Hace ya dos años que Eugenie Bouchard entró en nuestras vidas. No de la forma que muchos querrían, pero sí en esa ventana a la que nos asomamos cada semana para disfrutar del mejor tenis mundial. Lo hizo sola, de un solo salto y sin avisar. Exactamente el mismo proceso que utilizó para marcharse. En su viaje por el limbo ha experimentado el sabor de la derrota, la apatía y el enfado, porque no son pocos los que le increpan y le invitan a abandonar. Pero ella resiste, todavía tiene fe y así lo refleja en esta entrevista con The Sidney Morning Herald. En ella encontraréis a la Bouchard más dolida, más valiente y más realista.
“Convertirte en campeona te hace solitaria. Para tener éxito es necesario tener soledad”. Con estos dos titulares empieza nada menos que la entrevista, una pieza que gira continuamente en torno a toda aquella gente que señala a Genie por estar más pendiente de las fotos y la moda que del tenis. "Si tú puedes tener resultados como los que he tenido -en este momento no estoy teniendo resultados, pero en el pasado sí los he tenido- y ser conocida lejos del mundo del tenis, ¿qué hay de malo? El hacerme algunas fotos, ya sea en revistas o en otros medios, para mí significa aprovechar las oportunidades, sobre todo después de todo el trabajo que hice para estará aquí”, manifiesta la tenista de 22 años.
"Por supuesto, todo esto provoca que la gente esté celosa, pero hay que verlo como un cumplido. Tener todos esos enemigos significa que realmente he logrado algo en la vida. En cuanto a los jugadores en la gira, trato de permanecer en mi burbuja y centrarme en mis propios asuntos. Lo que tengo claro es que no voy a dejar que los pensamientos o juicios de otras personas pongan limitaciones en mí camino”, añade.

"Para mí, el tenis es la prioridad número uno”, sentencia Bouchard. “La gente dice: 'te haces más sesiones de fotos que entrenamientos'. Probablemente me haga menos sesiones de fotos que muchos otros jugadores de la gira. Por este simple motivo me gano enemigos. Al final entiendes que cierta gente te va a odiar hagas lo que hagas, así que yo voy haciendo mi vida y eso es todo”, resuelve la de Montréal.
Como en su día afirmara Muguruza, el tema de los ‘amigos’ tampoco es algo que le vaya mucho a la canadiense. "No estoy aquí para socializar con los jugadores. Soy amiga de mis compañeros de trabajo en la gira, pero realmente no considero a ninguno/a un verdadero amigo de verdad. Yo prefiero centrarme en mi trabajo cuando estoy de gira. Es un sacrificio duro, pero los beneficios son muy grandes también. No todas las chicas de 22 años tienen las capacidades que yo tengo o que yo he conseguido, pero un gran sacrificio te da grandes beneficios. Merece la pena”, asegura la que llegara a ser número 5 del mundo hace dos años.
"Si mi carrera se acabase mañana, igualmente habría valido la pena. Obviamente, yo quiero que mi carrera siga adelante durante 10 años o más, quiero lograr mis sueños y cumplir mis objetivos finales, pero mi vida es tan única en comparación con la de cualquier otro chico/a normal mi edad que, incluso si no gano un solo partido más en la gira, aun así habría valido la pena. Es una experiencia increíble", advierte la actual número 46 del ranking.

Pero la vida del tenista contiene tantos episodios alegres como turbios. “He recibido amenazas de muerte en determinadas circunstancias, aficionados que se han mostrado muy agresivos. Por desgracia esto es parte del tenis, pero la mayoría de seguidores son muy agradables y me apoyan sin importar lo que haga. Algunos cruzan la línea un poco, pero tengo gente alrededor para cuidarme y vigilar todo lo que ocurre. El odio injustificado escapa de la inteligencia, me decepciona. Por ejemplo, yo entreno seis horas cada día pero luego un día se me ocurre irme al cine por la noche. ¿Qué puedo publicar en las redes sociales? Obviamente, publicaré algo sobre la película, porque para mí esa ha sido la parte buena del día”, puntualiza Eugenie.
De entre todas las críticas que recibe, la que más rabia le da y a la vez más ocurrente es tener que escuchar que nunca entrena. "Practico diariamente y ese es mi trabajo. El 80% de mi día gira en torno al tenis, luego el otro 20% lo dedico a hacer algo diferente y es como: '¿por qué no estás entrenando?' Pasé seis horas en una pista de tenis hoy pero no mostré ninguna foto de eso. Ese odio no es inteligente, por ello lo encuentro decepcionante", responde tajante.

Entonces, ¿qué le paso? ¿Cuál fue el motivo de ese bajó tan extremo? ¿Qué falló? "No fueron las distracciones, fue la presión y las expectativas. El hecho repentino que si gano es algo normal y si pierdo es un desastre. Trato de no leer artículos sobre mí pero a veces me veo obligada a verme cara a cara con la prensa en las conferencias y a escuchar: ‘¿Crees que estás demasiado centrada en hacer sesiones de fotos?’ o, ‘¿Por qué has perdido cuatro partidos seguidos?’. Sentí que ponían demasiadas expectativas sobre mí. Para mí tener ese objetivo repentino en la espalda hizo que mi 2015 fuera un año muy difícil. Pero es mi vida y la acepto tal y como es”.

