Nadal y la Copa Davis, un idilio casi invencible

Analizamos la trayectoria histórica del español en esta competición, donde tan solo ha perdido un partido individual y cuatro de dobles.

Rafael Nadal en Copa Davis. Foto: gettyimages
Rafael Nadal en Copa Davis. Foto: gettyimages

El escenario es difícilmente mejorable y la expectación máxima. Rafael Nadal regresa a una de sus competiciones fetiche, esa en la que empezó a construir su leyenda incluso antes de hacerlo en Roland Garros y en la que ha ofrecido momentos inolvidables para cualquier aficionado al tenis. España se rindió a sus pies cuando apenas era un adolescente e hizo su presentación en sociedad en una eliminatoria a domicilio, en una pista indoor de moqueta tremendamente veloz y ante un potente equipo checo. Quince años después el balear abre una nueva etapa con la disputa de la remozada Copa Davis 2019, y lo hace con la misma ilusión que siempre, sabiendo que se crece en los grandes escenarios y que es capaz de transmitir sensaciones especiales a todo un país con su entrega y ambición.

Resulta imposible olvidar a aquel barbilampiño y descarado jovenzuelo que perdió contra Jiri Novak en su primer partido individual de Copa Davis, y acabaría siendo héroe de la eliminatoria de primera ronda en 2004 cuando se hizo con el quinto punto, venciendo a Radek Stepanek después de que Feliciano López sorprendiera a propios y extraños en el cuarto punto. Mucho se especulaba ya con el potencial de Rafa, pero ni los más optimistas podrían figurarse que ése primer partido ante Jiri Novak sería el único individual que perdería en Copa Davis hasta 2019. Ese mismo año conseguiría la Ensaladera para España ganando a Andy Roddick en un partido histórico y sumaría otros títulos en 2009 y 2011. En todos esos años la implicación del de Manacor fue total, habiendo disputado siempre al menos una eliminatoria previa a la final.

Pero si hay un baremo para medir el sentimiento identitario de Rafa con el equipo nacional es cómo, a pesar de las constantes lesiones y el sacrificio y riesgos que implicaba el formato tradicional de este evento, acudió en los momentos más comprometidos, no tiendo reparos en luchar por no descender, en las eliminatorias contra Italia de 2005 y 2006, contra Ucrania de 2013, ante India en 2016 e incluso ser de la partida en el duelo de Grupo I que España llegó a jugar contra Dinamarca en 2015. Adaptándose al cambio y siendo consciente de que puede ser protagonista en esta primera edición, Nadal buscará seguir agigantando su leyenda. Lo hará después de una temporada tan exitosa como extenuante, con una carga de partidos elevada, con molestias físicas recientes y en un contexto de pista (indoor, rápida y con la altitud notable de Madrid) que en nada benefician a su juego.

En total, Rafael Nadal ha disputado 34 partidos de Copa Davis a lo largo de su carrera de los que 25 han sido individuales (24 triunfos y 1 derrota) y 9 en la modalidad de dobles (5 victorias y 4 decepciones). Llegados a este punto, conviene atender a una estadística que puede desechar ideas consolidadas incluso entre grandes protagonistas del circuito, como es el hecho de que ni Novak Djokovic ni Roger Federer han tenido una gran implicación en Copa Davis como la del balear. Si bien es cierto que las lesiones de Nadal le han mantenido largos períodos fuera, lo que implica un mérito extra por cada una de sus comparecencias, el hecho es que el serbio ha jugado 44 encuentros en esta competición (34-10 de balance positivo), mientras que Roger Federer disputó la friolera de 70 partidos, 22 de ellos en la modalidad de dobles, con un balance global de 52 triunfos y 18 derrotas.

Tanto Novak Djokovic como Rafael Nadal se erigen en puntales decisivos para el éxito, desarrollo y consolidación de este nuevo formato de Finales Copa Davis 2019 por lo que su presencia esta semana en Madrid tiene implicaciones más allá de lo deportivo. Ambos lideran dos equipos nacionales que optan a lo máximo y lo hacen con la misma ilusión que la primera vez que se pusieron la zamarra nacional. Su grandeza deportiva está fuera de duda, pero también su preocupación constante por convertirse en motores de difusión del deporte rey de la raqueta y todos los valores que encarna. Tienen por delante una semana para volver a reivindicarse en este sentido y sumar un nuevo triunfo a su palmarés.

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