Cuando un jugador coge confianza y ve cómo el trabajo que viene haciendo desde hace algunos años comienza a dar sus frutos, resulta inapelable. Esto le ocurre al chileno Nicolas Jarry, que ha sido paciente y eficaz sembrando, y ahora recoge con orgullo los frutos de ese trabajo. Con un patrón de juego muy reconocible, Jarry hace gala de una inteligencia sublime sobre la pista, y ese fue su principal argumento para derrotar por 6-3 y 7-6 (3) a un muy digno Guillermo García-López. El tenista chileno se enfrentará ahora al vencedor del duelo que medirá a Albert Ramos y Rogerio Dutra Silva.
[pixels-player]


