A menos de un día del sorteo de ambos cuadros, el último Grand Slam de la temporada calienta motores como sólo en Nueva York saben. Una constelación de estrellas del ayer, del hoy y del mañana dieron el pistoletazo de salida por las calles de la ciudad, en un acto de promoción que hace del Slam neoyorquino el más estimulante para el público más pasional. En una edición que está en disposición de ser histórica en el ámbito femenino, el US Open 2015 se presenta realmente apasionante. Aquí la previa de ambos circuitos.
Teniendo en cuenta la tendencia que ha dominado los últimos diez años en el tenis masculino, hito sin precedentes ni probablemente sin consecuentes, tres hombres aparecen en las quinielas como principales favoritos. Novak Djokovic, algo apagado en los Masters 1000 de las US Open Series, estado relativo por su condición de finalista en ambos torneos, indicador de su memorable temporada, sigue siendo el máximo favorito. Recuperará el formato a cinco sets y unas condiciones de velocidad, agarre y humedad que deberían de devolverle un metro más adelante y hacerle recobrar su defensa más consistente.

Tras el serbio aparece amenazante el suizo Roger Federer, flamante campeón en Cincinnati, dando la vuelta al mundo del tenis con sus renovadas jugadas, y un hambre y liquidez en las piernas que han justificado su ausencia de Montreal. El helvético abanderará de nuevo la voracidad ofensiva y el tiro ganador desde todos los ángulos. En su contra, si cruza con Novak en la final: las condiciones saltan la red y dejan al balcánico como principal favorito. Si el número 1 alcanza su mejor nivel, las opciones del campeón de 17 grandes menguarán considerablemente.
Con respecto a la temporada pasada, con Nadal y Murray ausentes o en horas más bajas, esta edición recupera al mejor Andy y a un Rafa físicamente sano aunque de presente deportivo tan bajo como no se recuerda en su trayectoria. El escocés no logró el importante objetivo de llegar como Nº2 a la Gran Manzana, pero será tenido en cuenta como uno de los grandes favoritos en cualquier predicción. La realidad del manacorí, en plena búsqueda de su nivel real y anterior a la lesión, será cruzar la segunda semana mientras recupera sensaciones. Insistir en una versión más ofensiva desde la devolución y recuperar en tiempo récord un saque más estable, sin tanta ansiedad. Una incógnita de doble filo.

Por último, la segunda unidad viene capitaneada por dos nombres principales, de mentalidad irregular. Kei Nishikori, finalista en la pasada edición, ya renunció por problemas físicos a Toronto y Cincinnati en 2014 para terminar llegando al último día con vida. Su calidad y su agresividad desde el fondo no descartan una nueva gran actuación. Por su parte, Stan Wawrinka es el más capacitado para reconocerse en un gran escenario -donde se siente más cómodo- y en unas condiciones equilibradas de velocidad y facilidad para dibujar sus mejores tiros. Si cruza la segunda semana, conllevará tanto peligro como cualquiera. Evitarlo en cuartos de final sería una suerte para el trío de cabeza.
Tomas Berdych, Milos Raonic, Marin Cilic o David Ferrer llegan o bien con problemas físicos o con momentos precarios de confianza. Jugadores como Goffin, Tsonga, Thiem o Isner podrían representar el papel de tapados en la primera semana. Alguno podría eliminar a jugadores con mejor ranking dentro de los primeros siete días de competición.

En cuanto a la WTA, el torneo presenta una atmósfera distinta. Mediáticamente "no se concibe" que en la Arthur Ashe Stadium no presencie historia. Tras 27 años, una mujer puede completar el Grand Slam en año natural, una proeza que deja a Serena Williams como principal y única favorita real a la victoria. La de Michigan, tal y como ha sucedido en los últimos años, depende prácticamente en exclusiva de ella misma. A la altura de la empresa que intentará acometer estará el factor presión. A la menor de las Williams se le viene preguntando por el tema desde que ganó Wimbledon. Nadie como ella ha sido capaz de manejar la presión en grandes escenarios, remontando una inmensa cantidad de resultados adversos, gracias principalmente al mejor saque de la historia de este deporte.
Por detrás, un grupo de jugadoras de imprevisible rendimiento. Como si pactaran un sistema de rotación para alcanzar las rondas finales, casi nadie vaticinaría con acierto si Kvitova, Wozniacki, Halep, Muguruza, Suárez Navarro o Safarova presentan suficientes garantías para llegar a los cuartos de final. Más ofrecen Halep o Sharapova. Con un punto mayor de entidad y estatus, rusa y rumana están más preparadas para asaltar lo que parece reservado para la número 1. Mención especial para la joven Belinda Bencic, gran sensación de esta gira veraniega y que tratará de colarse en latitudes para las que más tarde o más temprano está preparada.

Jugadoras como Vika Azarenka, Madison Keys o Sloane Stephens representan los perfiles de más enjundia fuera del top-15. Sus cualidades requieren atención dentro de un cuadro que rara vez suele respetar en su mayoría la condición de cabeza de serie. Más de una criba se sucederá en las largas jornadas sobre el cemento del US Billie Jean King National Tennis Center. En su 135ª edición, Nueva York puede contemplar la historia o el fin de todo el camino recorrido en este 2015. Es, de nuevo, sin novedad, Serena Williams por la historia; por sí misma.

