El primer cabeza de serie en Hamburgo, Rafael Nadal, logró billete para los cuartos de final de mañana, después de batir al checo Jiri Vesely en dos apretadas mangas, 6-4 7-6. En un partido de difícil digestión y contenida emoción, a tenor de las alternancias y breaks que se sucedieron, la inseguridad y los errores prevalecieron sobre la continuidad y la calidad en el juego. Nadal volvió a dejar demasiadas muestras de nervios y dudas.
Es un sufrir continuo sobre la pista. Las ventajas no se aseguran, la desconfianza se hace presente y un rival que no tiene nada claro cómo afrontar el partido se sube a las barbas cuando todo parecía sentenciado. En un primer set de un nivel increíblemente bajo, con el balear yéndose hasta los 16 no forzados (34 en total en 23 juegos), sólo el insípido plan de juego de Vesely acoge a Nadal en el encuentro y le da ventaja en el electrónico.

Entre agonías por continuos fallos en el timing de su drive y su servicio, Nadal mejora con el inicio del segundo parcial. Sus golpes toman un color más atractivo, aprovechando la posición en pista de un oponente que decide competir el grueso del choque a dos metros de la línea, jugando a la contra y sin morder apenas sobre segundo servicio o sobre bolas cortas. Únicamente cuando menos presión siente, con marcador desfavorable, Vesely abre la mano y se acerca a la red.
En la segunda manga se suceden los problemas que Nadal viene demostrando y contra los que sigue luchando día tras día. Tiene ventajas de 2-0, 4-2 y 5-4 pero no es capaz de cerrar el partido. Continúa cometiendo errores sencillos en puntos sin aparente peligro y tiembla con su servicio, cediéndolo con dos dobles faltas en el décimo juego. El partido se va a una muerte súbita que logra hacer suya para llegar a los cuartos de final sin la seguridad ni estabilidad deseadas. De ese sufrimiento, se observa de nuevo al Nadal más dubitativo. Celebra más puntos y se nubla cuando cede su servicio a la hora de cerrar.
A trompicones pero con victoria, Rafa sigue buscando ese triunfo completao, sin fisuras, similar al de Berdych en Madrid, que establezca un punto de arranque hacia un nivel superior. Mañana, ante el uruguayo Pablo Cuevas, tendrá una prueba complicada. Especialista, de gran movilidad, gran consistencia y capacidad de sacrificio, que exigirá al número 10 un punto de continuidad y saber estar que aún no encontró del todo en la ciudad germana.

