Novak es demasiado

Novak Djokovic derrota 6-1 3-6 7-6 a Juan Martín Del Potro, logrando su primer Masters 1000 sobre pista dura en 2013

Shanghai aún no conoce un cuarto ganador en su evento desde que en 2009 pasó de albergar el torneo de Maestros a ser uno de los Masters 1000, elegido a su vez múltiples veces como el mejor de la categoría. En otra de esas emergentes rivalidades que deja una época de pocos cambios a nivel de resultados, pues un enorme porcentaje de coronas está copado por 4-5 raquetas, Juan Martín del Potro, campeón en Tokio, fija la mirada en Novak Djokovic, campeón en Pekín.

Una gira que lleva a ambos jugadores a luchar por un cetro que en el caso del tandilense supondría el primer trofeo de la categoría para sus vitrinas y en el serbio dar continuidad a una etapa deportiva de plenitud y voraz competitividad. Casi siete meses después de cruzar argumentos en Indian Wells, la final china es una nueva oportunidad de comprobar una circunstancia imprevisible: defender un ataque; atacar una defensa. Vertical y frontal frente a horizontal e interminable. El cara a cara refleja que Novak tiene más respuestas desde el utópico cerrojo de sus condiciones defensivas de lo que el argentino puede preguntar.

Una rivalidad que tiene momentos cercanos al borde y que comienza esta vez aturdiendo por su claridad. Novak se va al 5-0 en el primer parcial, como si viniera de correr un par de kilómetros y los primeros 10-15 puntos los jugara con los pies humeantes. Delpo sale a tantear el terreno esperando un ritmo bajo y errático para terminar de desengrasar. Se observa en sus piernas, poco reactivas, sin la flexión y la movilidad necesarias para competir el encuentro.

Sin necesidad de reflexión, Juan aborda el segundo parcial con otra energía, sabedor de que el margen de error no existe. Tras una igualdad en el segundo juego que lleva a jugar con máxima concentración, el argentino rompe y consolida la rotura. Al partido, en esos instantes, le queda por confirmar la brecha. De hecho el nivel de Djokovic no anda lejos y Del Potro, que eleva su porcentaje de primeros (gana el 57% de los puntos con 1er servicio en el primer set, 92% en el 2º), comienza a cometer menos errores, corriendo tras la bola como única vía de garantía. El partido se concede una tercera manga en el séptimo juego del segundo. Con 4-2 y 0-40, Del Potro muestra una seguridad y una firmeza en su proceder por las que es considerado alternativa. Mentalmente es un tipo que responde a la adversidad y a las dudas. Empujado por los compatriotas que se citan en el Qi Zhong, Juan proclama una pequeña victoria, tenística y moral, para esperar al próximo turno de saque y cerrar por 6-3 el segundo.

Con ambos jugadores en picos de intensidad y esfuerzo, comienza un set de altos vuelos. Del Potro, al que se le achaca una evidente alergia a caminar hacia delante y encontrarse de frente con una defensa de Djokovic, solo le queda bombardear desde el fondo. Nole, mucho más activo en tal circunstancia, se acerca 19 veces a la red para conseguir cerrar 18. La defensa de Juan, que aguarda contragolpes que pueden llegar a ser devastadores, no es infinita, como tampoco resulta ser un excelso pasador. Pero hay ciertos detalles que parecen darle más que esperanzas al argentino: salva un 0-40 en el primer parcial con 4-2, salva un 15-40 con 2-3 en el último y encaminándonos al cierre, con 4-5, Juan Martín salva dos puntos de partido. Son tres exclamaciones de agresividad y negación al desfallecimiento. Nole, el adalid de salvar matchpoints en contra, está tan fresco y entero como un atleta de triatlón en mitad de la prueba. No se ve el final de su cuerda.

Con 6-6, el título se va a dirimir en una muerte súbita perfectamente definida. Súbita porque Del Potro y Djokovic se suelen matar de drama cuando todo toca a su desenlace. Sin breaks en la última manga, toca pasar facturas. Del Potro ha perdido el metro que le procura profundidad y posición parada y Novak, de una sola pieza, realiza una defensa de videoteca para transitar hacia el golpe ganador del encuentro. Como Nadal ante Wawrinka en el 10-10 del tie break, Novak es puro timing ganador. Es puro clutch, que dicen los anglosajones. Mini break, 4-2 y camino de su victoria consecutiva número 20 sobre suelo chino. No es el número uno pero es un número uno alcanzando su corona número 39, decimoquinta en Masters 1000. Es un jugador extraordinario. Un jugador total.

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