Óscar Hernández: "Iré a París, Londres y Nueva York a gozar del tenis"

El catalán, retirado desde julio de 2011, disputará las previas de Roland Garros, Wimbledon y US Open

Óscar Hernández (Barcelona, España; 1978) se vio apartado del tenis raído por las lesiones. Con 32 años, una operación de hernia discal en principio sencilla degeneró en complicaciones únicamente encontradas en uno de cada mil casos. Óscar fue uno de los elegidos para padecer tal infortunio. Su voluntad por volver a competir se mantuvo viva, pero la inactividad derivó en una atrofia nerviosa en el hombro que terminó por carcomerle el servicio. En julio de 2011 anunció su retirada, quedando con la amarga sensación de no haber podido seguir escribiendo su historia. Casi dos años más tarde muchas cosas han cambiado: está casado, ha sido padre y regenta una academia asociado con las personas que le ayudaron a dar brillo a su carrera.

Sin embargo, con 35 años, durante una temporada 2013 donde su ranking protegido caducará Óscar quiere darse un último gusto como jugador. Años de sacrificios económicos entregados a un deporte no pueden tener su epílogo en la cama de un hospital. Un hombre que llegó a ponerse tras la barra de un bar para poder seguir situándose tras una red de tenis quiere hacer buena una ilusión expresada años atrás: terminar su carrera dentro y no fuera de las pistas. Así, el catalán está dispuesto a volver a sentirse jugador de pleno derecho por última vez. Jugó su último partido profesional en septiembre de 2010, su última presencia en Grand Slam data del Wimbledon de ese mismo año. Sin embargo, ha decidido apuntarse en las previas de Roland Garros, Wimbledon y US Open. París, Londres y Nueva York como escenario de sus últimos retazos. Expectativa incierta, pero ilusión por los aires. No es un regreso deportivo. Simplemente un epílogo de dulce recuerdo del que hasta ahora carece un hombre que se dejó el alma por el deporte. Punto de Break habló con el catalán antes de partir a la capital parisina.

¿Cómo definiría su carrera profesional?

Mi carrera profesional fue más de lo que yo esperaba con el tenis. He sido un 'currela' del tenis, un trabajador que al final, con lucha, con espíritu ha conseguido acabar un año entre los 50 mejores y ganarse la vida un poco con esto.

¿Qué es el otro tenis?

El que formamos tipos como yo, jugadores de segunda fila. La atención mediática no la tenemos. Pero es bueno tener jugadores como Nadal, Ferrer, Verdasco, Feliciano,… al final también es bueno para nosotros. Porque al final lo que hace es que el tenis español vaya arriba. Luego nosotros también hemos conseguido mucho por este deporte.

¿Cómo llega un modesto a ganarse la vida en este deporte?

Esta pregunta quizá se la tendrías que hacer a mis padres. Pero con mucho sacrificio por parte de mi familia, que son a quienes debo todo. A mi padre, a mi madre. Con sacrificio y muchos esfuerzos económicos, porque no éramos una familia boyante y en este deporte tristemente si no tienes dinero es muy difícil jugar a tenis. Al final tuve un resultado bastante bueno, por eso se lo quiero agradecer mucho a mis padres y también a Marcos Roy y a Ignasi Verdonces del grupo de RV Tennis que me ayudaron mucho desde el principio.

Usted llegó a dejar momentáneamente el circuito para trabajar de camarero.

Sí, es cierto. No me escondo de nada. Llego un día a casa y la digo a mi padre: ‘mira, ya estoy harto de que me tengas que pagar todo, de que todo dependa de ti y de que yo encima no me deje la vida en la pista. Voy a intentar trabajar un poco, voy a ver si ahora con el dinero que gane trabajando hago lo mismo o no’. Ése fue un punto muy bueno en mi carrera, porque me di cuenta realmente de lo difícil que es ganar dinero trabajando día a día. Ese dinero me sirvió para jugar algunos Futures más, para jugar en más torneos y ahí empezaron a ir las cosas bastante mejor. Después de un parón que fueron tres meses de verano trabajando en una discoteca. Un restaurante-discoteca, donde me lo pasé muy bien (risas), pude ir con muchos amigos,… Pero con la cabeza puesta en que yo quería jugar a tenis. Esa era mi ilusión. Y no quería que mi vida en el tenis acabara de esa manera.

Entonces Marcos Roy e Ignasi Verdonces entran en su carrera.

A Roy y Verdonces se lo agradezco todo. Ahora son mis socios y se lo agradezco todo. Con Marcos Roy, si no recuerdo mal, empiezo con 23 años. Él tenía mujer y familia, y le digo: ‘mira Marcos, yo sólo te puedo pagar esto. -no voy a decir la cantidad, pero era una cantidad de risa-. Yo solamente te puedo pagar esto y quiero que me ayudes’. Él, aun teniendo familia y todo acepta, me dice ‘vamos a probar un año a ver qué tal nos va, y a ver si puedo aguantar económicamente todo este tema’. Ese año, tenía 23, comenzamos en septiembre y a mediados de agosto del año siguiente yo ya estaba top100. En ese momento le comentó que ya le puedo pagar como un jugador normal. Y me dice que no hace falta, que hasta final de año no tenemos que mirar el contrato. Ahí te das cuenta de las personas que tienes al lado. No están contigo por dinero ni mucho menos. Están ahí porque confían en ti y porque quieren que las cosas te vayan lo mejor posible.

Roy llegó a decir que usted descubrió tarde que tenía capacidades que no conocía.

Es cierto. Como muchos jugadores jugaba bien, disputaba los Futures que había por España. Jugaba campeonatos nacionales,… Nunca he sido un jugador que fuera de los mejores de su generación, ni mucho menos. Tenía jugadores tipo David Sánchez, Beto Martín, Salva Navarro,… jugadores de mi generación que eran mucho mejor que yo, que yo no podía ni jugar con ellos como aquél que dice. Eran muy superiores a mí. Lo que pasa es que a base de mucho trabajar, de estar al pie del cañón, de aceptar muy bien las derrotas cuando al final mi carrera surgió y salió bien. También podía haber salido mal. Creo que los tenistas jóvenes de ahora, con el tema de las becas en Estados Unidos… No es una crítica, ni mucho menos. Pero con el tema de las becas de Estados Unidos, no lo intentan tanto. Prueban jugar un año y medio o dos años en Futures y si no les sale bien ya intentan otra cosa. Creo que este deporte requiere mucha consistencia, mucho estar ahí y mucho perder. Porque no olvidemos que en este deporte, con mucha suerte, las semanas que ganan son dos o tres al año. Con muchísima suerte en jugadores normales.

Picando piedra logró entrar en top50. ¿Cómo se vive ahí?

Se vive muy bien del tenis estando entre los 100 primeros del mundo. Es una vergüenza que un jugador que está el 150 del mundo no se bien gane la vida con esto, e incluso pueda tener pérdidas si viaja con entrenador y haciendo las cosas bien. Es inaceptable que no se gane dinero y que puedas salir a fin de año con saldo negativo. Es una vergüenza que yo creo que no debería de ser así, en ningún deporte. Y menos en uno tan mediático como es el tenis. Eres 150 del mundo en golf y eres millonario. Eres el 150º mejor jugador de fútbol y ya no te digo. En el tenis no sé por qué es así. Sé que los Grand Slams están haciendo muchos esfuerzos por subir los prize money, que han subido un 30-40%. Es algo por lo que llevamos luchando muchísimos años para que eso se consiguiera. A mí no me ha llegado, pero me alegro por los que vienen detrás.

Una de cada mil operaciones discales salen mal. Le tocó a usted en noviembre de 2010. ¿Le hizo valorar más las cosas?

Cuando competía había semanas en que no estaba muy bien de cabeza y no valoraba el hecho de estar 80-90 de mundo. Marcos (Roy) e Ignasi (Verdonces) siempre me lo recriminaban, diciéndome que debía sentirme afortunado. A raíz de la operación, donde todo lo que me podía salir mal salió mal. Era una operación simple de hernia discal, tuve un problema de líquido encefalorraquídeo que me tuvo dos meses en cama inmovilizado. Ahí te das cuenta de lo que me gustaba este deporte. Paso la lesión, me levanto de la cama y al cabo de 2-3 meses empiezo a entrenar otra vez de nuevo, con unas ganas tremendas y una ilusión brutal de volver a jugar. Me habían bloqueado el ranking protegido, empezaba con 32 años siendo el 220 del mundo pero yo quería seguir intentándolo. Pero a raíz de la operación tuve un problema de nervio serrato, que de estar dos meses inmóvil se me atrofió y por eso realmente dejé de jugar. Podía jugar y entrenar con normalidad, pero no podía sacar.

¿Cómo se digiere que sea el cuerpo y no la voluntad quien dé por concluido el camino?

Si soy sincero hasta el día de hoy no lo he digerido. Nunca he sido de mirar tenis por la televisión. Pero cuando lo miro y me digo: ostias… pero si yo aún nivel 50-60 todavía podría jugar, podría estar ahí pasándolo bien, disfrutando del circuito siendo un veterano… Te queda un mal sabor de boca porque no eres tú el que lo dejas y te vas. Diciendo ‘mira, ya no quiero más, estoy cansado de viajar y todo eso’. No es así. Yo cuando me pasa el tema de la operación hablo con Ángel-Ruiz Cotorro y me dice que tengo año y medio para que se vuelva a reactivar ese nervio. Entonces pienso que año y medio es demasiado. Entrenar 18-24 meses, con la edad que tenía, para volver a empezar pues pienso que es demasisado. Tenía razón, porque hasta hace 4-5 meses he estado sin poder sacar a una velocidad normal. Cuando estaba con el problema del hombro sacaba a 100 kilómetros por hora. Ahora no sirvo como antes, pero por lo menos lo hago en niveles normales. Por eso es por lo que he decidido jugar. No volver a las pistas, que no se confunda la gente. Porque no voy a volver al circuito (risas)

Esta experiencia, según Roy, le hizo crecer como persona. Le hizo más fuerte.

Totalmente. El problema es que no he podido demostrar si esa lesión me fue bien para ser más fuerte. Me hubiese gustado salir de la lesión, volver a jugar tras estar siete u ocho meses parado y poder demostrar si ahora soy más fuerte o no. El problema es que no he podido demostrarlo a nivel tenístico, de competición. Ahora trabajando en el Club de Tenis Sant Gervasi con la Academia de RV Tennis de la que soy socio con Marcos Roy e Ignasi Verdonces, me siento muy duro de cabeza. A los chavales con los que trabajamos les doy muchísima caña, estoy muy encima de ellos,… Me siento muy fresco de cabeza.

¿Cómo es la vida del profesional retirado?

Se afronta de manera muy relajada. Estuve dos o tres meses muy tranquilos, durante los cuales pude disfrutar con mi mujer después de tanto tiempo viajando. Me casé, estuve tres meses parado sin hacer mucho. Viendo las opciones que tenía en cuanto a trabajo. Después decidí hacerme cargo de un grupo de competición junto con Marcos e Ignasi. Y ahí estamos trabajando juntos.

¿En qué consiste su labor en el Club de Tenis Sant Gervasi?

La de un entrenador normal y corriente. Estoy al cargo del grupo de competición de los chicos. Eso implica estar con ellos mañana y tarde y viajes. Estoy viajando casi igual que como hacía años atrás cuando jugaba. Ahora estoy viajando con chavales jóvenes que empiezan a jugar en Futures, van pasando alguna previa, algunos torneos nacionales por la zona de Barcelona. Estamos prácticamente las 24 horas del día, también sábados y domingos, sólo para ellos.

Llevas sin jugar desde 2010. ¿En qué momento decides disputar previas de Grand Slam en 2013?

Hablé con ATP. Me enviaron un e-mail diciéndome que el ranking protegido que cogí después de la lesión caduca a finales de este año. Si no lo utilizaba, no podría volver a jugar con él. No podrás volver a tener ese ranking protegido. Lo hablo con mi mujer y le digo que por qué no usamos las semanas que tengo de vacaciones, cuando no esté con los chicos en San Gervasi, para que juegue un poco y nos vamos una semana a París, otra a Londres y otra a Nueva York. Con nuestro hijo y nos vamos como un mes de vacaciones. Mi mujer encantada con el plan (risas). Así fue. Llamé a ATP y les comuniqué mi decisión de jugar esos tres torneos. Ahora estoy entrenando y me estoy poniendo más o menos en forma. No estoy como antes pero llevo entrenando varios días y no me veo tan mal. Pero no es lo mismo. Tengo 35 años, llevaba dos años prácticamente sin hacer físico y por mucho que me ponga es un poco tarde. Por lo menos para disfrutar. Espero que no me peguen una paliza (risas).

¿Ha sido el incremento de premios un factor decisivo?

No, para nada. Afortunadamente cobrar 1.000-2.000 euros no me cambia mucho. Es más que nada el hecho de irme a París y jugar un partido de tenis. Únicamente eso. Dos o tres, o los que sean. Solamente eso. Ni dinero ni nada, porque no sé cuánto se cobra. Pero entre impuestos, billetes,… tampoco te sale tanta cuenta. Es ir a disfrutar y verlo de otra manera. Voy sin presión, a gozar del partido, sudar, ducharme e ir a pasear con la mujer (risas).

¿Vas con alguna expectativa de superar el cuadro de clasificación?

Como realmente no he visto el nivel de Challengers últimamente, que son los chicos con los que me debería enfrentar en la previa de Roland Garros, no sé cómo está la exigencia ahora mismo. No conozco el nivel de la gente que está entre el 110 y el 230. El otro día estaba mirando la lista de los jugadores y veo muchos que no conozco de nada. Seguro que son jóvenes, que juegan un montón, pero a muchos no los conozco prácticamente de nada. Me suena alguno porque haya jugado con ellos pero muchos son nuevos para mí y no tengo ni idea de cómo juegan. Lo único que deseo es que no me toque con Arnau Brugues porque entrena con nosotros. De un cuadro de 128 jugadores espero no tener la mala suerte de que me toque contra un compañero.

¿Qué te dice tu gente?

Me dicen ‘bien hecho, claro que sí’. Tres semanas de vacaciones y visitas París… Llevo muchos años yendo a París, pero realmente en plan relajado como voy a ir ahora nunca lo había hecho. Y Londres, lo mismo. Y Nueva York, ya no te digo. Voy a ir una semana, diez días. A jugar un partido de tenis y nada más.

"¡No me conformo con nada!" decías años atrás. ¿Cuál es el lema actual de Óscar Hernández?

Preocuparme mucho por el hijo que acabo de tener, estar mucho con mi mujer, con mi familia y esperar que la academia de la cual soy socio que siga funcionando como ahora o incluso algo mejor.

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