Mientras las estrellas actuales del tenis mundial acaparen la atención mediática en el próximo Wimbledon, un excampeón del torneo y exnúmero uno se despedirá como jugador del All England Lawn Tennis Club. Lleyton Hewitt prepara su última aparición vestido de corto en el Grand Slam londinense, un adiós para siempre.
Con apariciones esporádicas en el circuito durante los últimos meses, el tenista australiano ha descendido en el ranking ATP hasta el puesto nº 117. Sin embargo, la organización de Wimbledon no ha dudado en otorgarle una invitación al cuadro principal como reconocimiento a su trayectoria. De hecho, Hewitt será uno de los cinco tenistas en el torneo que ha alcanzado la gloria del campeón.
Sucedió en el verano de 2002. Lleyton, con 21 años por entonces, llegaba a Londres avalado por su condición de número uno mundial y ganador del US Open en 2001. Sin embargo, nunca había superado la cuarta ronda en la hierba del AELTC, lo que provocaba unas reticencias razonables sobre su condición de favorito.
Sin duda, Sjeng Schalken fue su enemigo más feroz en aquella edición. Hewitt gozó de cuatro puntos de partido en el tercer set ante el holandés, pero sufrió hasta imponerse en el quinto parcial (7-5), evitando una dolorosa derrota en los cuartos de final. Posteriormente, en semifinales, superó a Tim Henman, abanderado de la esperanza británica durante esa época.
En la final le esperaba el argentino David Nalbandián, quien optaba a su primer título de Grand Slam. Fue un partido sin épica, aunque accidentado por la lluvia y por un espontáneo que se desnudó sin tapujos en la pista. Hewitt maniató al argentino (6-1, 6-3, 6-2) y convirtió su sueño en realidad. El temperamental joven australiano era el rey del mundo y el rey de Wimbledon.
Lleyton no tenía el mejor saque ni la mejor derecha, pero era el más completo. Su resto devoraba a los rivales, su revés era infranqueable y su consistencia desde el fondo era casi ilimitada. Las piernas de Hewitt eran tan rápidas que parecían funcionar con electricidad. Tenía un cerebro programado para luchar, un puño preparado para levantarse y una garganta siempre dispuesta a rugir.

Hewitt se presentó en la fase previa de Wimbledon en 1998 como un menor de edad. Desde entonces ha sufrido decepciones. Como aquella derrota en 2001 contra Nicolas Escude tras cinco sets, como la sufrida en la primera ronda ante Ivo Karlovic en 2003, como aquella contra Andy Roddick en los cuartos de final de 2009. Y por supuesto, las tres eliminaciones ante Roger Federer en 2004, 2005 y 2008.
Pero ahora, cuando la historia de Hewitt en Wimbledon casi ha llegado a su fin, nadie le puede arrebatar el orgullo de haber sido campeón. Sin más expectativas que disfrutar de la hierba del All England Lawn Tennis Club, Lleyton prepara su último rugido.

