David Ferrer, el hombre tranquilo

Su cabeza ya no está hecha una...

Hace unos años hubiera sonado impropio juntar en la misma frase a David Ferrer con "el hombre tranquilo". Sin embargo, el último episodio de España en la Copa Davis, con Ferrer al frente, ha confirmado que al jugador de Jávea ya no se le va la cabeza, que el trabajo bien hecho no sólo fortalece las piernas sino también las neuronas.

David Ferrer es un hombre de contrastes: de las explosiones de nervios y energía sobre la pista, a la calma y racionalidad en sus declaraciones. Un jugador que rompe raquetas en la pista pero que prefiere no hacer ruido fuera de ella, como si no quisiera que se notase que es el sexto mejor jugador del mundo.

Su trayectoria también ha sido un poco "blanco y negro"; siempre impecable fuera de la pista, a veces imprevisible dentro de ella. El ejemplo más claro es el Abierto de EE.UU., un Grand Slam que ha sido su cielo y su infierno mediático.

En 2007, un jugador que quizás no tenga un "talento innato" pero que se lo busca a base de trabajo, alcanza las semifinales del US Open. Por el camino deja a hombres como David Nalbandian y Rafa Nadal (remontó un partido en el que iba un set abajo en los octavos de final), y alcanza unas semifinales que pierde contra un jovencito Novak Djokovic. Hay que tener en cuenta que, a excepción de la final de Juan Carlos Ferrero en 2003, los resultados de los jugadores españoles en el Abierto de EE.UU. antes del 2007 habían sido bastante mediocres. David Ferrer aprovechó su buen momento y llegó a alcanzar el nº4 de la clasificación mundial en febrero de 2008.

Ese mismo año, 2008, David regresó al torneo que le había dado la gloria el año anterior. Esta vez, sin embargo, la prensa no iba a hablar de sus resultados tenísticos sino de una escena que protagonizó en su partido ante el japonés Kei Nishikori.

Pese a que pidió perdón por el incidente, todavía es algo por lo que se recuerda a David Ferrer. Un momento que le dio fama de tener problemas de concentración, de falta de frialdad sobre la pista. Su punto débil, como ha demostrado "el maestro de la cabeza" Rafa Nadal en multitud de ocasiones, es una de las bazas más importantes para ser campeón.

Es posible que esta fama de temperamental y nervioso, haya contribuido a un cierto escepticismo que siempre se nota en los aficionados a la hora de valorar a David Ferrer. Un jugador que ha disputado dos Copas de Maestros (alcanzando la final en 2007), que ha sido número cuatro del mundo durante más de tres meses y que es, a sus 29 años, nº6 del mundo con el nivel de juego que hay hoy en día en el circuito, parece que siga estando ahí por casualidad. Parece que no sea lo mismo un Top 10 de Fernando Verdasco, por poner un ejemplo, que uno de David Ferrer.

La sombra de Nadal también es otro de los factores que hace que los méritos de David Ferrer no parezcan tan meritorios, valga la redundancia. Incluso cuando el valenciano gana al mallorquín, como ocurrió este año en el Abierto de Australia, parece que tenga que ser porque Nadal no está en forma y no porque el de Jávea haya jugado bien. Ferrer parece estar cómodo con la situación, con su posición de ser "el de repuesto". Él es consciente de lo grande que es Rafa Nadal pero también de lo bien que le viene, de la presión que le quita, jugar a su sombra. Durante estos días posteriores a los cuartos de final de Copa Davis, Ferrer no se ha cansado de recalcar lo importante que es el manacorí para el equipo español, aunque no estuviera ni en Mar de Plata (cuando en 2008 España ganó la final a Argentina) ni en la complicada eliminatoria ante EE.UU.

Precisamente en esa eliminatoria Davis, todavía se pudieron ver algunos coletazos del peso de es antigua imagen de David el "Loco". En un momento del partido contra Mardy Fish, Ferrer lanza una bola al aire con la raqueta tras perder un punto; el público de Austin reacciona con una "pitada" más que desproporcionada. Y es que al incidente de la juez de silla del US Open, también hay que añadir el del bebé de Miami este mismo año.

Si Novak Djokovic ha cambiado su dieta y se ha ido a entrenar a la montaña para cambiar su mentalidad y salvar así el mayor obstáculo que impedía que fuese número uno, David Ferrer está aplacando los nervios con experiencia. Sigue lanzando algún pelotazo que otro pero en los últimos meses está dando auténticas lecciones de "cabeza fría".

El mismo Javier Piles, entrenador inseparable de Ferrer, lo reconocía en una entrevista al diario Marca a propósito de las semifinales del Abierto de Australia que su pupilo disputó este año contra Andy Murray. "Se le nota mucho más sosegado, se ve en los partidos. Afronta las malas situaciones con tranquilidad, entiende mejor sus propios errores. Está madurando, afronta una situación personal y anímica bastante buena y es un cúmulo de cosas que hace que todo vaya así de bien".

Javier Piles

Piles ha sido muchas veces el objetivo de las "iras" de Ferrer sobre la pista. Una frustración que el entrenador recibe impasible, aunque ese rostro inmóvil en realidad delata que "la procesión va por dentro". Tanto Ferrer como Piles admiten que son dos hombres de carácter y que su relación funciona porque el entrenador ha asumido su papel de "poli malo" con un método que combina la mano dura con la flexibilidad.

Parece que David ha sido un potro -con todos los respetos- difícil de domar pero finalmente Ferrer ha llegado a un momento de su carrera en el que puede ganar partidos con la cabeza y no sólo con las piernas. Él mismo lo reconocía tras su encuentro contra Mardy Fish en la eliminatoria Davis del domingo.

Ferrer sigue sin querer ser un héroe, prefiere ceñirse simplemente a hacer su trabajo. Parece admitir por fin que perder, fallar un punto o no ser capaz de imponerse a rivales superiores, también forma parte del trabajo. David Ferrer se ha convertido en un auténtico artesano del tenis, un jugador que conoce el oficio y, lo más importante, se conoce lo suficientemente a sí mismo como para saber lo que tiene que hacer.

Sabe que un juego tan físico como el suyo depende en gran medida de unas piernas que están al borde de la treintena. Por eso, vuelve a quitarse presión cuando le preguntan si piensa que puede volver a ser número 4 del mundo; dice que está en muy buen nivel físico y de juego pero que nota que los años pasan. Puede que por eso, además de jugar a tenis, esté domando sus nervios con otras actividades que le convierten en uno de los jugadores más activos fuera de la pista: la organización del ATP 500 Valencia Open, anuncios de publicidad, el Torneo de Tenis Jóvenes Promesas David Ferrer, gran actividad en el foro de su página web y hasta colaboraciones con la Universidad Internacional de Valencia con el "Master Online de Entrenamiento, Enseñanza y Gestión del tenis".

David Ferrer, como gran restador que es, ha aprendido a contrarrestar los pelotazos al aire con la diplomacia de la madurez. Este culé confeso debe haberla aprendido en casa, con un padre y un hermano del Valencia CF. y una madre del Real Madrid.

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