Nadal no sale de la cueva

El español vuelve a sembrar las mismas dudas que en Buenos Aires y cae en semifinales ante un Pablo Cuevas que acabó remontándole.

Es complicado, diría que casi imposible, explicar razonadamente y con argumentos por qué el mejor jugador de la historia en tierra batida es capaz de perder ante cualquier top30 sobre su superficie predilecta. El último en hacerlo ha sido Pablo Cuevas, un experto en la materia pero a años luz de experiencia respecto a Rafael Nadal. El uruguayo, además, lo hizo remontando (6-7, 7-6 6-4), haciendo heroico un partido de tres horas y 28 minutos, apartando al español de la final de Río de Janeiro y ahondando más en una herida de la que no cesan de brotar decepciones. La alarma, una vez más, se vuelve a encender en la cabeza del español.

Ver Tenis en directo

Retransmisión en directo

00:00 / 90:00
Ver Tenis en directo
  1. Inicia sesión o Regístrate
  2. Abre el reproductor de streaming y selecciona el deporte.
  3. Ver el partido online, bet365 ofrece más de 100.000 eventos en vivo al año.
Antes de unirte a bet365 con el fin de ver el partido o cualquier otro evento vía emisión en directo, comprueba con bet365 si, dependiendo de tu lugar de residencia, puedes ver la emisión del evento en directo. Todo lo que necesitas es una cuenta con fondos.

Una semana después volvía Nadal a las semifinales de un torneo de tierra batida. Todavía seguía en mente el tropiezo en Buenos Aires ante Dominic Thiem -recordamos que tuvo hasta una bola de partido- y ya se presentaba una nueva oportunidad ante sí para acceder a otra final, pero no una cualquiera. Si derrotaba significaba que al día siguiente, al entrar a pista, estaría luchando por centésima por un título profesional, hazaña que únicamente han alcanzado cinco jugadores en la historia. Merecía le pena volver a intentarlo, pese al riesgo de naufragar.

El arranque fue fugaz, de los que le gusta al español. Servicio, break y confirmación, 3-0 en un suspiro para empezar a marcar territorio ante uno de los mayores especialistas sobre arcilla del vestuario. Pero como hemos venido viendo en los últimos tiempos, estas ventajas ya no causan tanto desamparo en los rivales, parece incluso que les motive más aún. Cuevas recuperó la igualdad en el marcador y llevó el primer set hasta el tiebreak, donde fue él quien se situó con un 4-2 más que favorable. Entonces apareció la reválida de Rafa, metiendo siempre una bola más que su oponente para amarrar el primer acto de la semifinal.

Era importante ese set inicial pero ni mucho menos definitivo. Sobre todo para Cuevas en el peor de los sentidos, ya que el uruguayo se repuso de manera fantástica de este suceso y empezó a repartir con más fuerza que antes en la reanudación. Llegó a ponerse 5-2 el de Concordia, pero los miedos le pudieron y le dejó la puerta abierta a la bestia. Y claro, Nadal aceptó la invitación, aunque tuviera que salvar hasta tres pelotas de partido antes empatar a cinco el luminoso. No había manera de ganar una manga por la vía rápida, por lo que el desempate sería de nuevo el juez de la balanza. Esta vez la suerte ya no le sonrió de igual manera al balear, mucho más errático y siempre a remolque de la iniciativa de su adversario. A punto de llegar a las tres horas de encuentro y todavía un parcial por determinar. Guerra totalmente abierta en Río.

Después de tanto rato con las emociones a flor de piel, se suponía un cierre de función calmado y con alguno de los dos sacando la bandera blanca. Ni en sueños. El 3-3 sirvió para que el uruguayo enseñara sus armas y diera un paso al frente. Y luego otro con su servicio. Y luego un tercero desde el resto poniéndose 3-5 y 15-40, con dos pelotas de partido en el aire. Esas dos pelotas se las llevaría el viento, pero luego le respetarían desde la línea de saque. Cuevas no podía creer lo que había hecho, pese a que ver caer a Rafa se haya convertido en lo más habitual durante los últimos meses. No hubo final 100, no hubo victoria y no hubo buenas sensaciones. De hecho, lo que hubo fue todo lo contrario. Decepción, caras largas y esa impresión de ver a un transatlántico hundirse sin nadie al timón.

Comentarios recientes

¡No te pierdas ni una publicacion! X

Dale a "me gusta" en Facebook
Siguenos en Twitter