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Los motivos por los que Federer se ha decantado por jugar en Madrid

Desgranamos en profundidad los alicientes que han llevado al suizo a escoger este torneo, y qué repercusiones puede tener en el circuito.

De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo, reza un conocido refrán con el que los habitantes de la histórica villa y corte se vanaglorian de su ciudad. Pues el mes de mayo todos esos agujeritos deberían apuntar a la Caja Mágica, donde se podrá disfrutar de un Mutua Madrid Open 2019 aún más atractivo de lo habitual. Por si no fuera poco volver a ver al mejor Novak Djokovic compitiendo contra Rafael Nadal y Dominic Thiem, los grandes dominadores del torneo en los últimos años, la retirada definitiva del tenis profesional de David Ferrer, con el consiguiente homenaje, y la reincorporación de Roger Federer a la tierra batida, elevan el certamen capitalino a un estatus superior.

Mucha era la expectación por saber qué torneos escogería el suizo para volver a mancharse los calcetines de arcilla. Tras dos años vetando la superficie lenta, Federer ha dado un giro abrupto a su calendario, escogiendo el Mutua Madrid Open 2019 como el lugar idóneo para ello. No se le ve compitiendo en tierra batida desde el 2016, cuando decidió jugar el Masters 1000 Roma, donde sucumbió ante la solidez de Thiem tras imponerse en segunda ronda a Zverev. Casi tres años después, se daba por hecho que el Foro Itálico acogería el retorno al albero de Federer, pero el torneo español se ha adelantado. ¿Por qué? Esa es la pregunta que ronda la cabeza de todos.

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Si algo ha quedado claro en las últimas semanas es que esta decisión no está exenta de ambición competitiva. Federer no va a pasearse por Europa ni pretende acudir a Roland Garros como una despedida, sino que se ve con posibilidades de competir por lo máximo. Esto es determinante a la hora de escoger Madrid como la parada obligatoria previa al Grand Slam francés. Roger no tenía claro si iba a jugar uno o dos torneos antes de ir a París, y esta decisión le deja la puerta abierta. Si cae en las primeras rondas en la capital de España, no sería raro verle solicitando una invitación para jugar en Roma; si, por el contrario, logra llegar a las rondas finales, tendría dos semanas antes del inicio de Roland Garros, en las que poder tomarse unos días de descanso y entrenar. Seleccionar Roma le habría condenado a jugar solo ese torneo, o hacer su reingreso unas semanas antes en un torneo menor; además, en caso de llegar a rondas finales, habría tenido apenas una semana antes del comienzo del Grand Slam sobre arcilla.

Roger es consciente de que las condiciones de Madrid suavizan el shock que le puede ocasionar jugar en tierra batida. La altitud de la ciudad (más de 600 metros) acelera el juego y favorece un tenis algo más veloz de lo habitual en esta superficie. Es evidente que el tenis directo que practica Roger tendrá dificultades para adaptarse a la arcilla, pero que la toma de contacto sea en Madrid puede erigirse en una "transición dulce" que favorezca a la adaptación del suizo y a que empiece el torneo con más garantías de poder pasar rondas. En 2016, Federer llegó a trasladarse a Madrid para jugar, pero se dio de baja apenas un día antes del inicio del torneo, por las molestias fisicas que acabaron provocando su alejamiento de las pistas durante meses después de Wimbledon. Un sentimiento de deuda para con el torneo español estaba en la memoria de Federer, que mantiene muy buenas relaciones con Manolo Santana y otros actores fundamentales en el desarrollo del torneo madrileño, como el flamante nuevo director, Feliciano López.

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Precisamente protagonizó con el toledano uno de los mejores partidos de la historia del torneo, en la edición de 2011, donde salió victorioso el de Basilea. Roger ha disputado 43 partidos en Madrid (con un balance de 35-8), contabilizando los años en que se disputaba en pista dura indoor, en la sede de la Casa de Campo. Allí, salió campeón en 2006, como también lo hizo en la edición de 2009, ya sobre tierra batida y venciendo a Rafael Nadal, contra el que perdió la final en el 2010. Su último título se produjo en el polémico torneo del 2012, disputado sobre una tierra azul que despertó severas críticas, y en la que el suizo voló sobre todos para cosechar su penúltimo título sobre tierra batida.

La última ciudad que le vio levantar un trofeo sobre arcilla fue Estambul, en 2015, pero Madrid es el Masters 1000 sobre esta superficie donde mejores sensaciones y resultados ha tenido el helvético, solo comparables con los cuatro títulos del ya extinto Masters 1000 Hamburgo. Dolorosas derrotas ante Kei Nishikori, en 2013, y Nick Kyrgios, en 2015, constituyen las últimas apariciones de Federer en el torneo madrileño, en el que aspira a sentirse competitivo y cuajar un gran torneo.

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Lo que queda claro es que Madrid se ha convertido en la capital mundial del tenis en este 2019. Un torneo repleto de alicientes tan atractivos como inesperados, no hacen más que suponer el aperitivo de la siguiente gran cita que podrán disfrutar in situ los aficionados españoles, con la fase final de la nueva Copa Davis 2019. La Caja será más mágica que nunca en la primera semana de mayo, con el genio helvético desplegando todas sus artes. ¿Hasta dónde será capaz de llegar Roger Federer? Y la gran pregunta puede ser, ¿le pasará factura competir en tierra batida para sus aspiraciones en Wimbledon? El de Basilea tiene claro que se ve con opciones de competir por todo, incluso el Mutua Madrid Open 2019.