La mafia de las apuestas sigue causando estragos y dejando situaciones tremendamente desagradables. El último en comprobarlo fue Román Burruchaga, actual #104 del mundo y finalista del Challenger de Rosario. Allí se convirtió en el segundo jugador amenazado por números desconocidos, que le "obligaban" a perder en semifinales por una cuestión de apuestas. Román, que presentó la denuncia y está siendo escoltado 24 horas, vivió una situación parecida a la de Sánchez Izquierdo: los apostadores llegaron a mandarle una foto sosteniendo un arma, con un mensaje muy claro: "Andamos enterrados y listos para la guerra". Penosa situación que ha requerido de la intervención policial: el tenis debe hacer algo para proteger a los jugadores.
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