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Djokovic quiere más
El serbio regresa dos años después a la final del US Open tras superar sin problemas a Nishikori. Nole peleará ante Del Potro por el título en Nueva York.
Novak Djokovic supo controlar a un Kei Nishikori que ofreció un nivel varios puntos de lo esperado, quizá promovido por la superioridad del serbio que se hizo fuerte tanto al saque como al resto. El campeón de Wimbledon luchará este domingo por el título en el US Open tras derrotar al japonés por 6-3 6-4 6-2 en dos horas y 20 minutos de encuentro.
Después de lo ocurrido en la anterior semifinal, era clave para Nole o Kei que este partido fuese lo más rápido posible y evitar un desgaste excesivo que le pudiera afectar de cara a la final. Fue Djokovic el que salió bastante más concentrado, jugando más sólido y siguiendo a la perfección la táctica que quería llevar a cabo. Los dos suelen ser tenistas muy buenos al resto y aquél que pudiera llevarse esta estadística en el partido iba a ser el que marcara las diferencias y ése fue Novak, que salió mordiendo desde el primer momento cuando el japonés sacaba mientras que Nishikori no veía el resquicio por el que entrarle al serbio cuando éste sacaba. Tal fue el nivel al saque del de Belgrado que Kei apenas pudo sumar cuatro puntos al resto en todo el primer set, que cayó de forma fácil para el serbio.
Mejoró un poco más la cosa en esta segunda manga para Kei, respecto al primer set, pero no le bastó para acortar demasiadas diferencias con un Djokovic que seguía flotando sobre la pista y no perdía terreno cuando el nipón intentaba echarle hacia atrás. De una forma u otra, Nole casi siempre encontraba la forma de ser él quien llevara la iniciativa de los puntos. Aunque se acercó un poco más que en el primer set y llegó Nishikori incluso a tener alguna oportunidad de break, seguía a mucha distancia de romperle el saque al serbio, que con un break dejaba la semifinal prácticamente sentenciada.
Nishikori empezó a bajar los brazos, consciente de que el partido se le ponía ya muy cuesta arriba. Levantar dos sets a este Djokovic eran palabras mayores y por eso se le llegó a ver un tanto desesperado, saliéndose de su plan de juego y cometiendo errores más propios de la desesperación que de otra cosa. Nole, que vio perfectamente el momento de debilidad de su rival, empezó a poner todas las bolas en juego sabiendo que tarde o temprano iba a llegar el error de Kei y eso le permitió caminar con ventaja ya desde el inicio del set, con un break que a la postre sería decisivo ya que el japonés no logró recuperar esa desventaja.
Segunda final de Grand Slam consecutiva para Djokovic, después de la jugada en el pasado torneo de Wimbledon. El serbio vuelve a ser ese tenista sólido y férreo al saque, así como incisivo al resto e inquebrantable a nivel mental. La final del domingo ante Del Potro será una bonita lucha por el último major de la temporada entre dos de los tenistas que en mejor estado de forma han llegado a esta parte del año. Tras Londres, Djokovic quiere más.