El bronce es para Nishikori

El jugador japonés doblega a Rafa Nadal en el partido de consolación y le otorga a Japón la primera medalla de su historia en tenis.

Kei Nishikori capturó la medalla de bronce del cuadro individual masculino tras superar a un Rafa Nadal (6-2, 6-7, 6-3) que pese a pagar la carga de partidos acumulados y, sobre todo, el desgaste de su batalla épica ante Del Potro, en ningún momento tiró la toalla ni dio perdido el pulso. Pese a ello, no hay excusas para retirar méritos al japonés que, tras este triunfo, le otorga a su país el primer metal histórico en Tenis de unos Juegos Olímpicos. Por lo tanto, la participación española pone su punto y final en Río 2016 con una sola medalla, la de oro en dobles masculinos cosechada por el propio Nadal y Marc López.

Una medalla de bronce es una medalla de bronce. Quiero decir, estamos ante un trofeo que se solamente un hombre puede capturar cada cuatro años. No es de plata, no es de oro, pero no deja de ser una medalla que el 95% de los tenistas soñarían con colgarse. Y más alguien como Rafa Nadal, un hombre que cada vez que defiende a su país parece un tenista arruinado: corre hasta por las que se van fuera. Este es el mensaje que dejó Rafa después de ir abajo en el marcador 6-4 y 5-2.

Era un encuentro que ya parecía sentenciado, solo faltaban los aplausos finales y el saludo en la red. Pero en pista estaba Nadal y con él nunca nada está vendido. El balear se llenó de orgullo y empezó a disparar a destajo, cambiando su patrón de juego por momentos, y forzando una tercera manga impensable hacía unos minutos. Una raza y un carácter indomables que hicieron pequeñito a un Nishikori al que se le congeló el pecho durante tanto tiempo que se ‘fugó’ al vestuario casi quince minutos.

Nadal dio el resto ante Del Potro, eso nadie lo duda. Era su décimo partido en siete días y el cuerpo llega un momento en el que deja de responder. Aun así peleó, igual que hoy, y de nuevo murió en la orilla. La verticalidad de japonés, su electricidad en pista y su vertiginosa forma de jugar a 2-3 tiros lucieron más que el instinto de supervivencia del manacorense, visiblemente agotado aunque todavía esperanzado en gastar su último cartucho. Se vio en seguida en la primera manga (6-2) donde Kei caminaba tajante hacia el objetivo y Rafa buscaba la manera de seguir a cualquier precio la sombra de su rival.

Tuvo oportunidades, por momentos le hizo daño, pero no era el día. Como siempre, la lucha y el espíritu fueron innegociables, su imagen de gladiador incansable nos dejó otra actuación memorable que, por desgracia, no tuvo su recompensa. En el último asalto, ya con el japonés mucho más relajado, el factor físico y por supuesto el tenístico se volvieron a poner de cara del tenista asiático para cerrar un capítulo dramático tras más de dos horas de encuentro.

Hoy era la última bala, ante el revólver más rápido de todo Japón, ante el hombre que iba a conseguir la primera medalla olímpica en Tenis para tierras niponas. El Oro en dobles de hace dos días resta algo el dolor por haber dejado escapar las dos oportunidades de metal individual, aunque todo depende del cristal con el que se mira. Como el mismo Nadal diría: “Hace 25 días estaba parado sin saber si podría competir”. Hoy es campeón olímpico en dobles y diploma en singles. Mucho mejor de lo que cualquier podría esperar.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes

¡No te pierdas ni una publicacion! X

Dale a "me gusta" en Facebook
Siguenos en Twitter