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Ryan Harrison, el diamante vuelve a emitir brillo
A sus 25 años, el estadounidense recupera sensaciones positivas tras un año muy notable. Estará en Londres compitiendo en dobles.
Parecía perdido para la causa pero nunca es tarde para que el talento encuentre su lugar y otorgue alegrías. Ryan Harrison no da la sensación de que pueda cumplir con las expectativas más optimistas que había puestas sobre él cuando apenas era un adolescente, pero puede estar orgulloso de haber hecho algo realmente complicado; escapar de un pozo sin fondo. El sabor amargo del fracaso y el olvido tras encadenar años negativos parecía hundir sin remisión al de Louisiana, pero en 2017 se ha encontrado a sí mismo y ha vuelto a disfrutar del tenis.
En 2011 y 2012, Ryan parecía llamado a la gloria. Se hablaba de él desde que era junior y sus progresos en los primeros años como profesional eran más que prometedores. Pero de repende, el abismo absoluto. Harrison no pudo soportar la presión mediática, la atención permanente de medios y aficionados y el sentir que no podía perder ningún partido. Tras años vagando por las pistas de medio mundo y con su nombre en el olvido, Harrison se puso el mono de trabajo y comenzó a reconstruir el edificio desde los cimientos, con tremenda humildad y motivación por pasarlo bien con una raqueta.
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"Cuando estás en un mal momento, todos te tratan como si ya no valieras pero he peleado por demostrar que aún tengo cosas que decir. Toqué fondo y tuve que decidir si seguía jugando", declaró el estadounidense en Tennismash. "Salía de la pista y sentía que no mejoraba, que cada vez estaba más lejos de hacer algo importante. Mi peor enemigo fui yo mismo, entré en pánimo y perdí el control emocional", asevera un Harrison que no quiere autopresionarse de nuevo. "Tan solo quiero disfrutar cada semana. He pasado momentos muy malos para llegar donde estoy ahora", sentencia visiblemente emocionado el estadounidense.
El esfuerzo ha tenido recompensa. Empezó la temporada en el puesto 90 del ranking ATP y la ha finalizado en el 47, habiendo llegado a ser 40 del mundo este mismo año, su mejor clasificación. Y es que terminar una temporada ganando 19 partidos, un torneo del ATP Challenger Tour, como fue el de Dallas, y su primer título ATP, en Memphis, es motivo de orgullo. Se le hizo un poco larga la temporada y se apreció cómo se crece cuando juega en su país, con una destacable final en Atlanta, pero el buen hacer de Harrison no se ha limitado al circuito individual.
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"No sabía si alguna vez iba a poder ganar un título ATP en mi carrera. La verdad es que fue muy emocionante ganar en Memphis", declara Ryan. "Siento que estoy compitiendo bien y que he mejorado mucho la mentalidad, soy un jugador mucho más estable y duro. Quiero seguir mejorando y los resultados llegarán si continúo en esta línea", afirma un hombre que ha sabido reinventarse a sí mismo.
No es fácil combinar una carrera prolífica de singles con ser una referencia en el dobles pero así lo ha hecho este corpulente estadounidense. Símbolo de su amor por el tenis y un trabajo duro, Ryan ha terminado la temporada clasificándose para las Nitto ATP Finals 2017 en la modalidad de dobles, merced a su triunfo en Roland Garros junto a Michael Venus. Terminó la temporada con un balance de 21-16 en victorias-derrotas, destacando también el título en Estoril, la final en Memphis y las semifinales en Cincinnati así como unos meritorios cuartos de final en Wimbledon.
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Se entiende a las mil maravillas con el neozelandés, e intentarán poner el broche de oro a la temporada con un buen papel en el O2 Arena. Han sido encuadrados junto a Henri Kontinene-John Peers, Horia Tecau-Jean-Julien Rojer y Pierre-Hugues Herbert-Nicolas Mahut. Un grupo realmente complejo en el que sus opciones no parecen ser demasiadas pero donde, a buen seguro, competirán con el mismo honor y pasión con que lo ha hecho Ryan Harrison durante todo el año. Un jugador recuperado para la causa que ha de ser ambicioso y seguir trabajando para desarrollar un inmenso potencial.