Azarenka avisa a Serena en Cincinnati

La bielorrusa, que ha tumbado a Williams en sus últimos dos pulsos en cemento al aire libre, mira fijamente a Nueva York

Victoria Azarenka se proclamó campeona de Cincinnati tras tumbar a Serena Williams (2-6 6-2 7-6(8)) en un pulso dramático, decidido en un tiebreak de catorce puntos, estirado hasta las dos horas y media de juego. Las dos primeras raquetas del circuito femenino ofrecieron un pulso deslabazado decidido en último término en favor de la europea. Victoria fue capaz de frenar un tren en marcha: 14 partidos al hilo había gobernado la norteamericana tras Wimbledon. Victoria salió con vida después de que Serena sirviera para ganar el encuentroo. Es el tercer título del curso en la bolsa de la bielorrusa, que llegará a Nueva York con un convencimiento: haber tumbado a Williams en los últimos dos pulsos competidos entre ambas sobre cemento al aire libre.

Entre ambas han gobernado 5 de los últimos 7 Grand Slam. Son las últimas dos números 1. Son, en definitiva, las dos principales candidatas a pelear por el título en Nueva York. Cincinnati servía de último campo de pruebas antes de lanzarse a la descarnada pelea en la Gran Manzana. Azarenka terminó sentenciando a Serena tras tomar las bridas a uno de los sets más intensos de la temporada. Si sirvió para demostrar algo, fue lo siguiente: Azarenka quiere y parece estar preparada para reescribir el amargo epílogo de 2012 ante Serena Williams.

Desgranamos algunos de los aspectos que deja entrever la semana de actividad en Ohio con vistas a la competición que se desencadenará sobre Flushing Meadows en apenas siete días.

Mentalidad de Azarenka: si hay un elemento diferencial que sitúa a Azarenka varios escalones por encima del resto de tenistas es su convencimiento al encarar a Serena. Cuando Victoria cruza la mirada con la número 1 del mundo aprieta los dientes, cree en la victoria (Sharapova lleva nueve años sin llegar, no ya al convencimiento, siquiera a un punto de incertidumbre) y, sobre todo, rema contracorriente aunque vea una pared escarpada (amplíen la pregunta a todo el frente femenino). Sólo así se explica que una tenista que comienza el partido tiritando con dos dobles faltas, que tira la raqueta apenas en el quinto juego y ve la primera manga arrebatada en poco más de 20 minutos, sea capaz de invertir un encuentro ante el ciclón americano. No fue el mejor partido en la carrera de Serena Williams, con un espíritu desganado de principio a fin, pero sirvió para mostrar ese carácter competitivo que Azarenka ha endurecido en su fase de madurez profesional. Porque ése, el crecimiento psicológico, es uno de los sellos referencia en la bielorrusa. Una mujer que antaño confesó sufrir mentalmente en pulsos largos, ahora goza en el barro hasta ser capaz de no pestañear primero ante la número 1 del mundo en un tiebreak decisivo de 14 puntos. Donde antes sacaba la lengua en busca de aire, ahora rellena los pulmones con empeño. Hace suyo ese disfrutar sufriendo que defiende Nadal como llave al éxito. Li Na también tiene juego para frenar a Serena. Pero Li Na, como se vio en la semifinal (doble falta con set point a favor, encarando set point y bajo bola de partido) tiene una mente que suele frenar a Li Na. Eso pasa cada vez menos con Azarenka.

Tacto en cemento: si observamos el historial de partidos de Serena Williams encontramos un registro demoledor sobre pista dura. Firma un 29-3 durante el curso 2013. Es decir, la estadounidense golpea diez veces por cada vez que dobla la rodilla. Una holgada número uno construye que buena parte de su grandeza en la superficie predominante del circuito. Pero en esos tres pasos en falso dados sobre cemento, en dos emerge Azarenka (cuyo balance en pista dura (25-1) nada tiene que envidiar al de Williams). Y lo hace, para más inri, en los dos tropiezos más recientes sobre la superficie que acogerá el Abierto de Estados Unidos. En Doha, cuando Serena ya arrebataba virtualmente el número 1 a Azarenka, la bielorrusa asestó un puñetazo tras tres intensos sets. Desde que ocupa el trono Williams no había vuelto a ceder un pulso en cemento. Hasta que volvió a cruzar con Azarenka. Resistiendo hasta un tiebreak decisivo. Sin miedo al calibre del rival encarado. En cuestión de destrezas en superficie, recordemos que hablamos de una tenista presente en las últimas tres finales de Grand Slam sobre cemento (campeona de los últimos dos Open de Australia y subcampeona, habiendo servido para título, del último US Open).

Grandeza en escenario noble: Hay un patrón que se repite en la carrera de Azarenka, y esto tiene sus raíces ante de que la bielorrusa formase parte de la élite en su disciplina. Siempre ha creado problemas a Serena en las grandes citas. Nunca se ha escondido. Ahí está ese Abierto de Australia 2009, donde debió retirarse lesionada tras haber gobernado el primer set. Ahí quedan, también en Melbourne, los dramáticos cuartos de final de 2010, donde obligó a Williams a ejecutar la mayor remontada de su vida (4-6 0-4) en Grand Slam. También aparece Wimbledon 2012, donde quedó a dos puntos de forzar un parcial decisivo sobre el jardín de la pentacampeona. Y finalmente la final del pasado US Open, donde más cerca estuvo de torcer la mano de Williams, llegando a servir para ganar el campeonato. En 2013 ya ha cercado a Serena en dos Premier 5. Ambos en finales. No ha desfallecido pese a quedar cerca en bastantes ocasiones. Su intensidad no hace sino ir en aumento.

Capacidad de girar a Serena: Williams al margen, tenemos en Azarenka probablemente a la mejor restadora del circuito femenino. Menos contundente en la respuesta que Sharapova pero, forjada con una superior explosividad de salida, con mayor facilidad para encontrar réplicas en servicios abiertos. Un arte frecuente en las entregas de Serena. Unida a su capacidad de reacción, tiene en el tren inferior la llave para responder al endiablado ritmo de partido que puede exigir Serena en el fondo. Y, apoyada en un revés terrorífico, tiene una capacidad para lograr profundidad en la pelota con la que Serena, habitual recolectora de bolas cortas, no está acostumbrada a lidiar de manera frecuente. Pocos aspectos como ver bolas tomando tierra en sus pies alteran tanto a la americana. En la 'rivalidad' Williams-Sharapova encontramos un factor clave: la jugadora más lenta (María) tiende a ser la tenista que compite siempre en carrera, forzada al riesgo y por ende al error. En el choque Serena-Azarenka la bielorrusa, que maneja el fondo como una figurilla de futbolín cubre el ancho del campo, es capaz de encontrar la pista abierta y poner a Williams a la carrera. O al menos, discutirle quien impacta sin apoyos ideales. Es capaz de quitarle el dominio e impedir que golpee siempre bien clavada. Ahí, atenuado en parte el fuego, se abren las carnes de Serena.

Reminiscencia invertida: el US Open 2012 terminó de una manera cruel para Azarenka. En casa de Serena Williams, con etiqueta de número 1 a la espalda, la bielorrusa se plantó en la pista más grande del mundo dispuesta a cuestionar la jerarquía de la tenista más grande de la década. Y a buen seguro que cumplió con sus expectativas llevando a la americana al borde del precipicio. Azarenka sirvió para haber ganado su primer Abierto de Estados Unidos. Serena salvó los muebles in extremis, generando un vacío tremendo en la de Minsk. En esta ocasión, papeles invertidos. Fue Williams quien dispuso de servicio para haber gobernado Cincinnati. Teniendo en cuenta el poder que reside en el brazo de la norteamericana y del 4-2 que se había escurrido entre los dedos de Victoria, la capacidad de lucha mostrada por Azarenka queda fuera de toda duda. Azarenka quebró el servicio decisivo de una mujer que tiene medio centenar de títulos en la bolsa. Esta vez fue ella quien salió indemne tras contemplar de cerca la caída. Equilibrio antes de Nueva York.

Constatación física: Para una jugadora cuyo ascenso a la élite se vio postergado por un cuerpo altamente vulnerable a las lesiones, el inicio del verano parecía poco alentador. Una lesión de rodilla sufrida en Wimbledon colocaba interrogantes ante el advenimiento de su adorado cemento. Un lastre físico que retrasó su presencia en las pistas duras de Norteamérica y que, esta vez en forma de lesión de espalda, le forzó a renunciar a Canadá en el último momento. Su despliegue en Cincinnati sirve entre para desbrozar las incertidumbres. Dos partidos prolongados ante Jankovic y Serena -ambos remontadas- demuestran que, tanto a nivel emocional como físico, Victoria se encuentra preparada para asaltar Flushing Meadows en la cresta de la ola. Eso, en una carrera de fondo como es un torneo de dos semanas en el octavo mes de la temporada, es un activo a tener en cuenta pensando en las rondas decisivas.

(Con esta increíble volea Azarenka se procuraría su segunda bola de partido. Ya no perdonaría)

Azarenka, con una obstinación notable, avisó a Serena en el simulacro de Cincinnati. En Nueva York, donde se escribe la historia y defiende corona Williams, le espera la mayor reválida en cemento. Nada más abrir la pista dura, a finales de julio, lanzó un claro aviso a navegantes. "Yo soy una campeona de corazón y quiero ser la mejor tenista ahí fuera. Mi meta es ganar el US Open. Eso me hará feliz. Y hasta que lo consiga, sólo tendré ojos para ese objetivo". Una mujer con una misión entre manos.

Comentarios recientes