Entrevista con Esteban Carril: “Me voy con muchísima satisfacción personal”

El técnico asturiano hace balance de sus dos años y medio con Johanna Konta tras conocerse su ruptura. “Ha sido todo positivo”.

Johanna Konta y Esteban Carril durante un entrenamiento
Johanna Konta y Esteban Carril durante un entrenamiento

Han pasado solo dos semanas y todavía nos duele la noticia de la ruptura entre Johanna Konta y Estaban Carril. Nos duele y nos extraña, ya que juntos lograron escalar más de ciento cuarenta posiciones en menos de tres años. La tenista británica, actualmente número 10 del mundo, luce ya como una de las grandes raquetas del vestuario, pero lo que realmente nos apetecía era conocer cómo se fraguó este ascenso. Para ello, el técnico gijonés atiende a Punto de Break para repasar cómo ha sido este largo viaje y dejar una puerta abierta para un proyecto nuevo en 2017.

Habrá que empezar por el principio. Cuéntame qué pasa en julio de 2014

Johanna (Konta) vino a hacer una semana de prueba a Gijón y la LTA se pone en contacto conmigo para acogerla. Yo había trabajado ya en su último año de junior y primero de absoluto en una academia de Estados Unidos, así que nos conocíamos de hacía algunos años y eso facilitó el inicio de la relación. Desde aquel momento hasta hace tres semanas no hemos parado de trabajar juntos.

¿Qué se te pasa por la cabeza la primera vez que la viste en pista?

La primera toma de contacto en pista fue bastante reveladora, ahí me di cuenta que íbamos a tener que trabajar y gestionar muchísima frustración que la jugadora tenía dentro. Por otro lado, Johanna tenía una carencia importante en su derecha, en la movilidad y en el juego defensivo, aunque yo confiaba plenamente en que se podía mejorar. Por supuesto también tenía un muy buen saque y un gran revés. Mi desafío siempre que estoy con un jugador es sacarle el máximo partido sin ponerme un reto de ranking de por medio. Con ella vi tantas cosas por mejorar que inmediatamente tuve muchísima motivación para empezar.

En todo 2014, Johanna sumó dos victorias en el circuito WTA. En 2015 subió a trece. ¿Dónde estuvo el cambio?

Desde que empezamos el proyecto hasta marzo de 2015, prácticamente no hubo victorias. No hubo ningún tipo de buen resultado, solamente hubo trabajo en la sombra con mucha frustración en todo lo que ella tenía que mejorar. La clave para que todo empezase a rodar fue un compromiso grande de la jugadora por aceptar y adaptarse al sistema que yo le planteaba, un sistema donde de 5-6 días de trabajo semanal, como mínimo, tenía que llegar a trabajar bien en 4-5. Según fue consiguiendo esto su confianza también aumentó, entonces fue cuando la derecha empezó a mejorar mucho, el juego defensivo también, su capacidad de lucha, etc. Fue un pequeño goteo de cosas buenas que empezaron a ocurrir en el día a día y que luego se trasladaron a la competición.

Supongo que uno de los grandes puntos de inflexión fue aquel US Open donde por sorpresa os plantáis en octavos de final. ¿Cómo administraste aquello?

Ella ya venía de hacer muy buenos resultados en la gira de hierba, donde ganó a Muguruza o Makarova, aunque la hierba es una superficie diferente, luego hay que confirmar la mejoría en pista dura. Y lo hizo en dos ITF importantes en Canadá, donde sale campeona en ambos. Acto seguido es cuando hace ese gran resultado en el US Open viniendo de la fase previa.

En cuanto a la gestión, yo soy un entrenador muy poco resultadista, enfoco mucho en el proceso diario. No altero la forma de trabajar ni cuando hay resultados negativos, ni cuando hay resultados positivos. Creo que esto ayuda a que el jugador tenga los pies en el suelo y mantenga siempre la confianza por parte del entrenador.

Y de ahí al 2016, temporada que Johanna empieza inmersa en el top50. ¿Era un objetivo a medio plazo?

El único objetivo que mirábamos era el de mejorar, el de ir sumando día a día haciendo un trabajo consciente. Si logras esto, el aprendizaje llega solo. Ella estaba #150 a finales de 2014, por lo que los objetivos de ranking no eran demasiado recomendables. Cuando empezamos top50 este año, el objetivo era consolidar ese nivel de juego, la exigencia, el compromiso y esa competitividad en la mayoría de las semanas. No era un objetivo de ranking, era de nivel.

El año ha sido tan largo como bueno con las semifinales en Australia como punto más emotivo. ¿Ha sido tu mejor momento de tu etapa con ella?

Para mí el más bonito fue superar la previa de Roland Garros en 2015. Tuvimos muchísima dificultad durante casi un año, pero tras acabar aquel partido con Allertova (derrota en R128 por 7-6, 4-6 y 6-2) realmente sabía que las cosas habían cambiado y que a partir de ahí solo vendrían cosas buenas para ella. Fue muy emocionante ver aquel cambio de dirección y compromiso respecto al sistema que yo le planteaba.

Las semifinales de Australia fueron un premio gigantesco, súper inesperado y que disfruté mucho porque no había semejante expectativa. Creo que trabajamos muy bien el día a día, incluso desde el inicio de la pretemporada. Fuimos a Shenzen y perdimos en primera ronda, la semana siguiente volvimos a perder con Cibulkova, un inicio durísimo. De repente hacer semifinales en Melbourne, firmando partidos buenísimos, fue quizá el premio más bonito pero no el más satisfactorio. En ese sentido, me quedo con Roland Garros 2015.

¿Y el peor?

En los inicios, cuando la jugadora todavía no creía en el sistema que le planteaba. No lo entendía, aunque quería hacerlo bien y llevarlo a cabo, pero no creía en ello. Recuerdo en 2015, en Sidney, un partido en primera ronda de la previa donde tuvimos dificultad entrenador-jugadora y fuimos capaces de salir adelante entre los dos mediante muy buenas conversaciones y una gran predisposición.

Luego en verano subisteis la apuesta capturando el primer título, en Stanford, ante Venus Williams. ¿Qué le dijiste en el vestuario?

Fue una semana donde se arriesgó bastante debido a que el calendario venía ya muy apretado con los JJ.OO. pero se decidió ir justo después de Wimbledon a Stanford. Fue capaz de gestionar muy bien la semana y acabar ganando el torneo con un partido muy difícil en cuartos ante Zheng (6-2, 4-6, 6-3), luego ganando por primera vez a Cibulkova (6-4, 6-2) y, por último, derrotando a Venus en la final (7-5, 5-7, 6-2), una jugadora que para ella siempre había estado muy arriba, le tenía mucho respeto.

Hubo muchas emociones de satisfacción, simplemente le dije: “Estoy muy feliz por ti, después de luchar por estas situaciones durante 25 años, aquí lo tienes. Se podía conseguir y lo has conseguido. Esto es solo el inicio”. Más que un consejo, lo que quise aportarle fue mi felicidad y mi tranquilidad.

Pero aquello no hizo otra cosa que impulsaros. De los últimos nueve torneos del año, en ocho tocasteis los octavos y en seis los cuartos de final. Hasta que llegó la final de Pekín, donde perdéis pero conseguís algo muy valioso.

Recuerda perfectamente aquella semana, fue muy bonita. Johana se garantizó formar parte del top10 por primera vez después de derrotar a Madison Keys (semifinales) en un partido muy duro a tres sets (7-6, 4-6, 6-4) ante una jugadora muy en forma. Era la tercera oportunidad que ella tenía de firmar ese paso al top10 y por fin fue la vencida. Fue una semana muy emocionante donde había que conseguirlo, si no estos retos luego pueden convertirse en dudas en el futuro.

Yo nunca me imaginé que Johanna pudiera llegar al top10. Pero no en un sentido de limitar a la jugadora, nunca genero expectativas ni les pongo limitaciones, no visualizo los rankings, pero realmente te sorprendes cuando llegas aquí y recuerdas el camino recorrido. Johanna demostró tener una capacidad increíble para mejorar semana tras semana su nivel de juego, sus debilidades y potenciar sus fortalezas. Evolucionar.

Después de estos dos años y medio con Johanna, ¿qué experiencia te llevas?

Para mí han sido geniales, muy intensos, de aprendizaje constante. He tenido que trabajar con una jugadora de una cultura y un lenguaje diferentes, proveniente de una experiencia pasada muy distinta a lo que yo había visto. Tuve que adaptarme pasando del circuito ATP al WTA, por lo que el reto era máximo. Era como una última oportunidad para Johanna debido a sus malas experiencias y a que la Federación le estaba cortando las ayudas. Cada minuto de este viaje ha sido una adaptación total a diferentes circunstancias y aprendizaje de cómo funciona el tenis y la vida. Por supuesto que siento muchísima satisfacción personal por haber contribuido a que una jugadora cambie su dirección y su comprensión acerca de cómo acercarse al tenis.

Sé que las rupturas nunca son fáciles de tratar, así que dejaré esta pregunta en el aire.

No quiero mencionar nada respecto a los motivos por respeto hacia la jugadora que a partir del día 1 ó 2 de enero ya estará compitiendo. Quiero lo mejor para ella, que no tenga distracciones por esto. La relación ha sido fantástica, dos años y medio que se acaban aquí y los dos estamos de acuerdo en ello. Es todo positivo.

Por último, ¿dónde te podremos encontrar en 2017?

Ahora mismo estoy en búsqueda de trabajo, no sé los proyectos que me pueda deparar el futuro. Estoy con ganas de trabajar duro y continuar en el tenis, aunque no sé si será en el circuito o será en algo más involucrado con la base. Todavía no sé nada, lo único que sé es quiero seguir mejorando. Por ahora, este mes de diciembre disfrutaré de la familia para seguir con fuerza y estar preparado allá donde me den la oportunidad.

Publicidad

LA APUESTA del día

Patrocinado:

Comentarios recientes

¡No te pierdas ni una publicacion! X

Dale a "me gusta" en Facebook
Siguenos en Twitter