El torneo de Cincinnati y un prize money con fuertes contrastes y sorpresas

El torneo rebaja en 1,8 millones de dólares el total del premio, concentrándose todas las disminuciones en las rondas avanzadas.

Prize money del torneo de Cincinnati. Foto: gettyimages
Prize money del torneo de Cincinnati. Foto: gettyimages

Un auténtico ejercicio de ingeniería financiera guiado por la concienciación con los jugadores más humildes. Es lo que han llevado a cabo los organizadores del torneo de Cincinnati, cuyo prize money ha sido publicado generando una oleada de reacciones, la gran mayoría muy positivas. Se daba por hecho que ante las circunstancias actuales y teniendo que disputarse sin público en las gradas y con una fuerte inversión en seguridad sanitaria, la cantidad de dinero a repartir se resentiría. Así ha sido, pasando de los 6 millones de dólares del 2019 a los 4,2 millones de dólares de este 2020, pero serán los que lleguen a rondas avanzadas los únicos en notarlo.

Y es que, conscientes de las penurias económicas por las que atraviesa la clase media y baja del circuito ATP, los organizadores del evento han tenido la visión de no solo mantener, sino incluso aumentar los premios en metálico de la fase previa y de las dos primeras rondas del cuadro final. Lo mismo ocurre en la modalidad de dobles, donde los que caigan en las dos primeras rondas ganarán más dinero que en el mismo torneo del pasado año, mientras que en cuartos de final la cifra será prácticamente idéntica (solo 280$ menos).

Con estos datos y sabiendo que el presupuesto general destinado a premios se ha reducido en 1,8 millones de dólares, pueden imaginarse los fuertes descensos de dinero a repartir que se aprecian a partir de los cuartos de final en el torneo de singles, y en el de dobles a partir de semifinales. El ganador del torneo de Cincinnati se embolsará una cuarta parte de lo que lo hizo el vencedor de la pasada edición, es decir, Daniil Medvedev. De los 1.114.225$ del 2019, a los 285.000$ del 2020. Para contextualizarlo, sería prácticamente lo mismo que estaba previsto que ganara el finalista del ATP 500 Dubái 2020.

Resulta evidente que tanto la ATP, la WTA como la organización del evento son conscientes de la necesidad imperante por parte de los más modestos de ingresar dinero, mientras que consideran que los mejores pueden sostenerse más tiempo con un nivel de ingresos menor que no impacte tanto en sus carreras. Quizá muchos se sorprendan de la reducción total, pero parece algo absolutamente inevitable dadas las circunstancias. No queda otra que adaptarse a las mismas y aprovechar las oportunidades que el esfuerzo de la USTA puede ofrecer a los tenistas profesionales.

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