Djokovic vuela y Tsitsipas se queda en tierra

El número 1 del mundo saca una versión tremendamente dominante para despejar toda duda y doblegar a un Tsitsipas impotente y desaparecido.

Novak Djokovic. Foto: Getty
Novak Djokovic. Foto: Getty

Visible y especialmente motivado, Novak Djokovic puso (mucha) tierra de por medio entre su nivel y el de su rival, todo un top-10 como Stefanos Tsitsipas. Con la derrota ante el griego en Shanghai como telón de fondo, Novak encontró en estos cuartos de final y en este su oponente una oportunidad clarísima para subir su nivel, como hacen los más grandes, y transmitir un actualizado mensaje a modo de candidatura. Con momentos brillantísimos y una consistencia inalcanzable en el grueso del partido, Stefanos Tsitsipas ni entró en el mismo (6-1 6-2).

Como un reloj que conoce los tiempos de la competición mejor que nadie, y tras dos días de rodaje y competición, Novak Djokovic subió el nivel cuando subió el estatus de su rival para ofrecer una de esas clases de tenis plástico e infalible que rompe en mil pedazos la mente de sus rivales. Con un ritmo de golpeo mucho más agresivo y directo que en partidos anteriores y con la continuidad de principio a fin que no encontró ante Edmund, el número 1 del mundo propuso e impuso una ley difícil de cumplir para la gran mayoría de adversarios.

Desde el primer momento, y siendo una de las claves del partido, el servicio del de Belgrado funcionó realmente bien. Es extraordinaria la capacidad de asimilación técnica que el juego de Novak ha experimentado cuando ha encontrado nuevas relaciones profesionales, primero con Becker y la volea y después con Ivanisevic y el saque, como si hubiera acudido al mercado a adquirir habilidades específicas y así estar más preparado para todo tipo de circunstancias. El servicio de Novak, especialmente en 2019, está rozando la perfección en términos de rendimiento y seguridad.

Ante eso, Tsitsipas se obcecó en intentar igualar en ritmo y profundidad los golpes de su rival pero le fue imposible. Especialmente débil se encontró su drive ante botes medios o bajos. El griego trató de levantar continuamente la pelota cuando golpeaba desde posiciones defensivas, pero continuamente cometía errores muy evidentes. Su derecha se encalló cuando más la atacó Nole. Desde ahí, ventajas continuas para Djokovic, que arrancó con un 5-0 que no encontró posterior periodo de igualdad.

Cerrando con similar firmeza, Novak dejó la sensación, por cómo celebraba cada break y por cómo conectaba los golpes, que ya está aquí para prolongar el nivel necesario para levantar el título. Un nivel realmente fantástico, que costará igualar a la gran mayoría de rivales de aquí a final de temporada.

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