El guardaespaldas de Federer: "Roger es de los pocos tenistas con los pies en el suelo"

El responsable de la seguridad de Roger Federer en el ATP 500 de Basilea revela cómo es el helvético en las distancias cortas.

El guardaespaldas de Federer: "Roger es de los pocos tenistas con los pies en el suelo". Foto: Getty
El guardaespaldas de Federer: "Roger es de los pocos tenistas con los pies en el suelo". Foto: Getty

Uno de los valores humanos más importantes que me llevo de mi paso por el Swiss Indoors Basel en estos años que llevo asistiendo como periodista es, sin duda, la amistad de Juan, el responsable de la seguridad de Roger Federer en el ATP 500 de Basilea. Él es hijo de padres españoles, pero nacido y criado en Suiza, por lo que su lengua materna es el alemán. Sin embargo, su español es muy fluido. El domingo de la final del torneo, accedió a una entrevista para este medio.

Ataviado con su impecable traje de chaqueta y con la puntualidad propia de un caballero helvético, Juan tiene la amabilidad de madrugar más de lo que debería para atender a nuestras preguntas en la zona de prensa que han habilitado en el Sankt Jakobshalle.

¿Cómo se consigue llegar a un trabajo de tanta responsabilidad como el que desempeñas actualmente?

Trabajaba los fines de semana en puertas de discoteca y también tenía un gimnasio de deportes de combate. En ese contexto, me empezó a interesar a trabajar con la gente, en situaciones de máxima tensión y traté de informarme para ver qué empresas de referencia había buenas en este ámbito. Di con la empresa en la que actualmente estoy y empecé haciendo trabajo estándar, en negocios, cosas normales; todo lo que tiene que ver con seguridad. Mi objetivo siempre fue llegar a lo más alto en el ámbito de la seguridad que es la protección de personas, porque es el valor más alto que tenemos. Si roban en un negocio, roban joyas y bueno, al final la pérdida es material. Pero la integridad física de la persona es lo más importante; poder vivir sin tener miedo a que te pase algo. Más tarde, empecé a trabajar en lugares conflictivos, donde la gente bebe mucho y toma drogas, y ahí es donde aprendes a solucionar problemas y a ponerte a prueba física y psicológicamente. Esa fue la escuela en la que me preparé para lo que ha venido luego.

En el sector en el que estoy ahora, la gente tiene más dinero, es más intelectual y es, en definitiva, otro ámbito. Pero es una buena escuela hacer antes lo otro, porque aprendes a analizar bien a la gente. En el ámbito que tenemos aquí, es mucho más fácil si estás acostumbrado a tener gente más complicada y agresiva.

¿La primera vez que viste a Federer?

No recuerdo exactamente... No sé si fue en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 o en un aniversario del club de tenis Old Boys, en el que empezó a jugar. Gracias a Dios, él es muy fácil de llevar, muy natural en el trato, algo muy extraño para la edad que tenía en aquella época. Yo estaba nervioso, porque sólo le conocía de la televisión, de leer periódicos; en el trabajo que hago, tienes que leer muchos periódicos y estar enterado de lo que pasa en el mundo. Si sé que voy a trabajar con Federer, lo primero que hago es informarme al máximo sobre todo lo que acontece en torno a su vida, cuáles son sus gustos y cómo es su manera de ser. Siempre le he tenido mucho respeto como deportista; yo también era deportista y era como él, muy perfeccionista, mucho entrenamiento y preparándome siempre al máximo, sin pensar que el próximo adversario va a ser uno fácil. Él es igual, a él no le importa si su rival es ATP, si es el número 700 o es el número 2. Siempre se prepara los partidos con la misma seriedad. Él es como el Andy Hug del tenis, ¿conoces a Andy Hug?

Me suena, pero no lo ubico ahora mismo...

Es un luchador suizo de K1 y kickboxing que es mundialmente conocido. Roger Federer es el Andy Hug del tenis. Andy Hug era muy respetado porque, teniendo mucho éxito y con un reconocimiento mundial, fue una persona con mucho respeto para todos. Federer es lo mismo en el mundo del tenis, por eso le tenía mucho respeto y claro, estaba súper nervioso. Eran mis primeras dos veces... en Suiza era un icono, todo el mundo le adoraba... y le adora... pero me lo hizo muy fácil. Hay clientes que ponen muchas barreras y son muy distantes, pero él en distancias cortas es muy agradable.

¿Te lo imaginabas más frío en el trato?

La verdad que al principio me lo esperaba más arrogante. Si miras a un Marc Rosset, en las relaciones es un tipo fácil, pero si ves a muchos tenistas jóvenes de ahora, son muchos más difíciles en el trato.

A lo mejor ellos están saboreando un poco el éxito ahora y se les sube a la cabeza...

Pero son así porque la gente los trata así. La gente los trata como estrellas. Si ves un futbolista hace 50 años, un futbolista como Ronaldo hoy en día... son mundos diferentes. Yo conocí profesionales del Basilea que jugaban al fútbol e iban a trabajar a la obra. Hoy en día, ves a los chavales del Basilea con 14 años pasando con bicicletas y sponsoring y ya son estrellitas, pero somos nosotros los que hacemos que sean lo que son.

Hay pocos tenistas que se queden con los pies en el suelo como Roger Federer. Si le oyes hablar, ves que para él el dinero aún es algo de valor. Es cierto que tiene muchos millones y muchos patrocinadores, pero en su personalidad no se lo notas, por eso tiene el respeto de todo su entorno. Yo creo que a él le gustaría poder moverse sin nosotros alrededor, e intento identificar cuándo es el momento en el que me necesita y cuándo puedo dejarle espacio y que note mi presencia lo menos posible. Si nota que yo le dejo su espacio y que cuando me necesita estoy a su lado, entonces él también se empieza a abrir. Behind the scenes (sin cámaras), Federer y Severin (Luthi) juegan como niños y crean muy buena atmósfera. Son escenas que ves si él se da cuenta que puede tener confianza contigo.

¿Cómo se comporta Federer contigo?

Normalmente, un responsable de seguridad es el último de la fila; va después de los de la limpieza, que tampoco es que tengan demasiado reconocimiento. Para la gente que tiene dinero y que no ha sido amenazada o atacada, tú eres el último de la fila. Sin embargo, Roger no te hace sentir eso.

Hay tenistas que son educados y que valoran lo que haces, pero son una minoría. Hay un cambio de generación masivo, es la impresión que tengo. Para la mayoría de los jugadores jóvenes eres un pedazo de mierda. Hay tenistas jóvenes, sin poder decir nombres, cuyo trato no es ni positivo ni negativo. Luego, hay otros muy complicados hasta el punto de que nunca hay nadie que quiera ir con ellos. Hay un cambio de generaciones; del gentleman ­- Federer para mí es un gentleman - a los jóvenes que se las dan de dioses y que, para ellos, todo lo que viene después de sí mismos no vale nada.

¿Cómo fue el trabajo con Roger en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008?

Todo lo que era pasar por zonas de espacios abiertos era muy difícil de controlar. Demasiada presión física. La mayoría de la gente no conocía un "no" por respuesta, no conocían las distancias ni el respeto. Había mucha gente allá donde íbamos. Los que lo organizaron no habían calibrado bien eso y hubo un par de situaciones en travesías por espacios abiertos que pensamos "si pillan a Federer lo desnudan aquí" (ríe). Había veces que las entradas eran de difícil acceso o no había pasadizos subterráneos y todo lo hacía mucho más complicado.

El trabajo era muy difícil, porque había mucha presión y también había mucha gente muy teatrera; a algunos les tocabas un poco y se tiraban al suelo como si le hubieras matado. Y claro, a Federer no le gustaba que fuéramos violentos con los aficionados. Muchas veces, incluso algunos periodistas armaban escándalos y decían que les habíamos pegado, pero no era cierto.

¿Has tenido momentos de complicidad con Federer?

Hay interacción. Hay veces que cuando está en un momento distendido con Severin o con algún otro miembro de su equipo, nos involucra en alguna broma, te pasa una pelota o algo así. Aquí no tanto, pero en Copa Davis o cuando estuvimos en China también le acompañabas a un bar o a una discoteca, estaban entre ellos y te integraban en el ámbito privado. Son experiencias bonitas.

¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta del Swiss Indoors?

Me gusta trabajar con colegas, con gente que he formado yo durante varios años. Trabajar uno a uno con ellos, ver el nivel que tienen ahora, lo que han aprendido y ver si lo que he hecho ha sido bueno. Al mismo tiempo, me gusta que los chavales vean que yo sigo en forma, que predico con el ejemplo.

En sí, naturalmente, ver a la gente que ves en la tele es impresionante y poder tener la confianza de alguien como Federer es increíble; es una persona sincera, saluda a todo el mundo aunque no haya cámaras. No es de esa gente superficial que te saluda, te pregunta cómo estás y antes de que le respondas te está dando la espalda. Por la manera en que te saluda, notas que es sincero. Él podría no hacerlo si quisiera, pero cuando saluda y te pregunta cómo estás es porque realmente lo desea.

Me gusta estar aquí también por ti, por ejemplo, por ver a gente de otros años y ver cómo ha cambiado. Esto es un torneo muy familiar. Con un par de años que estés aquí, ya tienes a muchos conocidos en restaurantes, en la limpieza, en el equipo de azafatas... En un evento mucho más grande nunca será así de familiar. Yo soy muy reservado, y sólo hablo con las personas que tengo un buen feeling. Soy educado, y hablo lo que sea necesario, pero hay gente con la que tienes una conexión especial que te gusta saludar y te alegras de verla.

Lo que no me gusta de mi trabajo aquí es que hay veces que no siento que mi trabajo está lo suficientemente valorado. Tampoco me gusta la gente que no quiere comprender; hay alguna gente a la que le dan una pulsera VIP y piensan que pueden hacer todo y te pueden hablar como si fueras una mierda. Le explicas las cosas que no puede hacer y no lo entiende. Se creen que porque han pagado una cierta cantidad de dinero tienen el derecho a hacer lo que quieran y cuando quieran, y eso no funciona así. Cuando les dices que hay cosas que no pueden hacer, insisten, y si les vuelves a decir que no, te dicen de todo.

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