Rafa Nadal logra el repóker en Madrid

De menos a más, Rafa Nadal alza su quinto título en Madrid y 30º Masters 1000 de su carrera al imponerse a Dominic Thiem por 7-6(8) y 6-4.

Rafa Nadal consiguió su quinto título en Madrid
Rafa Nadal consiguió su quinto título en Madrid

Rafa Nadal lo volvió a hacer. Volvió a ganar en Madrid, volvió a ganar en tierra y volvió a imponerse a Dominic Thiem en una final este año. Tras lo vivido en el Godó, el balear infligió una nueva derrota al austríaco para proclamarse campeón del Masters 1000 de Madrid por quinta vez en su carrera por un resultado de 7-6(8) y 6-4 en en más de 2 horas de choque. Una batalla tensa y muy disputada, donde el desenlace del primer set en la muerte súbita tuvo mucho que ver en el discurrir final del duelo. El 30º entorchado en Masters 1000 para Nadal, que alcanza a Novak Djokovic.

La final soñada de Madrid. Los dos mejores jugadores de tierra batida del momento. Nada de Djokovic-Nadal. El Thiem-Nadal era el verdadero colofón, el gran choque de la tierra batida. Reciente quedaba aún el duelo en la final del Godó y no tanto ya aquella semifinal de Buenos Aires 2016, donde el austríaco ganaba su único duelo anterior a Nadal salvando bolas de partido. La batalla por la Caja Mágica se libraría en unas condiciones que potenciaban el juego de ambos: Pista seca con botes muy altos y una bola muy viva.

Sin embargo, las sensaciones en el inicio de ambos contendientes no serían las mejores. Muchos nervios e inseguridad en las dos raquetas. Sorprendía especialmente que esa inseguridad viniera del cuatro veces campeón del torneo y rey de la arcilla. Nadal no encontraba la profundidad que quería, no soltaba la mano, tirando excesivamente el cuerpo para atrás y peinando demasiado la pelota. El austríaco no andaba mucho mejor, pero sí que se le notaba algo más suelto. Los saques solventaban apuros pero en el tercer juego Thiem desataba las hostilidades quebrando a Rafa. Un Nadal poco reconocible, achicado, veía como el vienés abría brecha. Incluso llegaban dobles faltas para el español, muy atenazado. Necesitaba como el llover puntos intensos, defensas imposibles, que le metieran de lleno en la brega, en la final del Masters 1000 de Madrid.

Pronto llegarían esos lances con los que Nadal iría entrando progresivamente en el fragor de la batalla. Thiem por su parte no sería capaz de mantener la consistencia, errando demasiado con la derecha, regalando puntos a un Nadal necesitado. El partido se equilibraba en todos los sentidos, con grandes puntos pero a ráfagas, con mucha intermitencia. La tensión por un título tan importante era evidente.

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Un momento clave llegaría con 5-4 y saque de Thiem para igualar. La sombra del Godó planeaba con claridad. El austríaco quedaba a merced de Nadal con 0-40, listo para ceder la manga. Sin embargo, el joven tenista centroeuropeo sacó la garra y el carácter para levantar las tres opciones de quiebre, ayudado también por restos muy cortos del balear, con muchos problemas para jugar largo. El set seguía y se acercaba al momento del desempate. Un 'tiebreak' que se antojaría espectacular. Rafa empezó peor, pero como en el set regular se fue rehaciendo para dominar con claridad al austríaco, muy intermitente y desesperado por instantes ante las defensas del manacorí. Thiem conseguía remontar un 5-3 para situarse con 6-5 y bola de set. Nadal se escapaba de ahí y con un revés ganador cruzado desde el fondo bestial ponía el 7-6. Thiem respondía más adelante con una volea genial matando la bola cerca de la cinta. Los puntazos se sucedían pero sería el rey en Madrid el que terminaría alzando los brazos como vencedor del primer parcial tras un error más de Thiem. Rafa se imponía por 10-8 en el 'tiebreak' tras 1 hora y 18 minutos.

Un desvanecimiento del nivel de Thiem en el segundo set era esperado. Si le sumamos que Nadal se había venido arriba, tenemos que de entrada el tenista de Manacor rompía el saque del austríaco y ponía tierra de por medio, quizá demasiada para la confianza y fe de Thiem para remontar el choque. Nadal no dudaba ya con el saque, apaleando a Thiem con un tenis convincente, sólido y mucho más incisivo que en el primer set. Con solvencia, sin apenas despeinarse, Rafa sacaba sus juegos al servicio adelante, esperando al resto para ampliar la ventaja. El joven austríaco, en su primera final de Masters 1000, mantenía el tipo, daba la cara y peleaba, pero se mostraba incapaz de revertir la situación.

El momento de cerrar se acercaba, Thiem no podía recuperar el break y Nadal no se despegaba. Dos pelotas de partido desperdiciadas al resto por el español. Con su saque, con 5-4, era Thiem el que no hacía bueno un 15-40 para alargar el choque. La tensión y la emoción eran máximas. Los puntazos también. A tumba abierta los dos finalistas. Thiem tendría dos opciones más para sobrevivir, pero Rafa olía su quinto título en Madrid. Y lo conseguiría en su cuarta bola de partido. Cerraba por 6-4 en más de horas de una intensa y muy peleada batalla para ganar su 30º Masters 1000, igualando a Novak Djokovic.

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