Carlos Alcaraz acaba de lograr una gesta a la altura de unos pocos elegidos. El número uno del mundo ha alcanzado su primera final del Open de Australia a la épica, superando a Alexander Zverev en cinco sets y a los calambres, que le pusieron en jaque a partir del tercer set. Una vez lograda la victoria, el tenista murciano se sinceró a pie de pista. "He ganado creyendo. Físicamente, es uno de los partidos más duros que he jugado en mi carrera", confesaba.
Con solo 22 años, Alcaraz ha dado una lección de resiliencia al mundo, y ahora tendrá que recuperarse lo mejor posible para estar listo para el domingo. "He estado en este tipo de partidos antes, así que sabía que tenía que poner corazón. Estoy muy orgulloso de la manera en la que he remontado el quinto set. Estoy muy contento de jugar mi primera final en Melbourne, era algo que llevaba tiempo buscando", sentenció.
[pixels-player]

