Halep puede con una combativa Muguruza tras un partidazo

La tenista española no pudo con Simona tras un duelo agónico: tres mangas en las que a punto estuvo de remontar un 1-5 adverso en el parcial decisivo.

Halep celebra la victoria. Fuente: Getty
Halep celebra la victoria. Fuente: Getty

Simona Halep pudo con Garbiñe Muguruza (6-3, 4-6, 6-4) en un duelo agónico para acceder a la final del torneo de Roma. La tenista rumana estuvo a punto de desperdiciar un 5-1 en el último set, pero un mal juego al saque de Muguruza acabó facilitándole la tarea tras un duelo en el que la española escapó una y otra vez de situaciones complicadas. Finalmente, las mejores piernas y la constancia de Simona acabaron por imponerse.

Aparecía Garbiñe en la Centrale con un aparatoso vendaje en la pierna izquierda, quizás como presagio de un escenario en el que la hispanovenezolana tendría que correr muchísimo buscando los golpes de Halep. Eso fue lo que ocurrió, en mayor o menor medida, en un primer set teñido completamente de rumano.

Los pocos espectadores en las gradas del Foro Itálico vieron a una Halep que impuso su ley desde el primer momento. Un tempranero break aseguró a la rumana el control del duelo, y su estabilidad desde el fondo de la pista llegó a propiciarle una ventaja de 5-1 en el marcador.

Simona cambiaba con facilidad el ritmo de los intercambios gracias a sus golpes paralelos, haciendo a Muguruza cambiar sus apoyos y mermándola aún más físicamente. La española venía de una durísima batalla de más de dos horas y media ante Victoria Azarenka, y esa velocidad de piernas no parecía estar ahí. Si quería tener opciones, su tren pasaba por basarse en el saque + primer golpe. Y los ponía en juego, pero Simona era una auténtica correcaminos. Siempre obligando a Garbiñe a golpear una bola más, esto propició algunos errores cerca de la red que mermaron aún más la cabeza de la española.

A pesar de una tardía reacción que maquilló el marcador del primer parcial (6-3), Halep se sentía clara dominadora de un partido en el que su paciencia, su construcción del punto y su solidez desde el fondo de la pista le estaban dando el control en todo momento.

El segundo set comenzó con una concatenación de breaks que daban fé de la nueva igualdad del duelo. Parecía que Garbiñe empezaba a defenderse con uñas y dientes, que encontraba con más frecuencia golpes más letales (especialmente su derecha paralela), pero era incapaz de ponerse a la par de Halep en el marcador. Después de entregar un nuevo saque merced a una horrible doble falta, Muguruza vio que no había nada que perder y volvió a liberarse de cualquier atadura mental, firmando un juego excelso con subidas a la red incluidas que reestablecían la igualdad en el marcador.

Era un segundo set a ritmo de breaks en el que parecía que quien pudiese aguantar los nervios durante dos juegos seguidos se llevaría el gato al agua. Muguruza al fin pudo poner paridad en el marcador (4-4) tras el mejor juego del partido, un juego muy largo en el que salvó una bola de break y que le permitió luego atacar sin cuartel el saque de Halep. Garbiñe sabía que se había salvado de la quema, y su tenis comenzó a fluir. La hispanovenezolana subió la intensidad varios peldaños, rugió en cada golpe y consiguió el break para sacar por el set. Mugu jugó un juego perfecto, Halep cometió dos errores fruto de la desesperación y el partido se iba al tercer set.

La dinámica del duelo había cambiado totalmente. Garbiñe había ajustado sus tiros, disminuido su cuenta de errores no forzados y había encontrado la solidez mental para mirar de tú a tú a Halep en los intercambios más largos. Si conseguía mantener ese nivel en el último parcial, el relativo favoritismo previo de la rumana quedaría, al menos, completamente evaporado y transformado en igualdad.

Sin embargo, el tercer set fue una historia totalmente diferente. Tras gozar de una bola de break en el primer juego que no pudo aprovechar, Muguruza notó la carga de partidos en las piernas y perdió la precisión en los tiros. A pesar de un amago de reacción para colocar el 1-4 y saque, Garbiñe no pudo encontrar la profundidad en sus tiros y Halep renació de sus cenizas, minimizando los errores no forzados y haciendo gala de una solidez contra la que Muguruza no pudo hacer nada.

Eso sí: Garbiñe siguió peleando hasta el final, mostrando una capacidad de sufrimiento notable. Llegó a creer en la victoria, levantando un 1-5 en contra y restableciendo la igualdad de saques con el 4-5. Ahí, tras tres juegos absolutamente magistrales donde la española echó el resto, su físico pareció decir basta. Su saque se desmembró y entregó el partido con una doble falta. Fue un juego para olvidar que, sin embargo, no debe desmerecer la enorme garra que mostró para estar muy cerca de remontar un partido que tenía perdido.

Así pues, la cabeza de serie número uno alcanza la final del torneo tras un partido sencillamente espectacular, de idas y venidas, de altos y bajos en el que ambas mostraron a tramos su mejor tenis. Garbiñe debe seguir en esta línea, pues parece claro que los grandes resultados acabarán llegando. La actitud en pista es otra muy distinta, y en Roland Garros ya sabe lo que es campeonar. ¿Qué ocurrirá? En varias semanas lo veremos.

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