Errani y Vinci: dúo imparable

Ya marcan una nueva era de dominio en la modalidad y marchan camino de ser leyenda

Pedro Gutiérrez | 7 Mar 2013 | 23.04
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Grande, grande... forza!”, le gritaba Sara Errani enervada a una espléndida Roberta Vinci mientras juntas tejían la telaraña en que acabarían cayendo las hermanas Williams durante el último Open de Australia, entre otras cinco duplas más que terminarían cediendo paso a la increíble dupla italiana, en lo que sería su tercer trono de Grand Slam juntas (tras Roland Garros y US Open 2012).

Errani/Vinci, la pareja más exitosa de la WTA en bastante tiempo. Construida su fortaleza en su unión y amistad, son como hermanas jugando al tenis. Una aporta la resistencia, la otra la clase, pero ambas juntan toque y coraje. Lo de su partido ante las hermanas Williams, remontando y consiguiendo que las leyendas se retorcieran en pista y combatieran con pasión hasta acabar sucumbiendo, les convierte ya en una pareja que lucha por algo más que el #1 y los grandes títulos. Señores, Sara y Roberta, sotto voce, están marcando una era en el dobles femenino y ni se cansan ni pierden su esencia. Queda Errani/Vinci para rato.

En apenas dos meses que ha dado de sí el año han tenido tiempo de conquistar un Grand Slam, sellar a su favor una durísima eliminatoria de Copa Federación (ganaron el 3-2 definitivo ante Estados Unidos en Rimini, en lo que fue un partido fiesta para el aficionado al tenis italiano tan acostumbrado a penurias), ganar dos títulos (WTA Premier’s de Paris y Doha), alcanzar otra final (Sydney) y tener como peor resultado del curso hasta el momento sus semifinales de Brisbane, primer torneo del año. Resumiendo: imparables. Y anunciando: témanse lo que les va a dar de sí el año; si no fuera por las dudas que les despierta Wimbledon, podríamos estar perfectamente ante las grandes candidatas para cerrar el año con los 4 grandes en el bolsillo.

Una “preciosa tormenta italiana desatada” tituló la WTA a finales de año cuando se les otorgó, sin lugar a dudas aunque se les escapara el título de maestras de final de año, el premio a mejor pareja del 2012. Cómo encarnan el dobles, esa modalidad en la que no importan tanto los centímetros sino la muñeca, la capacidad para apabullar como la de saber sufrir, esa disciplina en la que de pronto corres a un efecto, que lanzas un globo que estás dando brincos por la red de lado a lado en busca del momento ideal para cruzarse. Es apasionante y precisamente por parejas como la que conforman Sara y Roberta, cuya dedicación a lo largo del curso recibe su recompensa.

El dobles es un juego en el que la regularidad y la insistencia termina premiándose. Hay un dicho conforme al cual, una nueva pareja puede ganar un título WTA pero jamás un Grand Slam. Aquí sirve lo de ‘más sabe el diablo por viejo que por diablo’. Pues eso. No obstante, ellas no se cansan. Como buenas tenistas de carácter y escuela latina, han aprendido a tener el trabajo y el esfuerzo hasta el límite como máxima premisa sin darse nunca por satisfechas, ni con el individual solo, ni durante los partidos, ni durante cada juego, ni durante los torneos, ni durante la temporada, ni mucho menos durante su carrera. Siguen y siguen. Un ejemplo. En su historia aparecen dos terrícolas títulos en 2010 (Marbella y Barcelona), tres títulos en dura y tierra en 2011 (Auckland, Pattaya City y Palermo), ocho títulos en dura, tierra y hierba más el #1 en 2012 (Monterrey, Acapulco, Barcelona, Madrid, Roma, Roland Garros, ‘s-Hertogenbosch y US Open). En 2013, como recién dije más arriba, la fiesta continúa y además de lo que va camino de convertirse en mito de Fed Cup, han levantado título en una superficie que se les resistía: dura indoors.

Poco ya les queda por conquistar, sus grandes objetivos: mantener el #1, ser útiles a Italia en Copa Federación (6 partidos ganados de 6 en sus participaciones como pareja), ganar Wimbledon y hacerse con aquéllos títulos que aún se les resisten (que aunque son pocos entre ellos destaca el gran torneo de Indian Wells donde en 2011 se despidieron a las primeras de cambio y en 2012 se quedaron en QF). Ahí tienen puesta ahora su mirada, y atención porque cuando tienen un objetivo entre ceja y ceja, lo terminan logrando.

Una dupla especial, con mucha química, dispuestas a romper récords basándose en el buen rollo y en su carácter combativo compartido. Todo un estadio volcado con el tenis femenino y con el dobles, disfrutando del compromiso de las suyas, era Rimini, la sede de la eliminatoria de Copa Federación entre Italia y Estados Unidos, y había presentes miles y miles de italianos que de tanto sufrir no pararon de disfrutar. “Ellas (Vinci y Errani) son como un arma de destrucción masiva, arrasan. Son como hermanas y mejores amigas, pueden leer perfectamente el idioma que habla el cuerpo de la otra. Es por eso que son las actuales números uno, y creo que lo van a ser por muchos años más que están por venir. Ambas tienen estilos muy diferentes y precisamente se aferran a eso, a las rivales nos marean, se van cambiando de sitio y ya no sabes si jugar efectos o ser sólida, porque al final estás jugándole a cada una como desearía. Son un lío apasionante de pareja. Realmente me gusta verlas jugar, es divertidísimo ¡pero que no sea contra mí!", terminó diciendo entre risas una veteranísima en estas lides, Liezel Huber, ex número 1 de dobles de la WTA durante muchos años y campeona de 48 títulos WTA y 5 Grand Slams.

Números 1 por mucho tiempo. Larga vida a las reinas del dobles. Y merecido, porque cuando los logros se pelean siempre son muy merecidos, y da gusto disfrutarlos, más aún con una gran alma gemela al lado con quien compartirlos. El futuro es todo suyo y con su compromiso ya han empezado a marcar una era y a convertirse en leyenda. Quizás dentro de no tanto podremos decir aquello de ‘yo vi jugar a Errani/Vinci’. En Italia ya lo dicen. No pierdan la oportunidad de disfrutar de su tenis. Tan diferentes y tan iguales, un tenis de muchos quilates y con muchas risas de por medio.

por @Pep_Guti en @PuntoDBreak