Alexander Zverev, con el contador a cero para el enésimo reto reivindicativo
El alemán afronta su regreso a las pistas tras una nueva decepción en Grand Slam y molestias en un tobillo de las que habla con prudencia.
No deja a nadie indiferente el bueno de Alexander Zverev. La temprana eclosión del alemán hacía vaticinar un sorpasso inmediato que no se ha producido ante su incapacidad por rendir al mejor nivel en los Grand Slams. Da la sensación de que a los 21 años, el teutón afronta un ultimátum en cada nuevo gran evento que se disputa, y haga lo que haga en el resto de torneos, la sombra de las sospecha sigue cerniéndose sobre él. Para cualquier otro no sería extraño perder algo de tensión competitiva en torneos como el ATP 500 Acapulco 2019 que comienza esta semana, pero el menor de la saga parece dispuesto a no dejarse llevar por la ansiedad y comenza una ilusionante andadura, con los dos primeros Masters 1000 del año como objetivos ineludibles y la gira de tierra batida en el horizonte.
Tras sucumbir ante Milos Raonic en la cuarta ronda del Open de Australia 2019, el alemán tiró de coraje para tragarse su orgullo y disputar la Copa Davis, forzando un tobillo ya maltrecho en Melbourne, que claramente lastró su rendimiento. Se ha tomado unas semanas de descanso, y acude al torneo mexicano con la ilusión de hacer valer su condición de segundo cabeza de serie. "Soy consciente de que todos los rivales, prácticamente, llegan con más ritmo competitivo y partidos en sus piernas. Tengo muchas ganas de ponerme en marcha, se avecina una fase de la temporada muy ilusionante", asevera el alemán, que hizo semifinales en la edición del pasado año del evento mexicano, cayendo ante Juan Martín Del Potro.
"Preveía jugar en Rotterdam, pero decidí darme de baja porque un médico experto en dolencias de tobillo me lo desaconsejó. He podido descansar y hacer los tratamientos pertinentes, espero que el dolor desaparezca por completo en breve", señaló el alemán en la web de la ATP, donde detalló su rutina de los últimos días, habiendo sido uno de los primeros en llegar a Acapulco. "Llevo varios días entrenando unas cuatro horas por jornada, pero tengo tiempo para disfrutar de la playa y el entorno. Creo que debo tomármelo con calma, estos son todavía unas pequeñas vacaciones", sentenció un hombre que no defiende nada en Indian Wells, pero que en Miami fue finalista la pasada campaña. "Será muy emocionante disputar los próximos torneos, y la gira de tierra batida también exigirá mi máximo nivel".
Ya se aprecia en sus declaraciones una cierta tendencia a centrarse en los grandes torneos, y el hecho de que mente los eventos sobre arcilla antes del inicio de los Masters 1000, da una idea del nivel de ambición que ostenta el germano por cuajar un gran Roland Garros 2019. Debutará en el ATP 500 Acapulco 2019 ante el australiano Alexei Popyrin, en un torneo que supondrá una prueba de fuego para su tobillo y la mentalidad con la que afronta un evento de esta envergadura. Como potenciales rivales tiene a Álex de Miñaur y Diego Schwartzman, y disputará también el dobles junto a su hermano Mischa. El tiempo de las vacaciones parece que puede terminarse en breve para Alexander Zverev.