Federer se gana otra oportunidad

Sin ceder un set, Roger Federer supera a Stan Wawrinka en las semifinales del US Open y luchará por su decimoctavo título de Grand Slam el próximo domingo

Roger Federer.
Roger Federer.

Roger Federer vence a Stan Wawrinka en las semifinales del US Open (6-4, 6-3 y 6-1) en una hora y treintaidós minutos. Federer, que no alcanzaba la final en Nueva York desde 2009, luchará por su 18º título de Grand Slam frente a Novak Djokovic.

La bandera suiza domina el estadio de tenis más grande del mundo. Desde la niñez hasta la madurez, Roger Federer y Stan Wawrinka han recorrido un camino en el que han compartido éxitos como una medalla olímpica de oro y un título de Copa Davis.

Ahora, superados los 30 años de edad, Roger y Stan protagonizan un juego entre amigos que levanta pasiones en todo el mundo. La escasa paciencia que ambos muestran con la raqueta genera un partido acelerado y de poca reflexión.

Wawrinka.

La potencia de Wawrinka desborda a Federer en los primeros intercambios, y éste acepta el desafío. Ante el bombardeo de Stan, Roger enseña su pecho descubierto. En su primer juego al resto, Federer utiliza el SABR en dos ocasiones con suerte dispar. Es un síntoma de su atrevimiento.

Emulando a su entrenador Stefan Edberg, el tenista de Basilea concibe la red como primera opción de ataque. Incluso, cuando el marcador le asfixia con tres puntos de break en contra de forma consecutiva.

Entonces aparece el lado oscuro de Wawrinka, su tradicional inconsistencia, y Federer devora esta oportunidad para ganar la primera batalla, que muestra una abismal diferencia en el porcentaje de acierto con el primer servicio (69 – 39).

Federer.

En líneas generales, la potencia de Wawrinka es superior, pero la preparación de sus golpes es notablemente más lenta que la de Federer. Con el paso de los minutos, un duelo que se había decantado por matices se convierte en un monólogo de Roger.

El exigente ritmo de juego planteado por Federer desborda a Wawrinka, que se hunde en su inconsistencia. La celeridad impuesta por el pentacampeón del US Open hace que la crisis de Stan ya sea irreversible.

Federer domina el juego entre amigos. Con 34 años, regresa a la final del US Open, un terreno que no ha pisado desde que Juan Martín del Potro se coronara en 2009. Roger afronta dos noches para dormir y soñar con su decimoctavo título de Grand Slam. Se concede otra oportunidad de agrandar su leyenda.

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