Algo no funciona en el tenis. Tanto en el masculino como en el femenino, pero estos últimos días las chicas se empeñaron en hacerlo más que evidente. Todas en masa para menos disimulo. La WTA, el máximo organismo del tenis femenino, ha tenido idas y vueltas esta semana con jugadoras que se bajaban de torneos por motivos de calendario, porque no les interesaba jugar, por molestias dudosas que les aparecían a última hora o simplemente cuando supieron que ya no necesitaban sumar más puntos para estar en la Copa de Maestras.
En la jornada de segunda ronda se volvió a repetir un caso más que se vio días atrás con Garbiñe Muguruza en Hong Kong y esta semana con Agnieszka Radwanska y Angelique Kerber en Moscú. Flavia Pennetta se dio de baja del torneo moscovita alegando una lesión una vez certificado su pase a las WTA Finals de Singapur.
La italiana hizo visibles las molestias en su pie derecho en su partido inaugural ante Gavrilova cuando requirió atención médica para que la trataran. Los dolores eran indiscutibles y visibles, pero automáticamente tras su triunfo dijo que no continuaba, decidió no forzar, recuperarse bien físicamente y se fue al aeropuerto moscovita con destino Singapur.
A la italiana le llovieron las críticas desde todos lados por tomar la decisión de retirarse cuando la organización del WTA de Moscú le había concedido una invitación para que asistiera al torneo. Pennetta hizo lo mismo que sus compañeras Muguruza, Radwanska o Kerber, pero lo de la italiana levantó más ampollas entre los aficionados al tenis que le reclamaban “falta de profesionalidad”, “falta de compromiso” o que no había “honrado el wild card”. Lo utilizó para lo que necesitaba y voló.
Sin embargo, poniendo en contexto la situación de la italiana, su decisión no parece tan descabellada, ni ser una deliciosa carnada para los detractores que veían injustificable su acto. Pennetta se retirará del tenis disputando el mayor evento WTA del año. Por primera vez en su carrera estará en la Copa de Maestras y será el cierre soñado a una trayectoria empapada en gloria. Es lógico que quiera estar en Singapur físicamente al cien por cien y tiene poco sentido seguir forzando la máquina en un torneo menor como el de Moscú cuando su objetivo ya está cumplido.
Ahora bien, ¿cómo se le puede poner freno a esta situación? (si es que se le debe poner). Los tenistas parecen tener impunidad absoluta a la hora de bajarse de un torneo. Es extremadamente fácil engañar a los organizadores diciendo que se tiene una molestia interna o muscular que ellos ni nadie pueden siquiera comprobar. El tenista dice que le duele el codo, el hombro, el pie o lo que sea y no hay más que hablar. Hay dolor y punto. La baja está justificada. La desfachatez con la que alegan lesiones inexistentes es algo que ocurrió toda la vida, pero esto no lo hace más lícito. Válido a nivel burocrático parece que sí pero no en cuestión de honor. Y ahí es donde más tirria levanta.
¿Pero culpamos a las jugadoras y jugadores que se benefician de unas normas tibias? ¿Apuntamos, en este caso, a la WTA como responsable por tener un desorden institucional y comunicativo que da miedo?
Porque las últimas semanas de la WTA son de mareo absoluto para los aficionados y para las mismas jugadoras. Que si pongo un Masters B en Shuhai, que si Serena Williams no va a Singapur y no pasa nada, que tampoco promociona el torneo como así la habían advertido y se queda de ‘rositas’, que si Kerber está clasificada, que si no, que finalmente sí que va, que Luxemburgo no contabiliza, y un sinfín de vaivenes que le quitan seriedad al tenis femenino.
Hay que frenar la impunidad porque es un paso atrás para el deporte y ésta va contra la esencia del tenis. No culpo directamente a las jugadoras sino que responsabilizo a la WTA. Desde arriba se deben buscar fórmulas para que las últimas semanas de la temporada no sean un chiste de altas y bajas que terminan dañando la imagen del tenis. Hace falta orden, reacomodar el calendario, reubicar la Copa de Maestras con algo más de margen para que las jugadoras no lleguen con la lengua afuera y poner cordura en todas las áreas. Los que amamos el tenis agradeceremos ponerle freno a este circo.

