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Federer sufre para batir a Krajinovic en su estreno en Basilea

Sin brillo, un desdibujado Roger Federer se complicó en exceso para acabar tumbando en tres mangas al serbio Filip Krajinovic.

Nadie quiso perderse el estreno de Roger Federer en su torneo de casa, el ATP 500 de Basilea 2018. En una pista central abarrotada, el suizo se enfrentó a Filip Krajinovic, de quien se deshizo con muchos problemas por 6-2 4-6 6-4 en 2 horas y 8 minutos de loco partido. Al octacampeón le espera en octavos de final Jan-Lennard Struff, que venció por 7-6(3) 6-2 a John Millman.

Para los tenistas como Krajinovic, la clave para conseguir un buen resultado es aprovechar las pocas oportunidades que en este tipo de partidos se presentan. Pero el serbio no pudo hacer lo propio en la primera manga, o mejor dicho, Federer lo impidió. El cabeza de serie número uno declaró desde los primeros puntos sus intenciones. Quería un partido rápido, buscando intercambios cortos con mucha agresividad, asumiendo riesgos y buscando resolver en la red.

No arrancaba fino, con 9 errores no forzados en 3 juegos y un pobre porcentaje de primeros saques (37%) acompañado de dos dobles faltas, permitiendo a su rival sacar los juegos al servicio sin problemas. Krajinovic, que buscaba alargar los puntos y mover a su rival por la pista, se encontraba de este modo con 2 pelotas de rotura en el cuarto juego. Pero los primeros servicios del suizo eran un martillo pilón (100% de efectividad), y meter los restos en pista era un reto demasiado difícil para el finalista del pasado Masters 1000 de París-Bercy. Un claro punto de inflexión que marcaría el devenir del primer set.
Federer salvó la comprometida situación y a partir de ahí fue toda una apisonadora, quebrando inmediatamente el saque de su rival y colocándose con 3-2 y saque. Concentrado, intenso, mucho menos errático, los juegos caen uno tras otro de su lado. Krajinovic era incapaz de reaccionar. La situación hacía mella en su mente y los fallos aparecían con mayor frecuencia, sin poder tampoco levantar unos muy mejorables porcentajes. A una velocidad de crucero, Roger encarriló el set con una segunda rotura y, apretando al saque, cerró la primera manga con un contundente 6-2 anotándose 5 juegos consecutivos.

El suizo, que venía de dar a conocer que una lesión en la mano derecha le había lastrado desde el inicio de la gira de hierba, quería acabar el partido cuanto antes. Con 3-1 y pelota de break a favor buscaba una segunda rotura para rematar el encuentro. Pero Krajinovic se rehizo, y salvó la papeleta para a la postre darle la vuelta al set de manera inesperada. Federer se hizo un lío, yéndose del partido a base de errores y poniéndole a su rival en bandeja de plata un break que a la tercera si llegó. Esta vez Filip convirtió sus chances. Ni siquiera un code violation iba a romper la racha positiva del serbio, que en una dinámica fantástica se ponía por delante con 5-3 y saque. Reaccionó Federer con un contrabreak en blanco, pero perdería otro juego al saque que le costaría el set, 4-6. Le jugaron una mala pasada las prisas al suizo, a quien los primeros saques ya no salvaban (45% de los dentro, 62% ganados). Con mala cara, muchas imprecisiones y sensación de incomodidad, el defensor del título iba a tener que remar.

El número 35 del mundo estaba dispuesto a romper la racha de 11 finales consecutivas del 20 veces ganador de Grand Slam en su tierra natal, donde no cae antes de la susodicha ronda desde 2003. Pero se le volvería a poner cuesta arriba a Krajinovic en el tercer juego, perdiendo su servicio en la tercera pelota de rotura que enfrentaba, 2-1. De la nada pudo de nuevo resurgir, volteando un 40-0, pero el partido iba a lo que quería Federer, y esa vez tocó 3-1. El partido era absolutamente imprevisible. Krajinovic iba a conseguir salvar los muebles, como hiciera en el segundo set, para disponer de un 0-40 a favor. Mucho más fresco que Federer, mejoraría el nivel mostrado en un año marcado por las lesiones, pero los regalos le iban a costar caros.

Una de cal y otra de arena, y ante los grandes no se puede perdonar. Con 4-2 y el partido en juego, Federer se llevó el mejor juego del partido tras 4 oportunidades de rotura: 5-2. Desde 2008 (contra Murray en Dubai), el ex número 1 del mundo no pierde un partido ATP de 1a ronda. Un registro salvaje amenazado, pero no finiquitado. Krajinovic mandaba el partido más allá de las dos horas con la tercera rotura y, esta vez sí, la confirmación (5-4). Un 0-30 alimentaba las esperanzas de que el partido pudiera continuar, pero a la segunda Federer puso el punto y final para respirar aliviado.