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Djokovic habla sobre cómo vivió su descenso a los infiernos a finales de 2016
Tras ganarlo todo, Novak afirma que quemó hasta el último átomo de energía y cuenta lo mal que lo pasó en aquél periodo en una entrevista magnífica.
La entrevista que Novak Djokovic dio al programa Da Modza Ne dio para mucho, a lo largo de la hora y pico que duró su intervención. Aparte de lo que dimos a conocer ayer, de cómo de cerca estuvo de dejarlo todo a inicio de este año y de cómo su mujer le ayudó a situarse y cambiarlo todo este pasado verano, el de Belgrado habla sobre ese periodo entre 2016 y 2017 cuando se produjo su lesión y lo mal que lo pasó, revelando detalles que no se conocían, así como cuánto de importante son sus hijos y su mujer en su vida.
El serbio echa la vista atrás para recordar dónde comenzó su descenso a los infiernos. "Todo comenzó en Roland Garros. Fue un torneo muy esperado para mí y que durante tantos años perseguí, perdiendo en tres finales hasta 2016. Creo que esa presión que me puse a mí mismo, al ganar el torneo, fue tal el subidón de energía que eso me agotó. Emocionalmente, no me quedaba energía en el tanque. Escuché a muchos ex-campeones decirme que todos pasaron por eso y hablaban de que un día me toparía de cabeza contra la pared. Cuando logras tus sueños y alcanzas el éxito, llega esa etapa de tu carrera en la que te preguntas: '¿Y ahora qué?'", explica detalladamente.
"Perdí toda motivación y pensé que nunca volvería a alcanzar ese nivel mental, pero estaba equivocado", asegura un Novak que quiso negar aquellos rumores disparados por Becker un buen día cuando dijo que ya no se entrenaba como antes. "Lo que dijo Boris no fue cierto. Yo ponía la misma cantidad de trabajo, como siempre. Incluso más que nunca, porque a través de los entrenos quería encontrar la chispa que me faltaba para poder competir. Nunca perdí la pasión por el tenis o por entrenar. Fui disciplinado como en el resto de mi carrera pero simplemente, cuando entraba a pista para competir, me bloqueaba".
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Novak abre su corazón y su mente para contar todo esto y no titubear al recordar aquellos malos momentos, con la satisfacción del que sabe que lo dejó todo atrás. "Nunca había tenido problemas de motivación o inspiración pero no me arrepiento de nada. Creo de verdad que todo lo que nos ocurre en la vida, ocurre por un motivo, para que aprendamos de ello. Es por eso que no me arrepiento de nada y no hay nada que cambiaría de todo lo que ha pasado en estos dos años", reconoce.
Djokovic explica lo que pasó en aquél final de año 2016. Lo que nadie vio, más allá de lo que sucedió, con el serbio saliendo derrotado de forma inesperada en Rio y cayendo en la final del US Open para luego perder el N1 ante Murray en Londres. "El año Olímpico es muy duro, en términos de calendario. Los JJOO justo caen entre Wimbledon y el US Open y después de lo ocurrido en Rio, creo que me quemé en lo más alto de mis deseos. Aquello fue una lección para mí. Quizá debí haber parado tras el US Open o incluso después de las Olimpiadas pero de alguna forma, seguí y competí en Nueva York. Recuerdo muy bien lo que sucedió en aquél torneo. Exprimí al máximo hasta el último átomo de aquella llama y aquella fuerza mental que tenía para competir. Después de aquello, era como un globo desinflado y la única razón por la que seguí compitiendo fue porque Murray estaba a un gran nivel y mi número 1 estaba en peligro. Dejé que otros influyeran en mí pero dentro de mí sabía que tenía que parar", detalla.
Su parón llegó varios meses después, a mediados de 2017. "Como deportistas, estamos acostumbrados a jugar con cierta cantidad de dolor y aceptas eso, pero sabes cuándo el dolor cruza el límite y te impide darlo todo. Estoy en contra de las pastillas y los calmantes, pero si quería seguir jugando (en 2017), debía tomarlas. Si ahora echo la vista atrás, sé que no fue la decisión correcta para mi salud. Aquél parón era necesario, tarde o temprano. Los calmantes solo enmascaran la realidad del problema. La situación en mi codo empeoró pero no lo sabía porque no lo sentía por las pastillas. El dolor es la señal que tiene tu cuerpo de decirte que hay algo mal y que necesitas solucionarlo. Aprendí la lección por las malas".
"Necesitaba ese parón para recargar las pilas, mental y emocionalmente. Los médicos me dijeron que podía regresar a las canchas en tres meses pero decidí parar seis. Necesitaba un nuevo comienzo", confiesa.
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En la final del pasado Wimbledon conocimos a su hijo Stefan, que por primera vez veía a su papá en una pista de tenis y lo hizo viéndole levantar el título de campeón. "Las reglas de Wimbledon no dejan que los menores de cinco años entren a ver los partidos. El año pasado lo permitieron con Federer y este año permitieron de nuevo que pudieran entrar en la final", revela el serbio. "Espero que recuerde algo, cuando sea mayor, pero a mí me inspiró bastante su presencia y significó muchísimo para mí", cuenta un Nole que expresa cómo cambia la vida con los hijos. "El mundo se da la vuelta por completo. Le preguntaba mucho a mi padre qué se sentía tener un hijo, para saber lo que podía sentir yo pero para eso debes vivir esa emoción. Es indescriptible. Cuando nos convertimos en padres, una nueva dimensión de amor se desbloquea dentro de nosotros y llega el sentido de la vida; la alegría y la felicidad".
"Mis hijos nunca han venido conmigo a Australia porque está muy lejos pero están ahí para el resto de Slams, Indian Wells, Miami y también vinieron a un par de torneos más este verano. Ellos son lo más importante y todo lo demás es secundario. Como padre, para mí es lo más importante poder pasar mucho tiempo de calidad con mis hijos y con mi mujer. Le estaré siempre eternamente agradecido por ser tan comprensiva con lo que hago. Me apoya mucho e intenta organizar todo para que sea capaz de tener tiempo con mis hijos", termina diciendo.
Transcripción de la totalidad de la entrevista en Novak India Fans.