La etapa más reciente en la carrera de Roger Federer ha actualizado sus registros sobre pista dura como pocas veces en su trayectoria. En un análisis de la web de la ATP, el suizo aparece como un hombre prácticamente imbatible desde que levantara el Open de Australia en 2017. Sus cifras y sus porcentajes de victoria desde enero de la temporada pasada se ha elevado extraordinariamente, y se ha situado muy cerca del porcentaje histórico del líder, Novak Djokovic.
Con un récord de 52 victorias y cuatro derrotas desde enero de 2017, lo de Federer en pista dura escapa de todo análisis. Habiéndose saltado la tierra batida, y a excepción de la temporada de hierba, el suizo fue una auténtica apisonadora en la superficie más utilizada en el circuito, situando su histórico en un 83,4% de victorias, segundo lugar de dicha clasificación.

Nadal sobre tierra batida (91.7%) y Don Budge sobre hierba (91.2%) lideran las clasificaciones históricas por superficie. No obstante, y a pesar de los extraordinarios números, lo de Roger queda muy por detrás de otros registros propios. El número 1 del mundo ha tenido temporadas prácticamente perfectas sobre cemento:

Jim Courier reflexionaba sobre la gran mejora que ha visto a Federer dominar tanto la pista dura y el circuito. “Ser más agresivo con el revés desde el inicio de 2017 ha tenido un gran impacto en sus resultados. El 4-0 sobre Nadal el último año fue extremadamente increíble y se debe en gran medida a su golpe de revés. Roger es increíble en todas las superficies, incluida la pista dura, gracias a su visión de juego y fantástica técnica”.
Evidentemente su extraordinario servicio ha sido gran culpable de su record. Roger suma 14 victorias de las 56 que acumula desde 2017 sobre pista dura sin encarar bolas de break, una auténtica salvajada estadística.

