Ayer por la tarde se conoció que la temporada 2018 de Rafael Nadal tocaba a su fin tras ser sometido a una pequeña intervención quirúrgica mediante la que se le iba a extraer un pequeño cuerpo libre que tenía en el tobillo y eso, unido a sus problemas en el abdominal, le dejaba fuera de combate para Londres. Ha sido un año aciago para él en cuanto a lesiones y es que en total, el balear habrá estado esta temporada casi 5 meses de baja por distintas lesiones. Vamos a remontarnos a sus inicios de carrera para comprobar el tiempo total que Rafa ha estado de baja por las distintas lesiones.
Desde que se hiciera profesional en el año 2003, han sido muy pocas las temporadas completas que Nadal ha podido hacer un calendario completo o ha podido competir sin ninguna lesión grave excepto algún caso puntual. De esta forma, tenemos los años 2007, 2013 y 2015 como las únicas sin ningún contratiempo para el de Manacor, aunque llegó a tener alguna cosita puntual como unos mareos durante el torneo de Cincinnati, que le hizo retirarse o un virus estomacal que le dejó fuera de combate en Australia. En 2015 no llegó a tener nada aunque según reconoció él mismo, sufrió "la peor lesión" de todas, pasando por problemas de confianza que le afectaron a nivel mental.
Así pues, en 2003 se perdió Roland Garros por un problema en el codo que le deja KO durante 15 días. En 2004 tampoco pudo competir en París debido a una fisura en el escafoides del pie izquierdo. Esta lesión le obligó a parar durante 90 días y le hizo perderse Roland Garos y Wimbledon ese año. En 2005 empezaron a florecer los problemas en los tendones de sus rodillas y otra inflamación en el pie izquierdo le hace parar 90 días durante la parte final de temporada, no pudiendo competir en el Masters de Londres.
Aquella inflamación continuó durante las primeras semanas de 2006 y se bajó del Open de Australia, estando otros 30 días más de baja. Podría completar el resto de aquella temporada sin demasiados problemas excepto alguna molestia en la espalda durante la gira de hierba. Tras casi dos años de tregua, en 2008 volvieron los problemas en las rodillas y llega al final de temporada con esa tendinitis en la rodilla derecha que le obliga a parar 40 días. No pudo competir en el Masters de Londres.
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En 2009, su maltrecha rodilla empieza a causarle molestias a mitad de temporada y tras Roland Garros, decide parar para someterse a un tratamiento que le dejaría fuera de Wimbledon y le haría estar de baja 90 días. Aunque 2010 fue, posiblemente, el mejor año de su carrera (consiguió tres Grand Slams), lo comenzó con una lesión en su rodilla en Australia, retirándose en cuartos de final. Estuvo 30 días de baja. En 2011, de nuevo en Australia, se rompería las fibras en su partido ante Ferrer y aunque no se lesionó, no pudo competir al máximo. Estuvo 15 días de baja tras aquello.
2012 estará marcado en su carrera como el año de la lesión más grave de todas las que ha tenido. Tras la disputa de Wimbledon, Rafa tiene una rotura parcial del tendón rotuliano de su rodilla izquierda y eso le hace perderse toda la segunda mitad de año, con el US Open y la Copa de Maestros. En total, fueron 170 días más de baja. 2013, como hemos mencionado antes, lo comienza con aquél virus estomacal que le impide jugar Australia, estando 15 días fuera. En 2014, por su parte, un bloqueo en la espalda le dejó fuera de combate para la final del Open de Australia. Una lesión en su muñeca derecha le hizo tener que parar durante 21 días pero luego sufrió una apendicitis que le obligó a parar por el quirófano y estar otros 21 días más alejado de las canchas, perdiéndose la Copa de Maestros de aquél año.
Tras ese respiro a nivel corporal en cuanto a lesiones en 2015, en 2016 se baja de Roland Garros en tercera ronda por una lesión en la muñeca que venía arrastrando de hace semanas y se baja también de Wimbledon. Estuvo 80 días fuera de competición y luego, tras jugar en los JJOO, se baja de los últimos torneos del año al seguir arrastrando la misma lesión, estando 21 días más de baja. En 2017, fue a final de temporada cuando empezó a sentir molestias en sus rodillas y fue acumulando varias retiradas en distintos torneos, forzando para mantener el número 1 del mundo. Acabó retirándose tras el primer partido en Londres. Aunque no hubo un tiempo oficial de baja, diríamos que su rodilla le impidió rendir en los últimos tres torneos, y le daremos unos 10 días de baja entre los tres.
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Y ya, por fin, llegamos a este 2018 donde tuvo que retirarse en Australia por una lesión en el psoas ilíaco, que le obligó a parar 80 días. Luego, una pequeña rotura en el tendón de su rodilla le hizo retirarse también en el US Open y eso, unido al problema abdominal y ahora la operación de tobillo, habrá estado otros 60 días más fuera de competición, sin poder jugar en Londres.
Así pues, sumando todos los días que Rafa Nadal ha estado ausente de las canchas desde sus inicios, nos sale que el balear no ha podido competir en 878 días, eso hace dos años completos más 148 días, unos cinco meses más. Casi dos años y medio perdidos en su totalidad, desde 2003, por culpa de las lesiones donde se ha perdido 2 Open de Australia (más otros cuatro donde o se retiró o no pudo competir bien por lesión), 2 Roland Garros (más la retirada en 2016), 3 Wimbledon, 2 US Open (más otra retirada más) y 6 Copa Masters de Londres (más otra retirada). En total, han sido 9 Slams a los que no pudo acudir y 6 en los que o se tuvo que retirar o no pudo competir bien al estar lesionado, haciendo un total de 15 Grand Slams, más otras 7 Copas de Maestros perdidas por culpa de las lesiones.
El cuerpo de Rafa Nadal ha sido duramente castigado a lo largo de toda su carrera y es posible que todo ese peaje lo acabe pagando el resto de su vida, con diferentes secuelas que le acompañarán por siempre. Unas secuelas que no son otra cosa que el precio a pagar por luchar para convertirse en uno de los mejores tenistas de toda la historia de este deporte.

