Andy Murray afrontaba en el día hoy su primera final del año. Después de la decepción sufrida al no poder jugar el Open de Australia por contraer el Covid-19, el escocés se apuntó al Challenger de Biella con el ánimo de ganar tiempo en pista y sumar algo de confianza, torneo en el que fue pasando rondas hasta meterse en la final, donde enfrentaría a Ilya Marchenko. El exnúmero 1 del mundo no pudo con su rival en los 90 minutos que duró la final, superado con cierta claridad (6-2 6-4).
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