de Murray por lesión, la novena plaza indica el corte que da billete a Londres. Con Jo-Wilfried Tsonga y Milos Raonic aún vivos en Shanghái, la clasificación para el evento que cierra la temporada se le podría complicar al suizo. ¿Conserva una leyenda como Federer el hambre de victoria? ¿Será capaz de conseguir buenos resultados en Basilea y París y clasificarse para el torneo de maestros? Lo averiguaremos en las próximas semanas.

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