Escándalo en el tenis: compra y venta de partidos

Las apuestas se están volviendo una costumbre semana tras semana en los torneos de España y parece que la compra de partidos también

Un nuevo escándalo sacude el mundo del tenis profesional: la compra y venta de partidos en Futures y Challengers y las apuestas a través de páginas webs. Los propios tenistas colocan dinero en su contra y pactan con su rival el resultado del partido. Las apuestas se están volviendo una costumbre semana tras semanas en los torneos de España.

Entrenadores, jugadores y árbitros lo saben. Todos conocen que hay partidos amañados con miles de euros de por medio pero pocos se atreven a hablar.

Punto de Break consiguió tres testimonios que cuentan la verdad. Jugadores que se animan a explicar qué sucede. Tenistas que viven en carne propia partidos prostituidos por el dinero y las apuestas.

“Se compran y se venden muchos partidos. Se hace para que al jugador le compense económicamente el jugar Futures. En estos torneos se gana muy poco dinero” suelta uno de los tenistas españoles ni bien empezar la charla. No rompe el hielo de manera gradual. Entra directamente con una bomba en la boca. El tema no es una novedad para ellos. Hace años que viven de cerca las apuestas en los Futures.

Se retracta de parte de la frase anterior y agrega levantando el tono de voz: “Bueno… no es que se gane poco dinero… ¡es que no se pueden cubrir los gastos! Hay jugadores que están perdiendo mucho dinero. En el momento que tienen la opción de cubrir esos gastos con apuestas, pues se venden… se dejan perder”.

Este profesional de la raqueta habla con un tono que mezcla la resignación y la comprensión. Nunca se metió en el tema de apuestas. Rehúye de ellas. Pero, por otra parte, entiende que algunos compañeros de profesión lo hagan.

“Es normal que pase esto. Si los Futures fueran por ejemplo $10.000+H (alojamiento pagado) parte del problema estaría solucionado. Tal vez se apostaría mucho menos”.

Los tenistas hacen malabares económicos para sobrevivir durante todo el año. Es una vida condicionada a los números. Cualquier ahorro o ganancia extra significa mucho. Un ‘sobresueldo’ puede arreglarles la semana, el mes o incluso varios meses.

“Los partidos se compran por unos 3.000 euros. El jugador recibe el dinero por adelantado y luego se deja perder” comenta otro jugador, también español, de temprana edad. Aún siendo tan joven ya sabe cómo funcionan estos temas. Él los ha vivido directa e indirectamente.

“Si apuestas en páginas web por tu propio partido, dejándote perder puedes ganar tranquilamente 4.000 euros o más. Depende lo que pongas”.

Los tenistas, cuando hay apuestas de por medio, llegan a arreglar hasta los resultados exactos del partido. Deciden cuántos juegos van a ganar y cuántos van a perder. En qué juego cederá el saque y en qué otro le romperá al rival. Saben cómo será el resultado final y a favor de quién se inclinará la balanza. Está todo pactado.

“En Futures hay cosas bestias pero no tanto como en los Challengers. Ahí sí que hay cosas gordas. A veces ni siquiera lo trata el jugador. Te vienen las personas gordas que se dedican y que ganan mucho dinero con esto y te dicen qué hacer. A partir de esto te dan el dinero y fuera”.

“En los Challengers se mueve mucho dinero. Estamos hablando de 20.000 ó 30.000 euros por partido. Por ejemplo, viene un tío y te dice: “tú hoy tienes que perder 6-2, 6-2”.

El relato es estremecedor. Una mafia que controla partidos de tenis y a algunos tenistas. Jugadores que, dejándose perder un partido, ganan más dinero que del que ingresarían en meses de trabajo.

El tenista insiste con los torneos que le preceden a los ATP. Él ha jugado este tipo de certámenes y sabe cómo se gestiona la ‘timba’: “En los Challengers hay más apuestas. Allí es más fácil meter una mayor cantidad de dinero. Son los propios jugadores también los que se dedican a esto. Es un negocio de la hostia entre los tenistas”.

Pero él no se queda ahí y apunta más alto: “Luego ya en ATP… ¡ni te cuento! Se compran muchos partidos. Han salido muchos casos. ¡Y otros que ni siquiera han visto la luz!

La charla empieza a tomar color. Me voy acercando cada vez más a la mesa. Voy acomodándome en la silla porque, aún sabiendo sobre el tema, me impacta la naturalidad de sus palabras. Su discurso es real. Es absorbente. Está denunciando un tema muy grave. Tenistas corrompidos y deshonrados.

“Sobre todo en los dobles hay muchos amaños. Ahora hay menos porque las casas de apuestas tampoco son tontas. Lo que no van a hacer es perder dinero, a la que ven cosas extrañas automáticamente cierran la apuesta”.

Los tenistas, desde sus móviles y ordenadores, revisan los portales donde están disponibles sus partidos para apostar y las respectivas cotizaciones. Ellos saben quién es más propicio a verse involucrado en temas de amaños de partidos.

“Aquí en los Futures hay casos clarísimos pero… ¿y qué? ¿A quién le incumbe? ¡Es tan difícil que los pillen! A no ser que la ITF pegue una liada muy gorda y se vea clarísimo”.

“No van a ir a pillar al top 50 en casos de apuestas. Es lo mismo que con el doping. No les interesa que se sepa de esta gente”, suelta con una sonrisa socarrona.

No le da miedo hablar. Él dice que no le debe nada a nadie y que está muy tranquilo. No acusa directamente a nadie. Informa de lo que es un secreto a voces en el circuito.

“De vez en cuando sacan (desde la ITF) a un jugador de Future o de Challenger que da positivo por doping. Es de cara a la galería, para que la gente diga: “¿Ves cómo están trabajando para que no haya ni doping ni apuestas?”.

“Los que se perjudican son los de atrás siempre. Nunca sale ningún top ni de apuestas ni de doping. Si luego se sabrá todo. Acaban las carreras, escriben un libro y cuentan toda la verdad. Dejan en evidencia a todos. Esto es barra libre”.

La charla continúa en la mesa. Vienen imágenes a la cabeza. Muchos recuerdos vividos desde pequeño. Grandes campeones levantando trofeos. Jugadores retirados. Partidos para la historia. Jugadores apartados por lesiones extrañas. Casos de doping encubiertos por la ATP…y millones de imágenes. Se desmorona todo.

Busco soluciones. Quiero que salga la verdad a la luz. Pero uno de los tenistas de la mesa me refuta inmediatamente: “Nadie soluciona esto porque no les conviene. Los que tendrían que hacer algo no lo hacen porque ganan dinero con las casas de apuestas. Éstas le pagan dinero en cuestión de derechos a la ITF para que salgan los partidos publicados en la web”.

Me empeño en buscar una solución a esta mafia. Quiero el tenis limpio. Pero vuelve a pasar lo mismo. Otro de los tenistas de la mesa me lo resume fácil: “Para que no existan las apuestas en estos torneos, que pongan solución al tema de no perder tanto dinero cada semana de competición. Jugadores que están haciendo finales y semifinales y aún así pierden pasta. Así es imposible”.

- “¿Ves a ese de ahí?” Uno de los tenistas corta en seco la conversación y me señala a un chico metiendo las raquetas en su bolso, subiéndose los calcetines y acomodándose la gorra.

- “Sí” respondo mientras lo repaso de arriba abajo.

- “Ese, hace dos días, compró su partido de primera ronda. Le dio 3.000 euros a su rival en efectivo. Fue un escándalo el partido. Era imposible que el otro pudiese perder de manera normal contra este chico. Me daba vergüenza ver eso. Fue alevoso”.

“Es lógico que los jugadores apuesten, es de subnormal no hacerlo”. Y así termina la charla.

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