Skip to main content

Almagro: “He roto raquetas, he insultado y me he enfadado, pero para mejorar”

El temperamental tenista murciano cuenta en una entrevista algunos aspectos de su vida tenística y considera que su comportamiento no es comparable al de Kyrgios.

La temporada 2016 ha supuesto un nuevo rayo de esperanza para un jugador que tan necesario para el tenis español y para el tenis en general como es el murciano Nicolás Almagro. Nico ha sido capaz de recuperar parte de ese tenis que le llevó al número 9 del mundo en 2011, ganando cuatro años después un título ATP en Estoril. Ha hablado con lasprovincias.es donde ha comentado acerca de su difícil temperamento, lo que le queda de carrera a sus 31 años, sobre el bajón de Rafa Nadal y sobre el tiempo que tuvo que estar fuera del tenis por las lesiones.

Empezando por ahí, Almagro ha hecho hincapié en una realidad, y es que para un tenista una lesión no supone solo perder ritmo y no jugar torneos. Supone no tener ingresos. “Nosotros tenemos lo que ganamos dentro de la pista, no tenemos la suerte de un jugador de fútbol que firman un contrato”, cuenta el murciano. “Es bueno en cierta manera porque nos obliga a dar el 100% de nosotros mismos y nos sentimos realizados con eso. Aunque por otro lado, es verdad que un jugador del top 50 y que no pueda jugar durante un tiempo se queda sin ingresos. Si la lesión se alarga y pierde nivel su carrera ha pasado. El ranking protegido ayuda en cierta manera, pero tampoco demasiado. Podrían hacerse cosas mejores”, admite Almagro.

Nico Almagro llegó a ser la novena raqueta del mundo allá por el año 2011. En una enorme gira de tierra batida con cuatro finales y tres títulos así como otros buenos resultados le auparon a esa posición de privilegio. El vértigo de sentirse en el top 10 y las lesiones le alejaron rápidamente. Desde 2012 no ganaba un torneo ATP hasta que esta temporada logró levantar el título en la tierra batida portuguesa de Estoril tras haber hecho final en Buenos Aires. Al murciano se le compara su bajón con el de Nadal y Nico echa abajo rápidamente esa comparación.

“Valoráis un pequeño bajón cuando Nadal ha acabado en el número nueve del mundo”, dice Almagro. “Reflexionando, ya querría yo esos bajones en mi carrera deportiva, después de todo lo que ha tenido que pasar él y que haya acabado en esa posición. Hay que intentar verlo de otra manera. Estas cosas es norma que sucedan en la vida de un deportista y solamente queda solucionarlo lo antes posible. Nadal no ha salido siquiera del top 10 y eso habla muy bien de él”, considera el murciano del cual dijo en aquellos cuartos de Roland Garros 2008: “Va a estar ganando aquí hasta que quiera”.

Un tenista Almagro que es difícil que haya dejado indiferente a nadie durante su carrera. Caracterizado por un fuerte temperamento, Nico ha vivido de todo en una pista de tenis con muchos episodios de explosiones de rabia. “He hecho muchas cosas mal. He roto raquetas, he insultado y me he enfadado, pero siempre para mejorar. En ningún momento he bajado los brazos de cara al oponente ni tampoco he faltado el respeto a la gente que ve un partido de tenis”, se defiende el español. “He hecho todo lo que te puedas imaginar, pero quizá no al nivel de Kyrgios”, considera.

¿Cuánta cuerda le puede quedar al bueno de Nico? Con 31 años motivación no le falta y puede que las longevas carreras de otros como David Ferrer, Feliciano López, Roger Federer o incluso Ivo Karlovic, con 37 años, le sirvan de espejo. “Ayuda ver que aún siguen en el circuito, pero también hay que ser consciente de que el final no queda lejos. Hay que ser honesto y sincero con uno mismo y admitir que ya no se tiene la misma energía que con veinte años, te duele todo más”, cuenta Almagro que también ve notas positivas. “Se gana experiencia, sabes mejor cómo afrontar los momentos limite, una cosa compensa la otra”, dice.

Algo que se ha echado mucho de menos del murciano cuando ha estado fuera o sin su mejor nivel competitivo es ese revés a una mano tan poderoso y explosivo que estilaba. “Es un golpe muy estético, pero la estética no gana partidos”, asegura. “Si un buen día mi hijo juega al tenis, le diré que le dé a la bola como pueda, eso sí, que la pelota vaya dentro. No me importará si le da a dos manos o a una. A mí en concreto me resultó más cómodo a una mano y así seguí”, recuerda.