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Eugenie Bouchard sigue sin centrarse

OPINIÓN | Más preocupada por mostrar su cuerpo en las redes sociales que por otra cosa, se hace difícil ver de nuevo a la Bouchard que maravillaba con su juego en 2014.

En la canción 'Hello' de Adele, la cantante dice la siguiente frase: "Se supone que el tiempo todo lo cura, pero a mí no me ha curado mucho". Algo así podría decirse a sí misma Eugenie Bouchard, la tenista canadiense que sufriría una conmoción cerebral tras caerse en un vestuario durante el pasado US Open y que tras el paso de los meses aún sigue sin tener claro si podrá participar en el Open de Australia. En este tiempo sin competir, si te das un paso por sus redes sociales, Genie está más preocupada en mostrar sus piernas, su tipo en bikini o lo bien que se lo pasa de fiesta en lugar de centrarse de una santa vez.

Y digo esto con un poco de coraje en mi interior porque yo fui uno de los que se maravilló con el tenis de esta chica el año pasado y uno de los que puso grandes esperanzas en ella para este 2015 que ha sido desastroso en todos los niveles. Ya pintaba mal cuando a finales del año pasado esa final de Wimbledon le perjudicó más mentalmente de lo que se pensaba y cuando rompió con Saviano, su entrenador de toda la vida para "robarle" a Victoria Azarenka el suyo, Sam Sumyk. Una unión que fue un auténtico desastre.

Vibes

Una foto publicada por Genie Bouchard (@geniebouchard) el

El francés, lejos de aportar cosas nuevas a la canadiense, le hizo empeorar en todas las facetas del juego. Quiso hacer de ella algo para lo que no estaba preparada y Genie perdió la confianza en su juego y eso se traducía en derrotas y más derrotas. Eso sí, parece que vimos un pequeño resquicio de luz durante el pasado US Open cuando encadenó varios buenos partidos después de trabajar por un par de semanas junto a Jimmy Connors pero esa caída supuso un duro revés para sus aspiraciones y es que el 2015 parece que no estaba destinado para Bouchard como su año.

Desde septiembre, tan sólo hemos sabido de ella por una denuncia que ha interpuesto junto a sus abogados ante la USTA por negligencia y por la que reclama varios millones de dólares de indemnización. Una denuncia por la que cuenta que no puede competir ni apenas entrenar pero que se tambalea por todos lados al publicar su vida privada en las redes sociales, donde se muestra divirtiéndose con sus amigos de fiesta, en la playa o mostrando carne posando en varios selfies en bikini.

#twinning (sorry for 2 bikini pics in a row)

Una foto publicada por Genie Bouchard (@geniebouchard) el


Ojo, no digo que no pueda hacer eso. Cada uno es libre de hacer con su vida lo que quiera pero si eres un deportista profesional, que has tenido el año que has tenido y después de lo ocurrido en Nueva York, no creo que publicar una foto comiendo sola y preguntando si alguno quiere hacerle compañía sea lo más apropiado. No pienso que eso sea algo que le ayude a centrarse en lo que debe: su tenis.

No deja de ser una niña de 21 años que tiene que pasar esa etapa de "aparentar" o "hacerse notar" en las redes sociales para recibir halagos y aceptaciones por parte de la gente. No debe ser fácil lidiar con una fama mundial teniendo una cuenta bancaria de seis ceros a esa edad, lo reconozco, pero ahí es donde entra la familia, amigos y equipo de trabajo para que le ayuden a poner los pies sobre la tierra y hacerle ver que hacer públicas fotos como esas o mandar un mensaje en bikini con voz sensual no es la manera correcta de actuar de una deportista profesional.

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Posted by Genie Bouchard on Tuesday, 10 November 2015

Porque luego pasa lo que pasa. Que recibes cientos de comentarios de chicos diciéndote de todo o insultos de chicas de tu edad que sientan envidia de ti. Si os pasáis por los comentarios de Instagram, lo comprobaréis. "No te saques más fotos y ponte a entrenar", decía alguien en respuesta a una de sus fotos en Instagram. Quizá no le venga nada mal el consejo.

Anclada en la posición 49ª del ranking, Bouchard se sitúa en el lugar de demostrar a todos que sí está centrada en este deporte y que pronto dejará este número atrás y que escalará en la clasificación para dejarnos ver de nuevo a esa grandísima tenista de 2014. Nivel y talento tiene para ello. 2016 será un año clave para ella porque otra decepción como la de esta temporada podría ser fatal para su carrera. Así al menos podrá cantar un día lo que también dice la canción de Adele: "Ya he olvidado cómo era ver caer el mundo a mis pies".