Haase bate el récord de tie-breaks perdidos de forma consecutiva

El holandés tiene el dudoso honor de entrar en la historia de la ATP por ceder hasta en quince desempates seguidos

Hay jugadores que están destinados a batir récords históricos. Tenistas como Roger Federer, Rafael Nadal o Novak Djokovic saben perfectamente lo que es romper marcas, sumando una gran cantidad de títulos o consiguiendo coronas de forma consecutiva. En esta ocasión, el protagonista de un récord es Robin Haase, pero en este caso lo es por algo negativo. El tenista holandés, actual #77 del mundo, ha entrado en la historia del circuito ATP en el Masters 1000 de Madrid al acumular quince tie-breaks perdidos de forma consecutiva.

Robin Haase no es un jugador demasiado conocido para el aficionado que ve tenis de forma esporádica Para los que seguimos el circuito ATP de forma mucho más pormenorizada, el de La Haya es el perfecto ejemplo de un jugador con potencial para estar más arriba en el ranking pero que por unas cosas u otras, se mueve en posiciones algo bajas para la proyección que un día tuvo. Nacido en abril de 1987 y entrenado en la actualidad por el español Marcos Gorriz, a día de hoy acumula dos coronas en su palmarés -ambas en la tierra de Kitzbühel- y tiene el puesto 33 como su mejor clasificación en la tabla mundial. Nada espectacular para alguien que ya ha cumplido veintiséis años.

Sin embargo, Haase ha entrado hace unos minutos en la historia de la ATP al alcanzar un nuevo récord. Eso sí, se trata de una marca sobre un hecho negativo. Y es que el tenista holandés ha batido el número de tie-breaks perdidos de manera consecutiva en torneos pertenecientes al circuito, sin incluir Challengers ni previas de torneos de mayor nivel, es decir, solo vale lo que cuente en la actividad de cada jugador, esa que mide el balance de victorias-derrotas y que en este momento el holandés está en negativo al haber sumado durante toda su carrera 91 victorias por 106 derrotas.

La mala racha de derrotas en los desempates para el holandés -que ya ha alcanzado la quincena-empezó en marzo de 2012. Un mes antes había disfrutado de su última victoria en un tie-break, al derrotar en la muerte súbita del primer parcial de la segunda ronda del ATP 250 de Zagreb al alemán Matthias Bachinger. A partir de ahí, no volvió a llevarse ninguna más. En el Masters 1000 de Indian Wells cedió en el tercer set ante Pablo Andújar y fue justo ahí donde comenzó la leyenda de este récord. En Miami también sufrió una derrota en el juego decisivo y en torneos como el de Niza ha llegado a perder hasta dos mangas de esa forma, perdiendo toda opción de ganar el encuentro.

Hasta como local perdía muertes súbitas. En el césped de s-Hertogenbosch, cedió en el tie-break del segundo set ante el croata Mate Pavic, en esos momentos el 640 del mundo del ranking ATP. Jugadores ilustres como Del Potro, también le han batido en un desempate. En este caso el tandilense se lo ganó en Wimbledon. Haase se hizo con su segundo título ATP en la ciudad de Kitzbühel tras ceder en el juego decisivo del primer parcial. A pesar de ello, levantó su corona en la arcilla austriaca ante Philipp Kohlschreiber.

Inició el 2013 con diez tie-breaks perdidos de forma consecutiva, y a lo largo de estos primeros cinco meses de curso ha conseguido, primero igualar, y luego pulverizar el récord. Perdió ante Carreño-Busta un desempate en Barcelona y hace apenas unos minutos en Madrid ha conseguido batir el récord, a pesar de tener una bola de set para cerrar el partido que le estaba enfrentando al ucraniano Alexander Dolgopolov. De los catorce partidos en los que ha perdido un juego decisivo -disputó dos en el mismo encuentro en Niza ante Ferrero- en solo tres consiguió llevarse la victoria a su particular zurrón. Precisamente la última hace unos instantes en La Caja Mágica.

Un jugador como Haase, que se pone muy nervioso en los momentos que deciden los sets, es una mina de perder desempates. Con un juego potente, plano y a veces algo descontrolado, sus características no se adaptan al temple y a la calma que se debe tener en un tie-break para optar a llevarse el triunfo. Se puede ser agresivo y buscar el punto, pero no de forma alocada. Solo de esa manera se explica que el holandés haya conseguido batir este impresionante y a la vez negativo récord para él. Aunque, mirándolo de otro modo, ha conseguido entrar en la historia, aunque sea para mal.

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