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Djokovic, un bólido que supera las 1000 revoluciones

Repasamos los datos estadísticos que resumen la carrera del serbio en los más de 1000 partidos que ha disputado en el circuito ATP.

El mundo bullía en una febril actividad económica, desconocedor de la crisis que se avecinaba, cuando Novak Djokovic ganaba su primer partido en la élite. Corría el año 2004, Portugal se preparaba para acoger una Eurocopa en la que caería en la final contra Grecia, Madrid lloraba tras los atentados del 11-M y la guerra de Irak se recrudecía. Este era el contexto de un mundo que parece ya muy lejano, y en el que el jugador serbio daba sus primeros pasos en el profesionalismo. Debutó en Copa Davis cuando aún no había cumplido los 17 años, y lo hizo venciendo a Janis Skroderis en un partido que nadie podría pensar que sería recordado catorce años después.

Y es que fue la primera victoria de un Djokovic que debutó en un torneo ATP meses después, sucumbiendo en el torneo de Umag ante el talentoso Filippo Volandri. Su nombre comenzó a resonar para los más entendidos cuando en septiembre de ese mismo año, venció al galo Arnaud Clement en la primera ronda del torneo de Bucarest. Fue el aviso a navegantes de un hombre que ya al año siguiente, siendo todavía menor de edad durante gran parte de la temporada, terminó con un balance de 11-11 en victorias derrotas. Ni los más optimistas y visionarios podrían pensar que ese enclenque chaval criado en la postguerra de los Balcanes, se destaparía como uno de los mejores de la historia y alcanzaría los 1000 partidos disputados.

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Tras su título en el Masters 1000 Shanghái 2018, Novak atesora un balance de 828 victorias y 173 derrotas, para completar los 1001 compromisos que brillan en una carrera tan dilatada como prolífica en éxitos. Quizá muchos no valoren lo que está haciendo el de Belgrado, cegados ante la grandeza de Federer y Nadal, pero Novak no es solo la alternativa al poder de estos dos genios, sino un mítico jugador que les tutea sin rubor alguno y que ha cambiado la historia del tenis con un juego total. 72 títulos, 14 de Grand Slams y 32 de Masters 1000 sazonan la trayectoria de un hombre que ha terminado en cuatro ocasiones como número 1 del mundo, y que busca con la voracidad de un chacal, hacerlo una quinta vez.

Campeón en todos los torneos de Masters 1000, el serbio ha hecho que los mejores de la historia hayan tenido que buscar soluciones de manera constante para encontrar resquicios en su tenis. Federer incrementó la intensidad en su tenis, buscó meterse más en la red y asumir riesgos mientras que el trabajo táctico de un Nadal que llegó a verse sometido por el poder más contundente de la historia del tenis, derivó en defensas centradas para no otorgar ángulos al tenista que con más facilidad ha encontrado golpes paralelos en toda la historia.

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Djokovic traza golpes ganadores desde todos los ángulos y convierte el arte de la defensa en el mejor argumento ofensivo. Competidor nato, el serbio eleva sus prestaciones de manera natural cuando está contra las cuerdas, en uno de esos intangibles que diferencian a los grandes jugadores de los mejores de la historia. Otra de las características que así lo define, es su capacidad para levantarse tras duros golpes. Persiguió con enfermiza tenacidad el título en Roland Garros tras sufrir varias decepciones difíciles de gestionar, y ha sabido encontrar la manera de salir de una crisis existencial en el que él mismo se metió tras sentir que había alcanzado su techo, y que agravó una grave lesión de codo.

Desgranando en cifras el reparto de sus 1001 partidos disputados, es preciso destacar su balance en Grand Slams: 258 triunfos y 41 derrotas, en lo que supone un 86,3% de victorias. El porcentaje baja en Masters 1000 (82%), algo normal atendiendo a que ha disputado la friolera de 400 partidos en esta categoría de torneo, con 328 triunfos y tan solo 72 derrotas. Una de las características de Novak es su habilidad innata para jugar bien en todas superficies, habiendo ganado los cuatro Grand Slams y postulándose como el candidato más firme para ser el primer tenista de la historia en ganar, al menos dos veces, los cuatro majors. Éste es el reparto de partidos ganados, porcentaje de triunfos y títulos por superficie:

Pista Dura: 531 triunfos y 99 derrotas, lo que supone un 84,3% de victorias y 54 títulos.

Tierra Batida: 199 triunfos y 52 derrotas, lo que supone un 79,3% de victorias y 13 títulos.

Hierba: 88 triunfos y 18 derrotas, lo que supone un 83% de victorias y 5 títulos.

Moqueta: 10 triunfos y 4 derrotas, lo que supone un 71,4% de victorias sobre una superficie en la que se dejó de competir en 2009, y donde Novak no pudo sumar ningún título.

Indoor: 135 victorias y 37 derrotas, lo que supone un 78,5% de victorias y 12 títulos.

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Rebuscando a nivel estadístico, llama la atención un dato que habla muy a las claras de la solidez de Novak. Es el que hace referencia a los partidos ganados tras adjudicarse la primera manga: 724 victorias y tan solo 31 derrotas. También anecdótico es su registro de duelos contra tenistas zurdos, con 106 victorias y tan solo 35 derrotas, de las cuales 25 son contra Rafael Nadal. La grandeza de Novak en los momentos cumbre también se puede contrastar en el hecho de que haya ganado 72 torneos ATP, registrando tan solo 31 subcampeonatos. Ya en 2006, cuando cosechara su primer título (Amersfoort) ganó dos de las tres finales disputadas, por lo que siempre ha tenido balance positivo.

El eterno debate sobre quién es el mejor jugador de la historia continuará, pero los aficionados más acérrimos del serbio, tienen un argumento de peso si se atiende al cara a cara de Novak con sus grandes rivales. 24-22 es su balance contra Roger Federer, 27-25 con Rafael Nadal y 25-11 con Andy Murray, dominando también a otros nombres como Stan Wawrinka, por 5-19. A modo de anécdota, cabe señalar que uno de los pocos tenistas con los que tiene el head to head perdido, es con Marat Safin, al que se enfrentó en dos ocasiones y no le pudo ganar en ninguna de ellas. Otra es Andy Roddick, con un 5-4 para el estadounidense.

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Capítulo aparte merece su buen hacer en las Nitto ATP Finals, que ha ganado en cinco ocasiones (2008, 2012, 2013, 2014 y 2015), con un balance de 31-11 en victorias y derrotas en este torneo. Nadie sabe qué ocurrirá de aquí al futuro. ¿Superará Djokovic a Federer y Nadal en Grand Slams ganados? ¿Ganará de nuevo Roland Garros? ¿Será el jugador que más años termine como número 1 del mundo? ¿Podrá ser considerado el mejor de la historia? Lo que queda claro es que el milenio de partidos disputados le han hecho ser un jugador querido en todo el mundo, con un carisma especial y una habilidad innata para hacer disfrutar a todos los amantes del tenis. Novak Djokovic tiene cuerda para rato.