Fognini, Pennetta y Nueva York

Fabio vuelve, en su mejor año como profesional, al lugar donde su mujer consiguió coronarse y puso fin a su carrera deportiva

Fabio Fognini celebra durante el Masters 1000 de Montréal. Fuente: Getty
Fabio Fognini celebra durante el Masters 1000 de Montréal. Fuente: Getty

2015 fue un año especial para Flavia Pennetta. La italiana tomó una decisión extraña dentro del mundo del tenis, que pilló a muchos por sorpresa y que, sin embargo, deja a quien la toma un gran sabor de boca. Solo teníamos el recuerdo de que Pete Sampras lo hubiese hecho, y no de la misma forma. Flavia se coronó en Flushing Meadows en un torneo lleno de sorpresas... pero dejó la mejor para el final. En su discurso de celebración, sacó a la luz algo que llevaba tiempo en su cabeza, pero que esperaba al momento justo para ocurrir: anunciaba su retirada del tenis profesional.

Pero de algún modo sabíamos que Flavia seguiría ligada al tenis de alguna forma tras aquella tarde mágica en Nueva York. Aún viaja el circuito y todavía se da una vuelta por los torneos más importantes... pero en calidad de mujer de una de las cabezas más locas del circuito, una personalidad díscola que bebe de la fuente de serenidad y calma que supone Pennetta. Fabio Fognini vuelve a Nueva York, una ciudad que no le trae tan buenos recuerdos como a su mujer.

"Juego muy, muy mal en el Us Open cada año. Espero que este año sea diferente. Al menos este año puedo decir que he sido top-10 y que Flavia ya no está sola en la familia", confiesa entre risas a TENNIS un Fabio que ya espera su segundo hijo en lo que está siendo un matrimonio lleno de felicidad. Las actuaciones del jugador italiano en Flushing Meadows reflejan a la perfección que la línea entre la genialidad y la falta de respeto es, en ocasiones, muy fina. Hablamos de un jugador que en 2015 se convirtió en el primer hombre en remontar una desventaja de dos sets a cero ante Nadal en un Grand Slam en una noche de virtuosismo, reveses paralelos, tenis impecable desde el fondo y solidez mental para acabar siendo el primero en cruzar la línea de meta, pero también lo hacemos del mismo tipo que fue expulsado del torneo tras insultar a la juez de silla Louise Engzell a través de descalificaciones sexistas, con una sanción de dos Grand Slams que, al final, se quedó en el aire.

Sin embargo, en este 2019 estamos viendo a un Fognini más estable. Aún tiene arrebatos ocasionales de locura, pero ya no es tan extraño verle jugar centrado durante dos semanas seguidas, o incluso encadenar una semana en la que es capaz de culminar varias remontadas a prueba de bombas. Tras haberse proclamado campeón en Monte-Carlo y haber pisado el top-10 por primera vez, el italiano también tiene palabras sobre esos atisbos de madurez que llegan a sus 32 años: "Ahora tengo más confianza y estoy más centrado en lo que quiero hacer día a día. Creo que, en la posición en la que estoy ahora mismo, debería estar en las segundas semanas de Grand Slams". La propia Flavia, que trabajará como comentarista para Eurosport durante el último Grand Slam del año, también tiene palabras para el año de su marido: "Es duro para mí verlo todo desde fuera, porque quieres ayudar a quien está en la pista. Pero es mejor no hablar, no decir nada. Ahora Fabio se las apaña mucho mejor en los partidos y con todo. Cuando juega bien es muy divertido de ver".

Pero este año Fabio debería tener una motivación más que importante para hacerlo bien. Durante la edición de 2019, Fognini llevó a su hijo, Federico, por primera vez al lugar en el que Pennetta llegó a lo más alto y decidió dar un paso al costado. Fue la primera vez que Federico veía el poster gigante de su madre con el título de campeona. "Fue muy emotivo porque nos hicimos una foto con él enfrente de esa foto. Federico la miraba y decía: ¿es de verdad mamá o no?", rememora Flavia de aquel viaje. Los papás aún no se imaginan qué deparará el futuro para su hijo, aunque proveniendo de una familia donde el tenis se lleva en la sangre... ¿es la raqueta la prioridad?

"Si me miro a mí mismo durante estos últimos 15 años, creo que he tenido mucha suerte de hacer un deporte mi trabajo. Si él quiere convertirse en tenista profesional, tiene que trabajar y viajar mucho y estar mucho tiempo fuera de casa", dice Fabio, conciente del sacrificio que cualquier chaval pequeño ha de hacer desde el comienzo. Flavia se ve preparada y dispuesta: "Si quiere jugar al tenis, yo lo voy a ayudar. Por ahora le encanta el fútbol, el tenis, el baloncesto. Trato de mantenerlo en todo, ya decidirá".

El próximo desafío se dará en Flushing Meadows, aunque quizás las molestias físicas impidan dar el 100% a Fabio. Eso sí, tiene su objetivo para lo que queda de carrera bastante claro: "Ambos hemos sido top-10, pero ella ganó un Grand Slam. Yo necesito ganar un torneo grande". Nunca lo descarten.

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