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La mente que ha hecho gigante a Kevin Anderson
Descubrimos la figura de Alexis Castorri, psicóloga que ha conseguido mutar el carácter del finalista de Wimbledon. Previamente había triunfado con Murray o Halep.
Hacer pronósticos sobre el futuro es tarea sumamente complicada. Porque, quien diría que Kevin Anderson iba a llegar a ser top ten, finalista del US Open y a un partido de ser nada más y nada menos que campeón del torneo más prestigioso del mundo del tenis, Wimbledon. La realidad es que ha sorprendido a propios y extraños, no solo en cuanto a resultados, sino también en cuanto a actitud en pista. Como suele pasar en estos casos, alguien externo ha sido el causante de que un cambio así se haya producido. Ese alguien es Alexis Castorri, una psicóloga deportiva residenciada en Florida y con larga y notoria experiencia con otros tenistas en el pasado.
Durante sus primeros años en el circuito el tenista de Johannesburgo se mostraba tímido y con un perfil lejos de ser batallador en una pista de tenis. Encuadrado en un perfil perfectamente reconocible de gran sacador, tremendamente pegador pero con escasa movilidad en el fondo de pista dada su enorme altura (203 cm). Kevin Anderson, sin embargo, se ha tornado en los últimos años en un jugador considerablemente completo, uniendo a su devastadora pegada una consistencia desde la línea de fondo y un aplomo mental que le han impulsado decisivamente hacia logros difícilmente imaginables en su primera época en el circuito ATP.
The Telegraph ha hablado con la preparadora mental del sudafricano, con la que lleva trabajando desde 2015. Aquella temporada Anderson dio su primer gran petardazo con los cuartos del US Open tras tumbar a Andy Murray. Poco tiempo antes habían comenzado a colaborar. Castorri tenía claro qué hacer mentalmente con Anderson: Transformar su timidez en pista en garra y carácter, que pudiera liberar toda esa energía que Kevin llevaba consigo. Cuenta que aprovechando la afición del sudafricano por la guitarra, le recomendó que considerara a los aficionados que veían sus partidos como fanáticos de cualquier concierto de rock. Le hizo, asimismo, entrenar frente al espejo, apretando el puño con gran intensidad, en un claro intento por desbloquear su mente y focalizarla en el éxito.
Y es que a menudo tenistas, y por extensión personas con la envergadura de Kevin, se sienten ligeramente avergonzados. De manera más o menos intencionada pretenden pasar desapercibidos. Y eso es algo que resta a la hora de enfrentar a una batalla como es la del tenis. Así lo cree el entrenador de Anderson, Neville Godwin: "Los tipos grandes rara vez son personas bravuconas. Muchos de ellos se avergüenzan de su tamaño, por lo que tienden a encogerse en ellos mismos, con el fin de hacerse más pequeños o destacar menos".
Alexis Castorri se ha encargado de engrandecer el espíritu de una persona grande de por sí, pero con tendencia a encogerse bajo los focos. En definitiva, se ha encargado de hacerle creer lo que ha acabado por ser, una estrella. "Kevin es muy meticuloso, como todos los grandes jugadores. Ha recorrido un camino enfocado hacia la simplificación, en creer en su más que arraigada competitividad", comenta la psicóloga, que considera la actitud como parte esencial del éxito de la carrera de un tenista, mucho más allá de su nivel tenístico.
"Si quieres ser uno más en la élite, tienes que entender que la gente que está ahí arriba tiene una mentalidad completamente diferente. Aunque puedas creer que sabes cuál es el camino a seguir, la realidad es que hay un largo túnel que atravesar. Les digo a los jóvenes: 'Podéis ser unos jugadores increíbles, pero eso solo supone una quinta parte de lo que se requiere para estar en lo más alto'", relata Castorri. "Existe una disciplina mental, existe un manejo de las expectativas, existe asimismo una disponibilidad para viajar y además un aguante de la presión a soportar cuando se consigue el éxito. Por lo que las habilidades atléticas son solo una pequeña dimensión", constata.
Nunca es tarde para adquirir estos conocimientos y esta nueva forma de ver la realidad del circuito. Anderson no ha sido de los más precoces precisamente pero a estas alturas ya ha superado en carrera a muchos que pintaban más que él. Existe, en primer lugar, un deseo de querer mejorar y tras ello, encontrar una persona que sea la adecuada para guiarte hacia nuevos horizontes como ha sido Alexis Castorri para Kevin. "Incluso aunque acabes de ganar un Grand Slam, no puedes nunca descansar. Tienes que controlar las emociones, las pasiones. Cada uno de los que está ahí arriba son increíblemente competitivos y fieros por naturaleza. Depende de uno transformar eso en una fuerza destructiva o canalizarlo para que te sirva en la pista", sentencia.
Con Simona Halep hizo un trabajo fantástico llevando por fin a la rumana a su primer Grand Slam. También con el escocés Andy Murray en su mejor época cuando era entrenado por Ivan Lendl. Ahora es el turno de Kevin Anderson. Ya ha roto numerosas barreras, solo queda la última en este Wimbledon 2018, la más alta e infranqueable de todas, el título.