Arantxa Parra: potencial escondido

Capacidades increíbles, deslucidas en lo profundo del ranking, que bien merecen brillar en los grandes escenarios

Hay historias de tenistas que son difícil de entender, pero la de la valencia Arantxa Parra roza lo irreal. Sin cambios bruscos, sin razones aparentes, Arantxa pierde sensaciones. Le ocurrió en el 2003 y en el 2004 cuando brilló hasta tocar con la punta de los dedos el top50, para después caer hasta las profundidades de los rankings del 2005 al 2008, y ahora le ha vuelto a ocurrir. Fue entonces, tras su primer bajón, cuando se dio una última oportunidad que le devolvió al top100 de la WTA en el 2009, y que pudo consagrar en el 2010 con una temporada fantástica. El 12 de julio de 2010 fue cuando Arantxa marcó su mejor ranking: 46 tenista del mundo. Pero en 2011 las cosas dejaron de funcionar de nuevo, y en 2012 no han podido arrancar peor, con un balance hasta esta semana pasada de 2 victorias por 7 derrotas, sin conocer una victoria individual desde enero; no olvidemos que en dobles, la historia es bien distinta y Arantxa está dentro del top30, tras haber conquistado a principios de año el título WTA Premier de Brisbane.

Quizás por despistarse con el dobles, por relajación mental, por estrés por no salir del bache… quién lo sabe. Es difícil explicar los bajones de Arantxa, pero el artículo de hoy lo que se propone es mirar hacia adelante. Porque Arantxa ya ha salido de muchas de éstas, y me temo que de nuevo ocurrirá. Ya aprendió la lección y ahora que ha roto su pareja de dobles con Nuria, se puede centrar 100% en brillar en el individual. Lo conseguirá.

Esta última semana volvió al circuito ITF, ese donde ha sufrido y disfrutado tanto. Primero en Tunis, a finales de abril, donde la cosa no mejoró, y ahora en Casablanca, donde hemos visto a una Arantxa que nos ilusiona y que hace mucho tiempo no veíamos. Ese perfil de tenista española que te hace sentir orgulloso, que gusta ver. Ha vuelto a recuperar esas sensaciones, ese hambre de victoria que le faltaba. Relajada pero sin fallos, subiendo, agresiva y valiente. Arantxa tiene un potencial enorme, por no decir que es de las españolas que más proyección podría tener. Su tenis cuando está bien tiene poca discusión. Buen servicio, llamativo en una española, y golpes potentes con revés y drive a dos manos, a lo Seles o Bartoli. Esto dificulta su juego defensivo por lo que ha de mandar y dominar, por eso se le da tan bien la hierba. Tampoco tiene problemas en rematar en la red, voleando lo que haga falta.

Es una tenista distinta y diferente, de las que España necesita y de las que la WTA echa en falta. Arantxa ha de amueblar su cabeza de nuevo, y parece que lo ha hecho. Su próximo objetivo es la previa de Roland Garros, para después intentar jugar sobre hierba. Es difícil con el reducido ranking con el que ahora cuenta. Y una pena porque los mejores partidos de Arantxa Parra de su historia son sobre hierba, derrotando en 2005 a Daniela Hantuchova en un partido magnífico y qué decir de su victoria ante la experta Tamarine Tanasugarn en Wimbledon, que venía a de ganar a las mejores de la WTA en el torneo previo sobre hierba que había ganado la tailandesa. En las grandes citas Arantxa acostumbra a lucirse, pero le falta esa regularidad y esa consistencia que si bien es normal que le cueste con su variado tenis, se precisa sí o también para vivir del tenis.

Arantxa necesita vivir plenamente sus opciones individual, no exagero nada si les digo que podría tener un lugar entre las 50 mejores y quizás me quede corto, digo de manera regular y no puntual. Pero le falta ese punto de más, ese punto que otras jugadoras tienen y que ella no encuentra. Dominar los partidos, con sus pausas y sus momentos de fortaleza mental. Si consigue controlar eso, metiendo más primeros saques (clave para la valencia y que no le acaba de funcionar) y sin dudas, disfrutando de cada partido, lo logrará. Volverá arriba y nos hará disfrutar, seguro. Necesita pensar cuando sale a jugar que al público le divierte su tenis, que es apasionante de ver en un circuito en exceso repetitivo; no pensar, ‘hoy fallo mucho’ o ‘qué mal estoy hoy’ o ‘qué bien le pega ésta’; lejos de ahí s cabeza debe soñar pero con los pies en el suelo. Sencillamente hacer disfrutar, esa es la clave para ser una gran tenista. No siendo individual y egoísta, algo que cuesta mucho en un deporte tan centrado en uno mismo, sino compartiendo tu tenis, tus golpes, tu mejor versión, en definitiva, tu mejor cara. Cuando uno enfoca su profesión, en este caso también su talento, en compartirlo con los demás para disfrutarlo todos, cambia su vida, no sólo como profesional sino en cualquier faceta.

Ahora Arantxa se desplaza a la capital mundial del tenis durante dos semanas, Roland Garros, una gran oportunidad para valorar la grandeza del tenis y para confirmar al resto y a sí misma que tiene un sitio allí que nadie discute, un hueco entre las mejores de este deporte (no olvidemos que son millones de niñas cada año las que se esfuerzan por ser profesional y muy pocas las que lo logran; que en ocasiones los espectadores nos podemos por encima de todos y valoramos, sin tener en cuenta la valentía, los esfuerzos y la dificultad que esto conlleva). Es una gran tenista, una gran profesional, y debe disfrutar ella y hacernos disfrutar a los demás, porque puede. Jugará la previa de Roland Garros, veremos con qué nivel de acierto; la ocasión para volver a reclamar su lugar es inmejorable, puede pasar la previa, pero sobre todo puede volver a enlazar victorias y sentirse bien de nuevo, tras varios meses donde cada partido se contaba por derrota. Llega de ganar 5 partidos seguidos en Casablanca, y lo que es más importante: ha recuperado sensaciones. Tras Roland Garros, llega la dudosa hierba donde no se sabe si podrá disputar algún ITF, y después veremos si consigue entrar en la previa de Wimbledon. Ésta se cierra en una semana (el día 30 de mayo sale el ‘entry list’ para ser exactos), y veremos si para entonces el ranking de la valenciana es suficiente, siguiendo el precedente de otros años, va a estar muy justa o entra de las últimas o se queda al borde. Esperemos que haya suerte.

Pero más allá de un calendario concreto, lo realmente importante en Arantxa es que se dé cuenta de que puede triunfar en el mundo del tenis, de que puede ser constante dominando a grandes tenistas porque su tenis lo vale. Sí, sí, lo vale. De verdad lo digo. Miembro de Elitia, su película favorita es Grease, y la ciudad en la que le encantaría perderse es Nueva York. Es tímida pero muy trabajadora y en el circuito es considerada una de las guapas. Como no podía ser de otra manera admira a Monica Seles, le gusta el gazpacho y es hija de profesores. Parece que evolucione cuando salte a pista, siempre enfundada en ropa Lacoste, centrada con la mirada fija, vestida para el combate, uno parece que no le reconozca cuando ve después a Arantxa elegantemente vestida, con la sonrisa en la cara paseando por el Village del Torneo. Tiene ya 29 años, pero aún le queda tenis dentro de sí, y puede quitarse esa espina de demostrarse que puede salir de ésta y volver a triunfar. Ya ha remontado otras veces, y puede volver a hacerlo. Mucho ánimo Arantxa, ¡a por ello!

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