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Pedro Martínez, rey en Sevilla: "Estoy en uno de los mejores momentos de mi carrera"
El tenista de Alzira puso la guinda a un año espectacular con el título en Sevilla, que le permite romper la barrera del top-60 y es la culminación de un enorme trabajo.
A veces el público español no valora ni es consciente de la tremenda profundidad de nuestro tenis. En el día de ayer, la Copa Sevilla 2021 se engalanó para disfrutar de una final totalmente ibérica, una final entre dos jugadores que aparecen semana sí y semana también en torneos de nivel ATP y que pelean hasta el final para dejar nuestra bandera en lo más alto. Si bien la consistencia, regularidad y pelea de Roberto Carballés destacan de forma brillante, el que ayer se impuso con contundencia fue Pedro Martínez Portero, un jugador al que solo le faltaba un título para calificar a este 2021 como el que probablemente sea el mejor año de su carrera.
Ver jugar a Pedro, y más en comparación con pasados torneos bajo el albero sevillano, constata una máxima aplicable a cualquier chaval que sueñe con ser tenista: el trabajo y la regularidad te llevarán a mejorar año tras año, a superar barreras y a crecer a ojos de todo el mundo. La velocidad y el peso de la pelota del jugador de Alzira fueron demasiado para Carballés, pero no solo a eso se reduce su juego: sabe sacar rédito de todos los rincones de la pista gracias a un arsenal tenístico incluso atípico para el molde del jugador español. La dejada es un golpe que define en cierta medida su progresión: lo que antes escondía un carácter volcánico que le pasaba factura ahora se reproduce con el temple de los mejores jugadores, con la calma de quien confía en su tenis y en los momentos puntuales en los que está bien ejecutada.
Así, el título del Giraldillo le permitirá escalar hacia el top-60 y colocarse como el nuevo número #59 del mundo, una situación impensable hace apenas unos meses, en los que se encontraba fuera del top-100. La temporada de Martínez esconde, además, otra particularidad más, un dato que nace gracias a ese amplio repertorio que posee y que le permite adaptarse a cualquier terreno: el valenciano terminará esta temporada con una victoria en todos y cada uno de los Grand Slams disputados. Además de eso, una final ATP en Kitzbühel (donde llegó a ganarle un set a Casper Ruud, algo que repetiría ante otro top-10, Andrey Rublev, en el US Open) y, ahora, el tercer título Challenger de su carrera, un espaldarazo a una temporada que llegó a estar en peligro por una rotura fibrilar en el abdomen justo después del Open de Australia.
"Ahora compito todos los puntos, por arriba y por abajo"
El flamante campeón nos atendió justo después de la final para analizar sus sensaciones en Sevilla, su progresión para llegar a donde está hoy y sus objetivos de aquí a final de temporada. "Estoy en uno de los mejores momentos de mi carrera. El año pasado y éste han sido muy buenos: he ganado un montón de partidos, he jugado por arriba y he ganado partidos, he jugado por abajo y he ganado partidos... creo que es de lo que se trata, es una mejora que con los años estoy consiguiendo y espero que no se detenga aquí", afirmaba tras ser preguntado sobre el dulce estado de forma en el que atraviesa. Ni la pandemia ha podido frenar el crecimiento de un jugador que ha subido más de 45 puestos desde que el virus frenase el circuito y los rankings.
"Creo que ahora estoy compitiendo todos los puntos, vaya por arriba o por abajo. Mi tenis va mejorando conforme pasan los partidos y los torneos, estoy haciendo una buena labor con mi equipo. Esto es un proceso: aún me queda mucho por mejorar, aún me queda margen y sé que el techo está aún más alto". Y bien, ¿qué objetivos se plantea el campeón en Sevilla, con un ranking que le permitirá acceder a un enorme grueso de torneos de categoría ATP? "Ahora voy a jugar más torneos ATP, aunque va a estar más difícil sumar. Voy a intentar acabar el año dentro de este ranking, defiendo unos puntillos pero a ver si consigo sacarlos y acabar el año sí. Quiero dar nivel todas las semanas que faltan y poder competir".
Lo que es seguro es que el viaje de Pedro Martínez Portero no acaba aquí: su regularidad, su capacidad de trabajo y su polivalente estilo de juego le harán alguien a quien no querer enfrentarse en futuras ocasiones. Lo demostró en Sevilla... pero aún le queda mucho más mundo que comerse.