Georgina García-Pérez, la increíble historia de un triunfo agónico

La jugadora barcelonesa describe una semana con increíbles vivencias en un torneo ITF en India donde terminó ganadora a pesar de todo.

Detrás de una tenista hay una persona con problemas como cualquier otro que le pueden afectar en su rendimiento en la pista. Es lo que ha querido reivindicar Georgina García-Pérez con un escrito en su perfil de Twitter donde además, muestras las vergüenzas de una organización muy deficiente de un torneo ITF y hace reflexionar sobre el mérito que tienen las mujeres de competir al máximo nivel.

Sincera, directa y sin remilgos. Así suele comunicarse la catalana con sus aficionados, erigiéndose en una auténtica referencia en las redes sociales por su capacidad para transmitir sentimientos y hacer partícipe a todo el mundo de sus logros y fracasos. En esta ocasión, la semana terminó con un título tan meritorio como inesperado en el ITF 25.000 Pune, pero estuvo a punto de irse al traste. El tenis no son solo los grandes torneos y la pomposa burbuja en la que viven los mejores tenistas del mundo, sino también penurias como las pasadas por la española esta semana.

Clasificada como 238 del mundo, Georgina sacó fuerzas de flaqueza para acudir a uno de los últimos eventos de la temporada y procurar terminar el año de la mejor manera posible. "Esta semana ha sido muy dura para mí. Perdí toda mi masa muscular durante la lesión de muñeca y llegó un momento en el cual solo acumulaba fatiga y no podía recuperarme para poder correr y generar fuerza", asegura la catalana, campeona de los torneos de Hammamet 5, Monzón y La Bisbal, además del logrado en Pune esta semana.

"Cuando llegué a India, un país que no me gusta, sola, sabiendo que físicamente no estaba preparada, va y me viene la regla antes del primer entrenamiento, la cual siempre me da muchos dolores y complicaciones", explica sin tapujo Georgina, alegando que el riesgo de sufrir una lesión se incrementa notablemente en estos días. "Entrené el primer día y no podía meter ni una. Juego el primer partido y parezco un diplodocus, sin poder moverme practicamente, una lentitud y flojera fuera de lo normal", comenta la jugadora española, muy preocupada por el despilfarro de dinero que puede ocasionar una derrota tempranera en un torneo así.

Este es otro de los temas candentes en las categorías inferiores del tenis de élite: las penurias económicas que tienen que afrontar las jugadoras, dependiendo su solvencia de si ganan o no un partido. "Me vino a la cabeza la mala decisión que había tomado viniendo aquí porque sabía que físicamente estaba mal y me gasté dinero viniendo a torneos en los que sabía que no iba a estar bien. Pensaba que había cometido una de las peores decisiones de mi vida". Escalofriante relato de una Georgina refugiada en su familia para pasar el mal trago.

"¿Cómo iba a explicarles a mis padres que había ido allí a tirar el dinero? Intenté tranquilizarme pero me empezaron a doler tanto las rodillas que me vino la cabeza la lesión que tuve". Es ahí donde emerge la grandeza del compañerismo, materializada en Aliona Bolsova. "Encontré en ella un gran apoyo y una amiga". Pero los problemas siguieron. "La mañana de los cuartos de final me puse enferma. Estaba fatal del estómago y tenía ganas de vomitar, no era capaz de coger bien la raqueta porque ponía el dedo pequeño encima del otro (...) Estaba alucinando".


Huelga decir que a pesar de todo esto, Georgina fue pasando rondas sin saber muy bien cómo, pero también acumulando problemas físicos y encontrándose con desbarajustes en la organización, desde un cambio de pelotas repentino antes del inicio del torneo, a imposibilidad de conseguir bebidas como Red Bull o Coca Cola con las que activarse. "Se les acabó el Red Bull y tuve que sobrevivir con Coca Cola pero unos minutos antes de la final me dijeron que solo tenían light", asevera una indignada Georgina.

"Mis raquetas no estaban encordadas 20 minutos antes de la final, me dijeron que no me podían hacer un tape... Ya no daba crédito. Tenía un agobio fuera de lo normal". Relato escalofriante que hace plantearse las condiciones en que desarollan su carrera profesional muchas jugadoras, bajo una tremenda presión económica, privadas de verse acompañadas en algunos torneos y con constantes deficiencias en la organización de torneos.

Pero siempre hay que ver el vaso medio lleno. Si Georgina García-Pérez ha sido capaz de salir vencedora en estas condiciones ha de tener en cuenta que puede hacer cualquier cosa. Con esfuerzo y sacrificio todo se consigue y si la española continúa en esta línea pronto ganará posiciones en el ranking WTA y podrá progresar en su carrera. A pesar de sus muchas lesiones y un recorrido muy particular, a sus 25 años, la catalana tiene tenis y tiempo de sobra para ello.

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