¿Cómo se estructura un calendario ATP?

Obligaciones, oportunidades y garantías en el circuito ATP: cómo trazan sus hojas de rutas los tenistas profesionales

Mariano Nagy | 16 Dec 2013 | 09.48
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En Puntodebreak encontrarás toda la actualidad y noticias de tenis, así como fotos de tenistas e información de los torneos ATP y WTA como los Grand Slam y Copa Davis.
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En el circuito ATP no se trata de jugar la mayor cantidad de torneos posibles paraacumular más puntos dado que el ranking contempla sólo los mejores 18 certámenes, y en el caso de los 30 tenistas top, existen 12 obligatorios (4 Grand Slam y 8 de los 9 master 1000 –Montecarlo es opcional-). Por tanto la estructuración del calendario no es un detalle menor. En la siguiente nota analizamos las variables que consideran los jugadores a la hora de decidir por una u otra competencia y que opciones tomaron para iniciar el 2014.

Puede asegurarse que la distribución de los jugadores en los distintos certámenes obedece a tres variables:1) el ranking y la posibilidad/obligatoriedad de disputar ciertos campeonatos 2) El período del año y la afinidad de las superficies y 3) la categoría de los torneos. En algunos casos debe agregarse la garantía, es decir el monto que un torneo paga a una mega estrella para que juegue allí.

En principio, es sabido que la ATP impone que los top 30 deban disputar doce torneos a riesgo de ser multados y con cero obligatorio e irremplazable si no asisten. Estos son los cuatro Grand Slam y ocho de los nueve master 1000, con la excepción de Montecarlo. Además exige que compitan en cuatro 500, uno de ellos tras el US open, aunque con una salvedad: Los doce obligatorios van al ranking y no pueden ser reemplazados por mejores actuaciones en torneos 250. Por ejemplo si en Miami un tenista cae en octavos sumará 90 puntos que no puede trocar por un título 250.

En cambio la obligatoriedad de los 500 no supone que se consignen dichos puntos. El reglamento es claro, un jugador top 30 que cumpla con la normativa de los cuatro 500, tendrá en su ranking el puntaje de los cuatro grandes, ocho torneos 1000 y sus seis mejores certámenes del año entre los que puede incluir Montecarlo que posee puntaje 1000, los 500 y los 250. Es decir que si cumple con la norma de los 500, pero les fue muy mal en ellos, puede sumar con seis competencias 250 e incluso con su participación en la Copa Davis, que también otorga unidades.

Así las cosas, ser tiene sus privilegios y sus lastres, por ello cuando un top se lesiona puede verse en su “legajo” la cantidad de ceros correspondientes a los torneos obligatorios en los que no estuvo presente y que no puede canjear con otros hasta el siguiente año cuando le toque volver a competir allí. Además hay un premio extra para los ocho jugadores que clasifican para el master ya que contarán con un decimonoveno torneo adicional en su ranking.

En cambio para aquellos jugadores por fuera del top 30, si no tuvieron aceptación directa y no jugaron un torneo de Grand Slam o Masters 1000, pueden reemplazarlo con un 250 y/o Challengers.

Las decisiones

A partir de este reglamento válido para todos, las preferencias y aptitudes personales hacen el resto. Es muy habitual que en la semana previa a los Grand Slam un jugador no tan encumbrado se destaque en un 250, sin embargo luego no logre hacer pie en el grande y se despide prematuramente.

Matemáticamente, ganar un 250 es escalar a un paso intermedio entre octavos (180 puntos) y cuartos (360) de un slam, y en ocasiones los cuadros despejados de tenistas de elite y con menos integrantes, devienen una oportunidad para los jugadores del segundo pelotón del ranking mundial.

Incluso algunas ciudades han tenido el tino de reducir el cuadro de 32 a 28 jugadores, de modo que los cuatro primeros preclasificados partirán en segunda ronda y como máximo tendrán que disputar cuatro encuentros para alzarse con la corona del 250. Así ocurrirá en Australia en los torneos de Sydney y Auckland que se llevarán a cabo en la semana previa a Melbourne.

La elite del tenis mundial no suele jugar esas fases previas, pero en Oceanía hay un detalle adicional, es donde se inicia la temporada y no hay tanto margen para llegar con competencia encima. De hecho Australia es la tercera semana de competencia del año. Por ello, muchos optan por: 1) comenzar temprano en la semana del 30 de diciembre en Brisbane, Chennai y Doha (en el Golfo Pérsico), luego semana de descanso y posteriormente Grand Slam; 2) Demorar el arranque y competir en la semana previa a Australia, o 3) la opción Ferrer: Irá a Doha y luego a Auckland, repitiendo el fin de temporada 2013 en el que acumuló semanas sucesivas de competencia.

El resto de los top ten en su mayoría ha decidido empezar en Doha (ver en PDB “Los arranques de la temporada 2014” del 21/11/2013) donde seguramente posee gran influencia el dinero en garantías que el certamen ofrece. Federer romperá con su rutina de no jugar en la previa y competirá en Brisbane, Djokovic no quebrará la suya de empezar directo en el Grand Slam y Del Potro decidió ir a Sydney y jugar en los días anteriores a Australia, y junto a Ferrer será uno de los dos top ten que verán acción en la semana previa del primer Grand Slam de la temporada.

En definitiva, con la salvedad del valenciano, los tenistas buscan llegar con algo de rodaje y en la mayoría de los casos no en la semana previa, con la excepción de Del Potro quien apuesta al cuadro reducido de Sydney, en donde saldrá adelantado y como primer preclasificado.