Arvidsson y Larsson: las suecas de la WTA

Johanna Larsson, joven y rubia, y Sofia Arvidsson, veterana y morena, forman el zipi-zape del tenis femenino nórdico 

Johanna Larsson y Sofia Arvidsson. Fuente: johannalarsson.net
Johanna Larsson y Sofia Arvidsson. Fuente: johannalarsson.net

El deporte en Suecia es considerado como un movimiento nacional (föreningsstöd), en el cual participa activamente casi la mitad de la población. Las actividades deportivas son reguladas en gran parte por la Confederación de Deportes de Suecia y el Comité Olímpico de Suecia, quienes engloban a, ni más ni menos, 22.000 clubes deportivos en todo el país, especializados en distintas disciplinas. Sin embargo, la mayor parte de las actividades deportivas son subsidiadas y patrocinadas por el gobierno, aunque algunos de los deportes más populares reciben adicionalmente apoyo de varios patrocinadores. Actualmente la mayor figura del país, además de sus equipos de curling, esquí y hockey sobre hielo, es Robin Söderling. Gran tenista el sueco que viene sufriendo por una mononucleosis que le ha apartado de las pistas desde principios de verano de 2011.

En este contexto englobamos hoy el tenis femenino sueco. Un deporte tan célebre y que ha dado tantas estrellas que no se corresponde con su nivel en la disciplina femenina. A pesar de ello, hoy encontramos dos tenistas suecas interesantes, a las que hoy nos acercamos para conocer en mayor profundidad.

Comenzaré por Sofia Arvidsson. Esta tenista de aspecto más mediterráneo que nórdico, destaca su moreno pelo y sus oscuros ojos, tiene dos títulos WTA en su haber (Memphis 2006 y 2012) y se fija como objetivo volver al top30 (su tope en el ranking lo logró en el puesto 29). Acostumbrada a entrenar desde pequeña en pistas indoor, dadas las inclemencias del tiempo en su país, su juego se fundamenta en un buen primer saque, suele tener un alto porcentaje de primeros servicios dentro, y golpes definitivo a continuación. No tiene problemas en los intercambios pero su punto fuerte para ganar los partidos es sacar adelante con facilidad y con pocos golpes sus juegos al servicio, buscando un break que mantener.

Con las ideas bastante claras e inamovibles, si le desquician con su patrón de juego o le remueven sus cimientos durante un partido, cae como un castillo de arena. Arvidsson es una lectora compulsiva, que adora todo tipo de libros, empezando por novelas románticas, siguiendo por policiacas (a propósito: su padre y su hermano son policías, mientras que su madre es profesora de música), y terminando por las históricas. Es una de esas jugadoras a las que todas acuden para pedir consejo sobre qué libro leer, de hecho Sofia tiene una estrecha amistad con Ana Ivanovic cimentada sobre los libros, mutuamente se recomiendan qué leer y luego lo comentan entre ellas.

Apuntaba para estrella del tenis de mesa, pero finalmente se decidió por el tenis y no le ha ido nada mal. Una chica tranquila, admiradora de Davenport, apasionada por todo lo relacionado por el deporte, vestida por Nike (concretamente comparte línea con Sharapova, luciendo sus mismos modelos), con muchos objetivos aún por cumplir y con el sueño de clasificarse para los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

La número 2 sueca y que cierra el grupo de élite y de alta competición de este país nórdico, se llama Johanna Larsson. Esta tenista de verdadero aspecto sueco representa el futuro del tenis femenino en su país (tiene 23 años mientras que Arvidsson alcanza ya los 28). Larsson representa a la sueca típica que nos marcan los estereotipos: rubia, delgada, de ojos claros, tranquila, familiar, esquiadora apasionada y cuyo mayor placer es leer un buen libro en el salón de sus padres cerca de la chimenea con su perro al lado. Pero que esto no nos confunda, Larsson es una jugadora muy competitiva, quizás le falta un poco de picardía y de riesgo en algunos momentos pero tiene carácter.

En lo que se refiere a su juego es algo así, permítanme el ejemplo, como un 'plato sin sal'. Estará cocinado con cariño, están todos los ingredientes, no puede decir uno que falte nada para poder comerlo, pero no acaba de saber del todo bien, le falta un punto de más. Eso mismo le ocurre a Larsson que tiene buenos golpes pero no definitivos, que tiene una derecha variada y fuerte, un revés algo débil en carrera pero que le permite mandar si ha de hacerlo, un saque decente aunque algo repetitivo, buena forma física, pero no. Hay algo que le falla y es quizás pensar más los puntos, eso no quiere decir que sean más largos, sino sencillamente pensar, llevar ella el timón del partido, al menos, cuando pueda.

Hoy jugadora top80 pero lejos de alcanzar niveles que le permitan subir mucho más en el ranking, aunque sí consiguió en julio de 2011 subir al top50, tiene un gran recuerdo de su partido ante Ivanovic en Roland Garros, y ha llegado a dos finales WTA perdiendo ambas (Portoroz 2010 ante Chakvetazde y Bastad 2011 ante Hercog). Su especialidad, sin duda a tenor de los resultados, es la tierra batida. Ha sido la primera tenista en enfrentarse a Alisa Kleybanova tras superar la rusa su cáncer (1ª ronda de Miami 2012, perdiendo la sueca por 2/6 6/3 y 6/2).

Hace algún tiempo sonó por el mundo junior una joven sueca llamada Sandra Roma, que parecía capacitada para dar algo más de nombre a Suecia en la WTA, pero que debido a las lesiones ha pasado una última temporada y media completamente oculta. A la espera de saber más noticias de la que ya hoy es veinteañera, parece que está reflexionando seriamente sus opciones de volver al circuito. Y es una pena porque detrás de ella, el panorama de relevo sueco es muy escaso.

Un país donde los clubes de tenis son más comunes que en otras naciones más proclives a obtener grandes éxitos en este deporte como España, Francia o Estados Unidos; Suecia afronta un futuro en la WTA sin muchas perspectivas aunque en Arvidsson y Larsson pueden confiar para darles una o dos alegrías cada temporada. Ambas con margen de mejora, aunque tampoco con un gran potencial, hoy son jugadoras que pasan desapercibidas, excepto en Bastad el torneo WTA sueco sobre tierra, donde en el año 2011 ambas tenistas nacionales brillaron y sorprendieron.

Ojalá pronto encuentren alguna tenista nueva, con carisma, nivel e impulso, que haga nacer con fuerza el tenis femenino en Suecia, hoy tan escondido bajo la sombra del masculino, pero que a comienzos del siglo XX aún con el tenis naciendo dio medallas a su país en varias Olimpiadas.

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