Na Li: cuando quiere, puede.

La #1 china rompe su mala racha en Indian Wells y Miami; sorprendiendo con un juego sólido

Na Li tras conquistar Roland Garros. Foto:lainformacion.com/EFE
Na Li tras conquistar Roland Garros. Foto:lainformacion.com/EFE

-->Lo de Na Li con Indian Wells y Miami ha sido un auténtico drama. En el año 2007 hizo buenos resultados (semis y final), que mejoró en 2009 (octavos y cuartos de final). Pero el resto de participaciones han sido de escasos resultados e incluso de auténticos partidos-agonía, que se le han escapado por un par de puntos. Lo peor para ella, es que la historia se le repite.


En el año 2008 no pudo participar en esta mini gira americana de marzo. En 2010, tras brillar en el Open de Australia, Li llegó a Indian Wells como top10 pero cayó a las primeras de cambio ante la británica Elena Baltacha en un apretadísimo marcador de 7-6(6) 2-6 7-6(7). Después de este sonoro fracaso se desplazó a Miami, donde también cayó en su primer partido en otro durísimo partido ante la suiza Timea Bacsinszky por 6-4 4-6 7-6(3). Con dos tiebreaks decisivos en el tercer set Li salía de la gira norteamericana de principios de año fuera del top15. Una ocasión perfecta para seguir reivindicándose y la china había fallado estrepitosamente ante dos rivales a las que debía haber ganado, en teoría, con suma facilidad.

Na Li se abraza con Clijsters después de un partido increíble. Foto:lainformacion.com

Llega el 2011. El gran año de Na Li. Su nombre recorrió todas las esquinas del planeta tras ganar el WTA de Sydney ante Kim Clijsters y hacer final en el primer Grand Slam de la temporada: el Open de Australia, cayendo ante Kim Clijsters también por 3/6 6/3 y 6/3. Tras disputar los desilusionantes torneos de Doha y Dubai (donde también cayó en dos primeras rondas), llegó a Indian Wells donde para continuar con el maleficio cayó ante su compatriota Shuai Peng por 4/6 6/3 y 6/3. Y la mala suerte siguió en Miami donde otro partido igualadísimo y apretadísimo se decidió en los momentos finales dejando a Li al margen: 7-5 6-7(5) 7-6(5) ante la guapísima sueca Johanna Larsson. Después la china marcaría semifinales en Madrid y Roma, y se proclamaría ganadora de Roland Garros, lo que le llevaría a convertirse en un auténtico icono en su país natal: la todopoderosa China.

Na Li en la tierra batida de Roland Garros. Foto:lainformacion.com


Así pues está claro que tras caer los dos últimos años en tres tiebreaks del tercer set en Indian Wells y Miami, esta temporada estos dos torneos se presentaban como una de las asignaturas pendientes de Na Li. La china ha brillado en las grandes citas, pero tan pronto brilla se apaga. Es capaz de ganar un Grand Slam y marcar una final en otro pero luego encadena tres o cuatro torneos Premier sin sumar ni un punto. Tiene tenis como para ganar a cualquier jugadora si está en su punto óptimo de forma. Pero ese punto lo alcanza pocas veces, para desgracia suya y de todos.


Na Li es una jugadora de gran movilidad y buenos golpes; no tiene nada maravilloso que merezca ser destacado por encima del resto, aunque el día que su revés paralelo funciona, es una auténtica exhibición lo que puede hacer con él. Tiene buen y variado saque, un juego claro y distinto que encuentra su mejor expresión en tierras australianas donde ha logrado sus mejores resultados (amen de su título en Roland Garros 2011); por eso no deja de sorprender que no coseche grandes resultados también en Miami e Indian Wells, torneos de simulares características.


Li bien podría optar al número 1 ante Azarenka, Kvitova, Sharapova o Wozniacki pero no lo hace. ¿Por qué? ¿Qué priva a esta jugadora de ser una de las top? Fundamentalmente la cabeza y la regularidad; dos aspectos que van muy unidos. Na Li nació el 26 de febrero de 1982 en Wuhan (China), por lo que tiene ya 30 añitos y no es ninguna niña; por eso no deja de sorprender su capacidad para irse, por momentos, de los partidos o para encadenar tal cantidad de malos torneos de manera consecutiva. Li es capaz de dejar en ridículo a su marido en plena Rod Laver Arena, diciendo que está contenta por pasar a la final del Open de Australia 2011 tras pasar una muy mala noche por culpa de su marido que no paraba de roncar; es capaz de desafiar todo un sistema jerárquico y cerrado como es el plan de deportes existente en China, donde el control es férreo y muy pocos jugadores consiguen liberarse del mismo, entre ellos Li; es capaz, también, de perder 4 puntos de partido consecutivos ante Kim Clijsters en el Open de Australia 2012 y mandar callar a su banquillo (dedo en boca como si fuera una mismísima futbolista), yéndose después totalmente del partido; es capaz de ser la primera tenista asiática en levantar un trofeo de Grand Slam individual; y a la vez es capaz de congregar a una cantidad enorme de compatriotas chinos, muchos millones, ante la pantalla para ver por primera vez este deporte llamado ‘tenis’ en el que una china sonriente se alza con un magnífico título.

Empezó a jugar el bádminton, de mayor tradición en su país, pero se pasó a la raqueta de tenis porque le gustaba más. Es entrenada por su marido, Jiang Shan, que conoce desde joven y con el que se casó el 27 de enero de 2006. Ha roto su racha en Indian Wells y ya está en octavos de final tras imponerse consecutivamente con un juego brillante a Galina Voskoboeva, a la que remontó por 3/6 6/3 y 6/3, y a la 31ª favorita: Jie Zheng por 6/1 6/3. Cuando Li se dispone a ganar, vaya si gana, así que mucha atención a Li que puede convertirse en una de las favoritas, si es que no lo es ya (para mí sí), para hacerse con este Indian Wells 2012. Su rival por los cuartos de final será Klara Zakopalova, que pasó directamente sin jugar ante Zvonareva que fue una más de las víctimas del virus que azota Indian Wells. Virus que empieza a topar con auténticas estrellas como Petra Kvitova o Francesca Schiavone, y corren rumores de que el mismísimo Roger Federer también está padeciendo síntomas. Con un par de buenos torneos en Indian Wells y Miami, Na Li podría volver al top5 e incluso superar a Caroline Wozniacki. Ojito a la china, que cuando se pone tiene mucho que decir.

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