Miembro de la generación dorada conocida como la Legión argentina, Guillermo Coria disfruta de una etapa diferente pero vinculada, cómo no, al mundo del tenis. El exjugador sudamericano charló distendidamente en Cancha 1 Radio, de radioypunto.com sobre su presente y también sobre el reencuentro que tuvo lugar meses atrás en Tandil, en una cena benéfica en la que pudo verse con todos los grandes exjugadores de aquella maravillosa generación. El Mago Coria compartió parte de su sabiduría ahora que se acercó a las etapas formativas del tenis.
Coria explicó cómo recuperó su vínculo con el tenis después de estar tiempo apartado de la actualidad y del propio deporte. "Bueno, salió la posibilidad de entrenar a Renzo Olivo y a mi hermano y ahí resurgió un poco el gusto por el tenis y después cogí un club aquí en Rosario para poder seguir los pasos de mi padre, que era un apasionado del tenis. Poder volcar todo eso con los chicos, viajar por todo el país. Estuve cinco años con la Academia, reencontrándome con torneos a los que iba de pequeño, ITF y Future. Fue muy bueno para reencontrándome con todo eso y valorar lo que significa el esfuerzo y la disciplina para lograr cosas importantes. Y ahí nuevamente me apasiona".
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En ese proceso formativo del que Coria es parte activa, el mensaje es capital. Coria creó un programa estratégico para desarrollar el talento. Y en su academia tiene muy presente cómo debe tratarse con los chicos y los padres lo que significa llegar a ser tenista y la posibilidad de que eso no ocurra. Que el tenis no debe ser la única realidad.
"Es fundamental hacérselo saber a los padres, incluso antes que a los chicos. Muchos deben entender que algunos de desarrollan más pronto, otros más tarde. Hay muchos ejemplos diferentes. Mi caso, el de Nalbandián, vinieron resultados pronto pero en el caso de Berlocq fue más tarde. Es importante remarcar que hay que ir creciendo, tener responsabilidad y disciplina, tener unos estudios, no dejarlos de lado. Es lo primero que digo, que hay que ponerse metas realistas y a corto plazo, con objetivos de año en año. Es la clave. Y cuando venga la oportunidad, estar preparados para aprovecharla".
No se mantuvo al margen en la charla el periodo de mayor esplendor del tenis argentino. Con la cena benéfica a la que acudieron Zabaleta, Coria, Gaudio, Acasuso, Chela o Nalbandián, la Legión rememoró una época irrepetible. "Cada miembro de 'la Legión' ha ido enfocando sus caminos de diferente forma pero en Tandil fue un lindo reencuentro con todos aquellos grandes jugadores. La intención es compartida, estamos todos con tiempo, con ganas, cada uno hizo su vida y sólo pensamos en el bien del tenis. Todos fuimos jóvenes, sabemos muy bien lo que necesitan los jugadores y los entrenadores, así que, en lo personal, me emociona juntar varias generaciones y compartir esa pasión".

