Djokovic domina con autoridad en París-Bercy

El serbio, campeón en 2009, superó con autoridad a Wawrinka en los cuartos de final

Djokovic camina con seguridad por la pista del Palais Omnisport de París-Bercy. El último Masters 1000 del año nos ha dejado a los ocho maestros en los cuartos de final del cuadro individual. Una auténtica fiesta del tenis, un pequeño aperitivo de lo que veremos la semana que viene en Londres. Sobre la bóveda del O2 Arena lucharán los mejores tenistas del año para coronarse como maestro del 2013, pero antes hay que dirimir una última gran batalla antes de la traca final. Y el serbio no quiere perder ni una sola opción de coger los máximos puntos posibles.

Es una especie de contrarreloj. Por primera vez en tres temporadas, Novak Djokovic perdió en el combate cuerpo a cuerpo. Rafael Nadal, que desde 2011 había visto como el serbio le ganaba la partida y finalizaba como número uno el año, pudo con el de Belgrado en las semifinales de Roland Garros y en la final del US Open. Con dos Grand Slams en el bolsillo y un total de cinco Masters 1000 en su palmarés durante esta temporada cualquier otro tenista habría sellado ya su plaza en el número uno para lo que resta de curso. Sin embargo, no estamos ante ese caso y Djokovic aún lucha por acabar en el primer escalón del ranking una vez terminado el año.

Ausente en el Open de Australia y derrotado en la primera ronda de Wimbledon, Nadal apenas ha sumado diez unidades en dos de los cuatro majors disputados en los últimos doce meses. Djokovic, por el contrario, ha alcanzado tres finales y solo en París no llegó vivo al domingo. Pese a que la distancia actual en la Carrera de Campeones está en torno a 2000 puntos, el serbio no pierde la esperanza. Desde que cayese en la final del US Open suma quince victorias consecutivas. Esa racha empezó en las semifinales de Copa Davis ante Canadá y se ha extendido en la gira asiática sumando los cetros de Pekín y Shanghái. En Bercy, de momento, sigue la racha.

En el día ayer, Djokovic estaba set abajo ante Isner. Un jugador que le había batido en sus dos últimos enfrentamientos en un Masters 1000 y que siempre incomoda mucho al de Belgrado. La respuesta del número dos del mundo en otras circunstancias quizás le hubiese llevado ya a viajar a Londres para preparar la Copa Masters. Pero el Djokovic que estamos viendo en estas últimas semanas está sediento de victoria. No quiere perder nada. Solo le vale la victoria.

El nivel tenístico demostrado en su partido ante Pierre-Hugues Herbert hizo saltar la alarma de los más pesimistas pero tras lo visto ante Isner ayer y ante Wawrinka esta misma tarde, las dudas se han disipado. Djokovic domina con autoridad. Es capaz de pasar de la defensa al ataque en apenas un par de golpes, de aguantar las embestidas de sus rivales y también de resolver los puntos por la vía rápida. Teniendo Londres y la final de la Copa Davis en Belgrado, el serbio no reserva energías. Se siente fuerte, poderoso. Actúa como un verdadero número uno.

Sin embargo, aunque Nole ganase los nueve partidos que le quedarían por jugar en lo que resta de temporada, acabar como número el año se antoja muy complicado ya que la ventaja de Nadal es bastante amplia. Al balear le bastaría con acceder a semifinales en Bercy y ganar un par de partidos en el Round Robin de Londres para sellar la primera plaza del ranking ATP hasta como mínimo el inicio de la próxima temporada. La renta que el manacorí ha acumulado desde la primavera y que se extendió hasta el final del periodo estival puede valer el número a final de año.

Desmarcándonos de las posibles cábalas, lo cierto es que Djokovic es el gran favorito para ganar París-Bercy. Quizá también lo sea para alzarse con su tercer título de maestro y es la mayor esperanza del combinado serbio para levantar la segunda Copa Davis en su corta historia como nación. El circuito parece volver a bailar al ritmo que marca el serbio, pero no hay que olvidar que Nadal sigue sin darse por vencido y ya empieza a carburar sobre bajo bóveda, y que hay que tener mucho cuidado con el rendimiento de especialistas como Del Potro y Federer, acostumbrados a rendir a un nivel muy alto cuando el otoño aparece y la pista se cierra. Se vienen curvas. No queda otra opción que disfrutar con lo que se nos aproxima.

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